Mi hijo no se adapta a la guardería: cuánto tarda y qué hacer

Mi hijo no quiere ir a la escuela. ¿Cómo ayudarlo en su adaptación y su permanencia en la guardería?

Sofía Gil Guerrero, Psicóloga General Sanitaria
En este artículo
  1. Principales razones por las que un niño no se adapta a la guardería
  2. Primeros días de un niño en la guardería - ¿Qué es normal?
  3. Cuando los padres son los que sufren al dejar al niño en la escuela
  4. Algunos consejos para que los niños se adapten al nuevo cole

Todo cambio implica retos, estrés, miedos... Si los cambios generan inquietud y angustia a los adultos cómo no van a sentirse los niños cuando su rutina cambia de una semana a otra. Si los niños se resisten a aceptar con agrado el dejar de estar en casa con mamá o papá para empezar a ir a una escuela en el que todo y todos son desconocidos para ellos, es una situación absolutamente normal. Pero, ¿qué hacer cuando el niño no se adapta a la guardería o a la escuela infantil?

Principales razones por las que un niño no se adapta a la guardería

Niños que no se adaptan a la guardería

Hay niños que lloran, patalean, e incluso llegan a vomitar cuando su mamá o papá les dejan en la escuela. Por este motivo, todas las guarderías o jardines de infancia existe el tan conocido y a la vez temido periodo de adaptación con el que se busca minimizar el impacto emocional que supone para el niño la separación familiar y la incorporación a un medio nuevo: la guardería.

Son tres los principales obstáculos que el niño tiene que sortear y aprender a manejar adecuadamente durante el periodo de adaptación:

  1. Miedo al desconocido
    El niño se siente solo y miedoso frente a las personas desconocidas que le cuidará en la escuela. Y no solo al personal como se siente inseguro frente al nuevo lugar.
  2. Ansiedad por separación de los padres
    El niño se siente ansioso y angustiado por tener que separarse, aunque sea por unas horas, de sus seres queridos.
  3. Adaptación a las nueva rutinas
    Esto supone un verdadero reto porque es enfrentarse a rutinas, espacios y cuidadores distintos, así como tolerar la separación temporal de sus figuras de apego y empezar a convivir con otros niños. Estos cambios ocurren al mismo tiempo y llegan a necesitar un periodo de aprendizaje.

Este periodo de adaptación tiene de particular que su duración no siempre es la misma, sino que depende de cada niño. Hay unos que tan solo necesitan unas horas para adaptarse, otros días, otros semanas y otros incluso meses. Sin embargo, NO existe un plazo universal, ya que influyen factores como la edad, la ansiedad ante los desconocidos y las experiencias previas de separación.

Así que más que contar días, hay que buscar pequeñas señales de progreso, por ejemplo si llora menos tiempo, participa en las rutinas o se queda en la guardería con mayor tranquilidad. También es importante saber qué ocurre luego: si consigue calmarse, jugar, comer, descansar y relacionarse con sus nuevos cuidadores, y si esas dificultades van disminuyendo al paso del tiempo.

Primeros días de un niño en la guardería - ¿Qué es normal?

Primeros días de los niños en la guardería

Los primeros días pueden haber llanto al separarse, mayor necesidad de contacto una vez estando en casa, cambios leves en el sueño, irritabilidad o rechazo a entrar en la guardería. Entre los 12 y 24 meses, la ansiedad por separación es intensa y forma parte del desarrollo emocional. Lo esperable es que poco a poco el niño vaya sintiéndose más seguro con su nuevo entorno.

En algunos casos puntuales el niño no logra adaptarse a la guardería y es necesario averiguar cuál es el motivo que no lo permite. Si pasan las semanas y no se observa ninguna mejoría, no hay que insistir en que 'se acostumbre', sino revisar qué ocurre desde que el niño entra a la guardería hasta que sale, qué momentos le cuestan más y qué estrategias consiguen tranquilizarlo.

También hay que preguntarse: ¿Se ha hecho algo mal? ¿Qué estrategias se han utilizado? ¿Por qué no han funcionado? ¿Los profesores o los técnicos de la guardería conocen al niño? ¿se ha incorporado al niño de manera brusca a la guardería? ¿Es posible que el niño se sienta incómodo por algún conflicto que haya tenido con otros niños del que los adultos no se hayan percatado?

Niños que no se pueden adaptar a la guardería

Señales de que la adaptación del niño a la guardería no mejora

Es importante que padres y profesores trabajen en equipo para que el niño se adapte de manera exitosa a la guardería. Las personas del centro y los familiares deben cooperar y fomentar una comunicación fluida para intercambiar información e impresiones sobre la adaptación del niño a la guardería. Si el niño no se logra adaptar, debemos revisar si se está actuando de manera coordinada.

También ayuda mantener una rutina predecible como llegar aproximadamente a la misma hora, utilizar una despedida breve y cariñosa, y explicarle cuándo volveréis a buscarlo. Alargar la despedida o marcharse y regresar varias veces hace más difícil la transición. Más que un día especialmente malo, lo que debe preocupar es una situación persistente o que empeora.

Habla en la escuela y consulta con el pediatra si, tras varias semanas, el niño sigue mostrando una creciente angustia que se ha hecho intensa gran parte de la jornada, tampoco consigue vincularse con ningún cuidador, rechaza comer o dormir, deja de jugar de repente, presenta síntomas físicos relacionados con la asistencia o el miedo va en aumento en lugar de disminuir.

Cuando los padres son los que sufren al dejar al niño en la escuela

Padres que sufren al dejar a sus hijos en la guardería

Sentir pena, culpa o nervios al dejar a tu hijo es completamente comprensible y no significa que esto perjudique su adaptación. Sin embargo, los niños buscan señales sobre si una situación es segura. Por eso ayuda transmitirles confianza, evitar despedidas cargadas de dudas y mantener una actitud tranquila y predecible lo más que se pueda, aunque por dentro cueste separarse.

Es importante que analicemos cómo nos sentimos cuando dejamos al niño en la guardería. Si estamos con altos niveles de ansiedad, nerviosismo, culpa o tristeza es posible que esto se le contagie al niño e impida que pueda quedarse en la guardería de manera tranquila. Si el niño nos percibe intranquilos se sentirá inseguro y no querrá permanecer lejos de nosotros.

Debemos estar tranquilos y no sentirnos culpables por llevar al pequeño a la guardería ya que seguramente es la mejor opción de entre todas las posibles que están a nuestro alcance. No se trata de esconder las emociones ni de obligarse a parecer feliz. Basta con procurar que la despedida sea cariñosa, segura y breve: 'Sé que te cuesta. Te dejo con Ana y volveré después de comer'.

Observa y escucha lo que el niño te dice, también su juego y su conducta. Los niños pequeños muchas veces no pueden explicar por qué algo les preocupa, pero sí pueden mostrarlo a través de sus reacciones o juegos. Por otro lado, los niños pueden tener algún problema de habilidad social, o incluso algún problema psicológico o psiquiátrico que puede impedir que se adapten a los cambios.

Algunos consejos para que los niños se adapten al nuevo cole

Por qué hay niños que no se adaptan a la guardería

Lo más recomendable es que comentemos esta situación al pediatra del niño para que pueda valorarlo y derivar al niño al especialista correspondiente si fuera necesario. No obstante, si revisando todos estos puntos observamos que el niño continúa sin adaptarse a la guardería deberíamos barajar otras opciones tales como contratar en casa a una canguro o probar con otra guardería.

Eso sí, antes de cambiar de centro, intenta identificar qué está fallando, si es la relación con los cuidadores, las rutinas poco adecuadas para el niño, demasiados cambios en el personal, el ambiente, el horario o simplemente una separación que todavía necesita un poco más de acompañamiento. Los cambios repentinos de cuidador también suelen resultar difíciles para algunos niños.

Pero, estas opciones no deben contemplarse a la primera, sino únicamente cuando observemos que no podemos continuar insistiendo en que el niño se adapte si ha pasado más tiempo de lo considerado normal para su edad. Para ello, déjate orientar por los profesores de la guardería, ellos nos harán saber si es o no un buen momento para dejar de intentar la adaptación.

Valorar otra guardería es razonable si, pese al trabajo coordinado el bienestar del niño no mejora, no logra establecer una relación con sus cuidadores o existen aspectos del centro que no responden a sus necesidades. La decisión no debe depender exclusivamente de cuánto llora el niño al despedirse, sino de cómo se encuentra durante el resto de la jornada y de su evolución.

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