Sufrimiento fetal en el embarazo y en el parto

Las conscuencias de la falta de oxígeno en el bebé

El sufrimiento fetal sucede cuando, por alguna razón, el bebé que está en el útero, no recibe suficiente oxígeno para realizar sus funciones vitales. Esta disminución del aporte de oxígeno puede ocurrir durante el parto, ocasionando daños irreparables en los tejidos cerebrales o incluso la muerte, o bien durante el embarazo cuando el bebé no recibe el alimento o la cantidad de oxígeno adecuado para su normal desarrollo.

Cuando el sufrimiento fetal está provocado por una reducción del aporte de oxígeno que recibe el feto, puede ocasionar lesiones irreparables en el tejido cerebral, y es necesario actuar con rapidez, generalmente realizando una cesárea de urgencia, a fin de evitar graves consecuencias para la salud del bebé.

¿Qué consecuencias tiene la falta de oxígeno en el feto?

Qué es el sufrimiento fetal 

El oxígeno es fundamental para las funciones vitales. Su disminución deriva en una reducción del metabolismo de la glucosa, elemento que sirve para que las células produzcan energía. Al no recibir la glucosa necesaria, la célula no puede mantenerse y termina muriendo. La reducción de oxígeno provoca que el organismo del feto reaccione reconduciendo el poco oxígeno que recibe hacia los órganos vitales, que son el cerebro y el corazón. Pero si el sufrimiento fetal continúa, es decir, se mantiene durante mucho tiempo, la muerte celular prolifera y afecta entonces al cerebro, de ahí las lesiones que se producen en el tejido cerebral, y en el corazón, que pueden ser causa de muerte. El sufrimiento fetal puede presentarse de dos formas: agudo o crónico.

Sufrimiento fetal agudo

El sufrimiento fetal agudo se produce cuando la falta de oxigenación en el bebé se genera en forma brusca y constituye una urgencia obstétrica. Desde que se diagnostica, la indicación es apresurar el nacimiento del bebé a fin de evitar que esa falta de oxígeno pueda dañarle. En general, la causa que lo produce no es modificable y, en consecuencia, el bebé debe nacer cuanto antes. Suele detectarse durante el trabajo de parto y está asociado a la presencia de las contracciones, a un accidente del cordón umbilical (nudo) o a una alteración en la placenta (desprendimiento). La monitorización detecta el sufrimiento fetal durante el trabajo de parto y el grado de éste para determinar el estado de salud del bebé.

Sufrimiento fetal crónico

El sufrimiento fetal crónico no supone una urgencia obstétrica. Se produce cuando la falta de oxigenación o de aporte de nutrientes se instala de forma lenta, dándole tiempo al bebé a acostumbrarse a este medio desfavorable. Generalmente, está asociado a los bebés que presentan un bajo peso para su edad gestacional y la causa más frecuente es la hipertensión arterial materna, aunque existen otras razones. Extremando los controles en la madre y en el bebé, con tratamiento, se puede intentar modificar la causa que lo provoca hasta que el bebé sea lo suficientemente maduro para nacer.

¿Cómo se detecta el sufrimiento fetal?

Generalmente, el sufrimiento se detecta midiendo las alteraciones en la frecuencia cardíaca del feto. Son los denominados signos cardiotocográficos (taquicardias, bradicardias), aunque existen más indicios como la disminución de los movimientos del bebé o la aparición de meconio (primeras heces del bebé) en el líquido amniótico. Ante la presencia de estos signos, la cesárea es obligada y urgente. Un control correcto durante el embarazo es fundamental para detectar un sufrimiento fetal crónico. Un control correcto del trabajo de parto, mediante el monitoreo fetal, es fundamental para detectar un sufrimiento fetal agudo y evitar daños irreparables en el bebé.