Cómo la voz puede ayudar a la embarazada en el momento del parto

Escuchar a la madre ayuda a que el bebé pase por el canal de parto más relajado

Beatriz Martín Jiménez
Beatriz Martín Jiménez Matrona y enfermera pediátrica

Cuando la fecha de parto se acerca, la mujer suele vivir ese momento con nervios, ansiedad, estrés, incertidumbre... ¿Y si te dijésemos que en tu mano está disfrutar de ese momento al máximo y que solo depende de tu voz? Descubre cómo la voz puede ayudara a la embarazada en el momento del parto.

Recursos para vivir el momento del parto con calma

vivir el momento del parto con calma

El parto es un momento único en la vida de una mujer. No se puede comparar a nada que hayas vivido previamente. Si a eso le unimos que la mayoría de historias que nos han contado lo describen como un trámite que hay que pasar, como el precio a pagar por estar con nuestro bebé, podemos entender que la mayoría de mujeres lleguen a él con miedo o con ganas de que acabe cuanto antes.

Afortunadamente, cada vez somos más las mujeres y profesionales que intentamos cambiar esta percepción y contamos cómo el momento de recibir a tu bebé puede ser vivido desde la calma, la consciencia y el disfrute, para que más mujeres se abran a esta posibilidad.

Para ello contamos con diferentes recursos: el más básico e indispensable es contar con el apoyo y la información adecuada desde el embarazo para llegar al parto con confianza en nosotras y nuestros bebés. Pero existen otros muchos como el movimiento, el calor, el agua o la respiración, que nos ayudarán ya cuando lleguen las contracciones.

Cada uno de ellos podría dar para un post completo, pero hoy vamos a centrarnos en la respiración y, más específicamente, en la voz (que en definitiva, no es más que ponerle sonido a nuestra exhalación). Y es que puede ser un recurso muy poderoso para recorrer el camino del parto y para ayudarnos a sostenernos en la intensidad del momento 

El papel de nuestra voz en el momento del parto

el papel de la voz en el parto

La respiración es una herramienta estupenda para centrarnos en el parto y acompañar las contracciones, pero a veces es complicado acompasarla adecuadamente debido a las sensaciones tan intensas que aparecen. Si usamos nuestra voz, será más fácil. ¿Cómo hacerlo?

Lo primero, sería familiarizarnos con nuestra respiración desde el embarazo: cómo es, cómo respiramos en diferentes situaciones, y cómo a su vez, las diferentes formas de respirar pueden modificar cómo nos enfrentamos a las diferentes circunstancias: por ejemplo, si realizamos respiraciones profundas y lentas ante una situación de estrés, podemos ayudar a nuestro cuerpo y nuestra mente a recuperar la calma.

En el parto, podemos acompañar las contracciones con exhalaciones largas que nos ayudarán a estar más tranquilas y presentes en el momento. Además, la respiración relajada, profunda (abdominal), dejando que el aire entre y salga por la boca, nos ayuda a relajar las tensiones de la mandíbula, la garganta y toda la pared y las vísceras abdominales, incluido el útero y el canal vaginal.

Y es que, el canal oral (boca/labios, cavidad oral, cuello/garganta) está muy conectado con el canal del parto (vulva/labios, vagina, cuello, útero), y lo que ocurre en uno influye en el otro. Si queremos relajar el cuello del útero y que nuestro canal de parto esté relajado, 'blandito', e hidratado para facilitar el parto, podemos intentar que nuestra boca y garganta también lo estén: abriendo la boca, aflojando la mandíbula, manteniéndonos bien hidratadas, mojando nuestros labios y lengua si no nos apetece beber, soltando tensiones al exhalar...

Y una manera de hacer todo eso es acompañar las contracciones con vocalizaciones profundas, graves, y alargando la exhalación todo lo que podamos. Así, si conseguimos relajar la mandíbula y abrir la garganta, también se relajará nuestro canal de parto y el cuello del útero, ayudando a que la dilatación sea más fácil.

Otros beneficios de utilizar la voz en el proceso de parto

la voz en el parto

- Ayuda al progreso del parto al aumentar la producción de oxitocina, la hormona del amor, la que dirige el proceso fisiológico del nacimiento.

- Disminuye la percepción dolorosa al aumentar la producción de endorfinas, hormonas de la felicidad y el bienestar, que actúan como analgésicos naturales.

- Favorece la conexión de la madre con su propio cuerpo, con sus sensaciones, con su útero. Y también con el bebé.

- La mujer es la verdadera protagonista de su parto, utilizando sus propios recursos para acompañar las diferentes sensaciones que aparezcan en el proceso. La ayuda a afrontar el parto con confianza, y acompañar el nacimiento de su bebé de manera más consciente y activa.

- Aumenta la confianza y la sensación de bienestar de la mujer durante el parto y postparto.

- Para la pareja acompañante de la mujer es un modo de participar y apoyar de un modo más activo, ayudándola a vocalizar las contracciones.

- El bebé también se beneficia de escuchar la voz de su madre, del masaje que produce esta vibración, de pasar por un canal de parto relajado, de nacer bañado de oxitocina y endorfinas… Y, por supuesto, una vez que el niño llega a este mundo mantener el piel con piel. Como dice el estudio, 'Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal', elaborado por el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social y Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco, 'el contacto piel con piel temprano presenta beneficios tanto a corto como a largo plazo: a corto plazo aumenta y mantiene la temperatura del recién nacido, que duerme más tiempo y llora menos. A largo plazo, cuando se produce el contacto piel con piel y el amamantamiento en la primera hora, aumenta el tiempo de lactancia,  el afecto materno y se obtiene una puntuación más alta en los niveles de sentimientos maternales'.

En definitiva, la voz es una herramienta estupenda para que la mujer pueda sostenerse y sobrellevar la intensidad del parto y el nacimiento  de su criatura, y para que salga de él empoderada y feliz.

Y como madre os puedo asegurar que la voz fue mi sostén principal en mi segundo parto: me ayudó a sobrellevar la intensidad de las contracciones, a no desesperarme, a estar centrada en mis sensaciones y en mi bebé, a parir con confianza y con fuerza… en resumen, a DISFRUTAR de mi parto.

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