Lobezno. Un cuento que enseña a los niños que las apariencias engañan

Acompañamos este cuento infantil con algunas preguntas de comprensión lectora

Marisa Alonso Santamaría

Lobezno es un lobo que quiere jugar con las ovejas. Le gustaría correr y reírse con el rebaño, pero las ovejas le tienen mucho miedo. Hasta que un día, Lobezno se atreve a bajar y se hace amigo de un corderito. ¿Quieres saber qué pasa? Este cuento enseña a los niños que las apariencias engañan y que ese lobo que parece feroz en realidad puede tener un gran corazón y ser muy divertido.

Enseñar a los niños que las apariencias engañan con este cuento

Cuento para niños para hablar que las apariencias engañan

Todos los días desde lo alto de la colina, escondido entre los árboles, Lobezno observaba al rebaño. Le gustaba ver cómo jugaban unas ovejas con otras, cómo corrían divertidas detrás de los corderitos y los chivos, y cómo todos obedecían las órdenes de los perros guardianes. Un día escuchó a su padre lobo hablar:

—No te encariñes con ellas; si algún día nos faltara de comer, no tendremos más remedio que bajar a su redil y comernos a alguno de ellos.

Lobezno miró detenidamente a su padre pensando que se trataba de una broma pesada.

Una mañana, sin que sus padres se enteraran, Lobezno decidió bajar a la pradera y visitar al rebaño: a él le gustaría jugar con todos ellos.

Se acercó dando un sigiloso salto, y las ovejas y los corderos huyeron despavoridos, las cabras corrieron enloquecidas, incluso los perros que las cuidaban escaparon de allí con el rabo entre las piernas.

Lobezno no entendía que su presencia causara tanto alboroto.

—¡Holaaaaaa! ¿Acaso os doy miedo? —dijo gritando para que lo oyeran.

—¡Holaaaaaa! Soy Lobezno —se presentó.

Poco a poco se fue haciendo el silencio.

—Vengo a conoceros. Os veo jugar todos los días desde la montaña. ¿Puedo jugar con vosotros? —les dijo bajando un poco la voz.

Asomó entonces un pequeño cordero.

—¡Hola corderito! —dijo con una gran sonrisa.

Al ver sus afilados dientes el corderito retrocedió.

No temas, solo quiero hacer amigos —le habló de nuevo.

El corderito, más confiado, se colocó a su lado mirándolo de arriba abajo.

'Este lobo no parece tan fiero como nos lo pintan', pensó el corderito, que era la primera vez que veía a un lobo de cerca.

—¿De dónde vienes, Lobezno? —le preguntó.

—Vivo en la montaña, con mis padres; ellos no saben que estoy aquí —contestó.

Entonces asomó una abuela oveja.

¡No está bien que te hayas escapado Lobezno! —le regañó.

—Solo quiero jugar con vosotros —dijo el pequeño lobo haciendo un mohín.

Todos se dieron cuenta que Lobezno no les iba a hacer ningún daño. Poco a poco fueron saliendo de sus escondrijos y empezaron a preguntarle muchas cosas. Al poco rato vieron que Lobezno, además de bueno, era muy divertido.

De repente llegó el pastor, que avisado por los perros guardianes se presentó con una escopeta dispuesto a pegar un tiro a Lobezno.

—¡Nooooooooooo! ¡No lo mates! ¡Es un lobo bueno!—gritaron todos nerviosos.

El corderito y su abuela oveja fueron los primeros en ponerse delante de Lobezno para protegerlo. El pastor bajó el arma confundido y escuchó la historia de Lobezno que, a pesar de ver la escopeta, no sintió miedo.

Desde ese día, todas las mañanas Lobezno bajaba a jugar con el rebaño y, aunque se enteraron sus padres, al ver que no corría peligro y era tan feliz allí, lo dejaban visitar a sus amigos todos los días.

Algunas preguntas de comprensión lectora para tus hijos

Un bonito cuento para leer con tus hijos

¿Estás seguro de que tus hijos han prestado atención al cuento mientras lo leíais? Plantéales estas preguntas de 'verdadero o falso' sobre la historia para descubrirlo.

- A Lobezno le gustaba observar a las ovejas y a los corderos.

- Lobezno estaba deseando comerse una de esas ovejas.

- Todas las ovejas se asustaron mucho cuando vieron a Lobezno.

- Pronto, un corderito se hizo amigo de Lobezno.

- Tras el incidente con el pastor, el lobo no volvió a ver a sus amigas las ovejas.

Por qué darle la vuelta a los cuento

Como has podido comprobar, este cuento no muestra esa figura malvada del lobo que estamos acostumbrados a ver en gran parte de los cuentos populares para niños. Darle la vuelta a los cuentos es una forma muy original de llamar la atención de los niños y que vean la historia desde otro punto de vista. Estos son algunos de los beneficios de darle la vuelta a las historias convencionales.

1. Los niños se dan cuenta de que hay distintas formas de ver una única cosa. Y que esta cosa varía según la persona que la vea.

2. Es un ejercicio de empatía muy interesante que invita a los niños a que comprendan la percepción de otros personajes más allá de los protagonistas de siempre.

3. Es una forma muy creativa para desarrollar su imaginación, pero también la nuestra que debemos inventar una historia diferente.

4. Los cuentos del revés suelen ser muy divertidos porque plantean situaciones espontáneas y poco convencionales.

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