Cómo despertar a los niños para ir al colegio sin gritos ni prisas

Aquí, los trucos para que padres e hijos se levanten con energía y sin prisas para ir al colegio

Amaya de Miguel, Asesora de familias
En este artículo
  1. ¿Por qué a mi hijo le cuesta ir trabajo a la escuela por las mañanas?
  2. Cuando el niño se resiste a levantarse - ¿Falta de sueño o rechazo escolar?
  3. Cómo despertar a los niños por las mañanas con buen humor y energía
  4. Rutina efectiva de 10 minutos para despertar a los niños sin gritos

¡Qué pereza da tener que madrugar para ir al colegio! Las peleas en casa se repiten día tras día y nos dejamos contagiar por las quejas y las prisas por llegar puntuales. Pero, ¿cómo despertar a los niños para ir al colegio sin gritos ni prisas? Te damos algunos trucos para que levantarse con energía y buen humor sea más sencillo, tanto para los padres como para los hijos. Te adelantamos que la paciencia y la constancia son dos de las claves.

¿Por qué a mi hijo le cuesta ir trabajo a la escuela por las mañanas?

Cómo despertar a los niños sin gritos ni prisa

Una mañana tranquila en el regreso a clases comienza desde la noche anterior. Así que dejar preparada la ropa, la mochila, el desayuno y todo lo que necesitarán al día siguiente evita tomar decisiones de última hora y permite dedicar los primeros minutos del día a despertar con calma. Pueden aprovechar para realizar un pequeño ritual que les permita comenzar el día felices.

Cuando un niño no quiere ir a la escuela el tema debe ser abordado desde varios puntos, que tengan que ver directamente con cómo se está desenvolviendo en la escuela. Por ello, lo primero que debes preguntarte es si el pequeño podría estar teniendo algún problema en el colegio y que le causa rechazo. Por ejemplo, si se lleva bien con sus compañeros o si no disfruta de las clases.

También se debe diferenciar entre un niño al que solamente le cuesta despertarse y otro que manifiesta un rechazo total. El niño puede presentar dolor de barriga o cabeza, llanto frecuente, miedo intenso o negativas constantes que se relacionan con ansiedad escolar. Cuando se descartan estas posibilidades, puedes tener una mejor visualización de lo que afecta a tu hijo.

También puede ser que este no siempre sea el caso, puede que tu hijo se lo pase increíble en el colegio y aun así le cueste levantarse en las mañanas para ir. A veces el problema es más sencillo: no está durmiendo lo suficiente, en este caso, los niños de 6 a 12 años necesitan entre 9 y 12 horas de sueño, mientras que los de 13 a 18 años requieren entre 8 y 10 horas.

Cuando el niño se resiste a levantarse - ¿Falta de sueño o rechazo escolar?

Cuando al niño le cuesta levantarse

Que un niño proteste alguna que otra mañana no tiene por qué preocuparte, pero, si todos los días te cuesta muchísimo despertarlo, permanece somnoliento en el desayuno, está irritable o se queda dormido durante el día, debes revisar sus horarios de descanso. Acostarse tarde, usar pantallas antes de dormir o cambiar horarios pueden hacer que llegue a la mañana sin haber descansado.

Una pista es observar cómo se despierta cuando no va al colegio, por ejemplo, si los fines de semana se levanta varias horas más tarde o duerme por mucho más tiempo, existe una deuda de sueño acumulada que no se salda. En ese caso, adelanta poco a poco la hora de acostarse, mantén sus horarios relativamente estables y reduce al mínimo la exposición a pantallas durante la noche.

La situación cambia cuando el niño puede levantarse perfectamente para otras actividades, pero para la mañana de colegio aparecen el llanto, el miedo, el dolor de barriga o cabeza, las náuseas o la negativa rotunda de salir de casa. Si esos síntomas se repiten los días lectivos y desaparecen los fines de semana o vacaciones, pregúntale con calma y mucha paciencia qué le preocupa.

Puede ser que detrás sienta miedo a separarse de ustedes, pasar por dificultades académicas, problemas con compañeros, acoso o ansiedad ante situaciones escolares. Valida lo que siente y habla con sus profesores para averiguar qué ocurre. Si la negativa a acudir al colegio continúa o interfiere en su vida diaria, la Academia Americana de Pediatría pide buscar orientación profesional.

Cómo despertar a los niños por las mañanas con buen humor y energía

Cómo despertar a los niños con buen humor

A veces hay que mirar las cosas desde otra perspectiva y con los niños, la creatividad, el sentido del humor y las actividades lúdicas son la clave para hacerlos mejorar en cualquier tipo de dificultad que estén presentando. Y en el caso de levantarse para ir a la escuela no es la excepción por lo que puedes poner a prueba estos métodos en tu casa.

1. Inventar un despertar creativo para levantarse con una sonrisa

La idea es que el despertar mañanero se convierta en un momento de conexión, así que puedes incluir un cuento o un juego sencillo que despeje el sueño. También puedes hacer uso de masajes divertidos que harán que los niños se relajen y esperen con ansia la próxima mañana para saber cómo serán despertados. Evita empezar el día encendiendo la luz, retirando las cobijas bruscamente o repitiendo órdenes desde otra habitación.

2. Adaptar las mañanas al tiempo de los niños

¿Sabías que los niños y los adultos perciben el tiempo de forma diferente? Los adultos tienden a hacer todo rápido para llegar a trabajar a su hora. Sin embargo, los niños siguen el precepto de 'vivir en el aquí y en el ahora', por lo que para ellos, las mañanas son tan importantes como una tarde de juegos. Por ello, hay que adaptarlas a su tiempo y disfrutarlas un poco más, en lugar de estar apresurados y que suponga un estrés extra.

¿Por qué los niños deben dormir bien?

3. Reestructurar los ritmos del sueño de la familia

Para lograr lo que ya mencionamos es necesario acomodar el horario del despertar de la familia. Esto es un poco complejo de hacer pero no imposible. ¿Cómo se puede llevar a cabo? Haciendo que todos duerman más temprano para despertar antes y así tener un agradable tiempo en familia cumpliendo con las horas de sueño necesarias. Lo ideal es establecer la hora adecuada para su edad y mantener una rutina de sueño suficientemente regular.

4. Incluir a los niños en las rutinas matutinas

Siempre es importante incluir a los niños en las decisiones rutinarias de la casa, porque estás repercuten de forma directa en ellos. Hacer que los niños participen en la organización del tiempo, en las actividades para hacer al despertar, en los hábitos que deben hacer, etc. los hace más colaborativos y se sienten valiosos. Puedes dejar que elija entre dos opciones sencillas para reducir las discusiones y favorecer su autonomía.

Rutina efectiva de 10 minutos para despertar a los niños sin gritos

Rutina de 10 minutos para levantar a los niños sin gritos

La clave para aplicar esta rutina está en calcular la hora de levantarse dejando un pequeño margen para imprevistos. Puedes adelantar al preparar ropa y mochila, dejar lista la mesa del desayuno y decidir la rutina familiar la noche anterior para evitar los conflictos.

  • Minutos 0-2. Empieza con luz suave. Abre poco la persiana o enciende una lámpara tenue, acércate a su cama y llámalo con tranquilidad. Un abrazo, una caricia o unas palabras agradables funcionan mejor que comenzar con gritos.
  • Minutos 2-4. Dale tiempo para desperezarse. Los niños necesitan estirar brazos y piernas o abrir bien los ojos antes de ponerse en marcha. No le digas 'vístete, lávate los dientes y baja a desayunar' nada más despertarlo.
  • Minutos 4-6. Recuérdale qué viene después. Utiliza una indicación sencilla cada vez y usa una rutina visual con dibujos para ayudar a los más pequeños a saber qué deben hacer sin que tú tengas que repetirlo siempre.
  • Minutos 6-8. Facilita la autonomía. Si la ropa está lista desde la noche anterior, tu hijo puede vestirse sin perder tiempo. Lo mismo ocurre con la mochila: libros, deberes, botella y material escolar deben estar ya organizados.
  • Minutos 8-10. Conecta antes de acelerar. Pregúntale cómo ha dormido, cuéntale algo agradable del día o pon una canción tranquila mientras termina de prepararse. Después, continúen con el desayuno y el resto de la rutina.

En conclusión, es importante adaptar las mañanas a las necesidades de los niños, por encima de las necesidades de los adultos. De esta manera no solo se levantarán de buen humor para ir a la escuela, sino que sentirán más apoyo de parte de sus padres. Al final, estos también se beneficiarán con estas prácticas, debido a que ya no sentirán los despertares por las mañanas como una carga.

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