Prueba del exudado vagino-rectal en el embarazo

Analíticas en el tercer trimestre de embarazo

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

A lo largo de la gestación, la mujer embarazada habrá de realizarse distintas pruebas, análisis y test para conocer tanto su estado de salud como el del bebé. Ecografías, extracciones de sangre, prueba de la glucosa... y, por fin, en la recta final del embarazo, el famoso y temido exudado vagino-rectal. 

Quizás sea una de las pruebas menos dolorosas o molestas, pero a las mujeres embarazadas les parece una de las más incómodas, ¿en qué consiste?

Cómo se realiza la prueba del exudado en el embarazo

Prueba del exudado en el embarazo

Esta prueba suele realizarse en la semana 35 o 36 de gestación y su función fundamental es asegurarse de que el bebé al salir por el canal del parto no se infecta con una bacteria presente en la flora vaginal y rectal de algunas mujeres y que podría causarle ciertas enfermedades, algunas de ellas graves. Esta bacteria recibe el nombre de streptococcus agalactiae, aunque se conoce comúnmente como estreptococo del grupo B

Para tomar la muestra, la mujer ha de tumbarse en la camilla y dejar que la matrona u obstetra recoja una muestra de la vagina y el recto utilizando unos bastoncillos de algodón. No produce apenas molestia, es una prueba que suele ser más incómoda psicológica que físicamente para la mujer embarazada. 

El ginecólogo comunicará a la mujer el resultado de la prueba y el tratamiento a seguir en caso de que la embarazada esté infectada con la bacteria del estreptococo. Si el resultado de la prueba da positivo, a la embarazada se le recetarán antibióticos para evitar que contagie al bebé. Este tratamiento profiláctico se administrará por vía intravenosa durante el parto. Y es que este tipo de infección, si no es tratado, puede causar secuelas al recién nacido como parálisis cerebral, sordera, ceguera, meningitis o retraso en el lenguaje.