Juego casero para que los niños comprendan el concepto de la división

Una actividad muy sencilla para que tus hijos o alumnos se acerquen a las matemáticas de forma divertida

Guiomar Toledano
Guiomar Toledano Maestra de Educación Infantil

Sobre los 9 años, durante el tercer curso de Primaria, los niños y niñas comienzan a escuchar las palabras dividir o división. Como ocurre con todo lo desconocido, esas palabras y a estas edades asustan e ilusionan al mismo tiempo. ¿Qué es una división?, ¿qué significa dividir? ¿será difícil? Son algunas de las primeras cuestiones que se preguntan los pequeños. Para empezar a responder a estas preguntas, te traemos este juego casero muy sencillo con el que ayudar a los niños a comprender el concepto de la división.

Se trata de una actividad muy simple y facilísima de preparar con la que los niños podrán aproximarse a las matemáticas de una forma muy sencilla y divertida. ¿Os animáis?

¿Cómo llevar a cabo esta actividad?

Materiales:

  • Folios
  • Lápiz
  • Pompones o botones

Un juego casero para que los niños aprendan a matemáticas

Las matemáticas siempre se han presentado como una imposición, materia que hay que dar por obligación en el colegio, en vez de presentarla como juego que nos servirá para toda la vida y que todos los días realizaremos en algún momento. Con actividades, situaciones y juegos de la vida cotidiana conseguiremos atraer a los niños y niñas hacia su conocimiento y bien es sabido que algo que se aprende jugando no se olvida nunca.

En eso consiste la siguiente actividad que os muestro a continuación, de manera divertida y amena podrán comprender en qué consiste dividir, que no es otra cosa que compartir y repartir en partes iguales. ¡Allá vamos!

Siguiendo estos sencillos 3 pasos podemos preparar nuestra actividad:

1. Repartimos pompones o botones entre los niños y niñas.

2. Sobre un folio dibujamos unos círculos.

3. Rellenamos esos círculos con pompones o botones.

Actividad para que que los niños comprendan el concepto de la división

Como ves, la preparación para llevar a cabo este juego es muy fácil. Pero, ¿cómo la llevamos a cabo? Pues tampoco nos vamos a complicar demasiado.

La actividad se desarrolla de una manera muy sencilla, siempre se repite el mismo proceso pero cambiando las cantidades con las que vamos a trabajar.

- En primer lugar repartimos, por ejemplo, 30 objetos a los niños y niñas (pompones, botones, garbanzos, lo que se nos ocurra).

- Dibujamos sobre el folio 3 círculos, y explicamos que en el interior de cada círculo debe haber el mismo número de objetos, es decir, vamos a repartirlos de forma igualitaria en cada uno de ellos.

- Así, en este caso en cada círculo debe de haber 10 objetos.

Para que los niños comprendan el concepto de la división, iremos proponiendo cifras diferentes. Una vez que hayan comprendido que se trata de repartir, podríamos empezar a hablarles de las diferentes partes de una división: lo que tenemos, los círculos entre los que repartimos, cuánto obtiene cada uno, etc.

Todo lo que este juego casero aporta

Juegos divertidos para enseñar matemáticas a los niños

Son varios los beneficios que obtenemos con esta actividad, la mayoría se centran en conocimiento matemático y lingüístico.

- Conocimiento matemático
Como primer contacto, con esta actividad logramos que los niños y niñas consigan entender en qué consiste dividir, que es 'repartir' o 'compartir'. Posteriormente pueden introducirse los conceptos: dividendo, divisor, cociente y resto como elementos que forman parte de la división y a partir de ahí desarrollar ampliamente este campo.

Gracias a esta actividad también están trabajando aspectos matemáticos como el conteo, la agrupación y potencian el cálculo mental.

- Conocimiento lingüístico
Fomentamos el conocimiento lingüístico mediante la lectura de enunciados de problemas matemáticos, en los cuales se presentan situaciones en las que es necesario repartir una cantidad numérica dada entre varias colecciones iguales.

También interviene el factor afectivo, ya que es la figura de un adulto la que va a facilitarle al niño o niña la compleja tarea de entender para qué sirve dividir y en qué consiste. Cuando un adulto ayuda a un menor, este se siente querido, afortunado y se estrechan los vínculos de apego, el adulto se convierte en figura de referencia que siempre nos ayudará y facilitará las cosas.

En definitiva, una sencilla gran actividad que será de mucha ayuda para vuestros niños y niñas.