¿Por qué deben los niños pintar mandalas?

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Mi hijo mayor comenzó a traer mandalas de la escuela. Su profesora se los daba para que lo coloreara a su antojo. Desconocía totalmente qué era un mandala. Al principio sólo ves un círculo lleno de figuras geométricas en su interior que el niño tenía que pintar con los colores que eligiera. Sin embargo, me picó la curiosidad y comencé a investigar: ¿qué es un mandala?

Los mandalas tienen su origen en la India y la palabra significa círculo o aquello que rodea a un centro. Visualmente se trata de un conjunto de figuras geométricas que suelen representar las características del universo y se utilizan desde hace siglos cómo punto para concentrar la meditación.

Beneficios de colorear mandalas para los niños

Beneficios de colorear mandalas

En los últimos tiempos los expertos se han dado cuenta de que además de un símbolo espiritual y ritual, también pueden utilizarse en la educación de los niños ya que tienen múltiples beneficios:

- Pintar o colorear mandalas ayuda al niño a potenciar su capacidad de atención y concentración.

- Fomenta el control y el dominio del cuerpo, sobre todo de la motricidad fina lo que favorece la capacidad de escritura, dibujo, de manipular objetos...

- Desarrolla la paciencia: colorear un mandala requiere de tiempo, tranquilidad y, sobre todo, paciencia para ir dando color a las múltiples formas y figuras de su interior.

- Ayuda al tratamiento de TDAH: el estudio 'Meditación con mandalas en estudiantes de 6º básico diagnosticados con SDA' demuestra que niños expuestos durante 2 meses a dibujar mandalas les ayudó a mejorar su concentración y su capacidad de atención.

- Estimulan la creatividad y la imaginación del niño.

- Ayudan a la formación de la inteligencia y el razonamiento.

- Baja el nivel de estrés, además durante el tiempo que el niño pinta un mandala se le puede poner música de fondo para que el efecto relajante y calmante sea aun mayor.

Colorear princesas Disney lo os súperheroes del momento no está mal, pero ¿y si colamos entre sus dibujos un mandala de vez en cuando? No parece mala idea a la vista de todas esas ventajas.