El duelo perinatal: cómo afrontar la pérdida del bebé

Cuando el bebé muere antes o al poco de nacer

Beatriz Martín Jiménez
Beatriz Martín Jiménez Matrona y enfermera pediátrica

Cuando una mujer o una pareja se entera de que están esperando un bebé, en seguida les invade una mezcla de sentimientos: ilusión, miedo, alegría, dudas. Pronto empezamos a imaginar cómo será, si será niño o niña, cómo seremos nosotros como madre o padre, nuestras primeras navidades en familia...

Pero si desgraciadamente el embarazo no va como se esperaba y el bebé muere antes o al poco de nacer, todas esas expectativas se ven truncadas de repente, y todo lo que habíamos construido alrededor de ese bebé se derrumba. Entonces empieza el difícil camino del duelo perinatal.

Qué es el duelo perinatal y cómo aceptar la pérdida del bebé

duelo perinatal o muerte perinatal

Antes de seguir, vamos a aclarar lo que es la muerte perinatal: oficialmente, incluye los bebés que mueren intraútero desde las 22 semanas de gestación, y los bebés que lo hacen en su primer mes de vida. Pero el tema de duelo perinatal es un tema de sentimientos, de vínculo, de amor, y eso no depende de semanas de gestación.

El camino de aceptación o superación de esta pérdida conlleva un proceso de duelo que consta de cuatro fases:

1. Shock y adormecimiento: es la primera de las fases, al conocer la noticia de la muerte del bebé. La característica principal es un aturdimiento que protege del impacto total de la pérdida. Pueden aparecer sensaciones de quedar paralizada por la ira, la incredulidad, el sufrimiento o el pánico, a veces interrumpidas por estallidos emocionales.

2. Búsqueda y ansiedad: en esta segunda fase aparecen sentimientos de inquietud, ansiedad por lo que pudo haber sido, ambigüedad. Pueden aparecer síntomas físicos como pesadillas, oír llantos de bebé… Además se intenta buscar respuestas o razones de la pérdida, lo que puede hacer surgir el sentimiento de culpa.

3. Desorganización o desorientación: poco a poco se va desarrollando el convencimiento de que la pérdida es definitiva y surgen la tristeza, dificultades de concentración, malestar físico y emocional, sensaciones de 'enloquecer' o 'no poder superarlo'.

4. Reorganización: el duelo está llegando a su fin, las familias comienzan a seguir con sus vidas normalmente, sin sentirse culpables por ello. Toman decisiones y actúan más eficazmente. La muerte ocupa el lugar apropiado en su memoria y en su vida. No van a olvidar nunca al bebé que murió, pero reanudan su vida con una 'nueva normalidad'.

Lo que diferencia a estos duelos de otros es la falta de reconocimiento social, parece que como el bebé apenas existió no ha podido dejar huella. El entorno más cercano de la mamá o de la pareja tiende a minimizarlo y a intentar animarles con frases bienintencionadas del tipo “ya tendrás/tendréis otro”, “la naturaleza es sabia”, 'mejor ahora que no le conocías'.

Socialmente no es un tema del que se hable. Muy al contrario, se trata de esconder o tapar, en un afán de proteger. Es una actitud bastante paternalista que deja a la familiar y a la mujer con un gran impacto ante la noticia. Estas reacciones en la gente más cercana no ayudan, incluso pueden inspirar rabia y frustración, y aumentar la sensación de soledad e incomprensión. Para ellos, es y siempre será su bebé, único e irrepetible, y el que los demás no lo sientan así no lo va a cambiar.

Si conoces a alguien que ha perdido a su bebé no temas hablar de ello, te lo agradecerán. Y si eres tú quien lo ha pasado, lo siento de veras. No estás sola: habla con otras familias, busca grupos de apoyo por tu zona o en la web, pide ayuda a tu matrona.