Cómo desarrollar habilidades emocionales en los niños a través del juego

El juego como vehículo para potenciar el desarrollo del niño

Carola Álvarez Arce
Carola Álvarez Arce Psicóloga Infanto-Juvenil

¿Alguna vez has realizado algún deporte extremo? ¿El sentir esa sensación de triunfo en donde pudiste sortear tus límites y miedos, y aprendiste que eres capaz de hacer cosas grandes? Eso mismo vivencian los niños cuando juegan, cuando te dicen “mira lo logre” con tanta felicidad en sus ojos que pareciera que hicieron la hazaña más gigante del mundo.

Cuando hacemos alguna actividad que fomenta el salir de nuestra zona de confort e ir más allá de nuestros límites, nos estamos acercando al mundo lúdico de los niños. Y es que, a través del juego los niños pueden desarrollar habilidades emocionales y cognitivas. 

El juego como forma de desarrollar habilidades sociales en los niños

El juego y las habilidades emocionales de los niños

El juego, en esencia, es espontáneo y no tiene una finalidad en sí mismo más que el solo placer de jugar. Tiene un lenguaje propio a través del cual se puede entrar a la realidad interna de cada niño, adquiriendo distintas características dependiendo de la edad y maduración de cada niño. El juego, así como los deportes extremos, nos llevan a  descubrir habilidades tanto físicas como emocionales, aumentando la sensación de  autoeficacia que se refiere a  la creencia en uno mismo de realizar lo que te propongas, de alcanzar cualquier meta o propósito por difícil que sea.  Así también incrementa la autoestima que es el amor y aceptación  incondicional a uno mismo. 

La pregunta es como poder crear una atmósfera apropiada para que mediante el juego podamos facilitar a los niños el desarrollo de habilidades emocionales y cognitivas. He aquí algunos consejos prácticos:

- El juego como expresión de emociones: Hay juegos que facilitan la expresión emocional. Por ejemplo, una forma de expresar la rabia es realizando juegos que promuevan una liberación sensorio motriz como por ejemplo romper cosas o golpear con almohadas. Si manifiesta el miedo hacia la oscuridad, se pueden utilizar pantallas de celulares o linternas para alumbrar, jugando a la “fiesta de la luz”. Otro elemento que se recomienda es el dibujo o collage, en donde los niños puedan ir plasmando su mundo emocional de esta forma pueden ir poniendo nombre a sus emociones, para entenderlas y así modular su expresión.   

- Acompañar en el juego: A veces los adultos nos cuesta entrar en el mundo lúdico de los niños, entonces se aconseja que aunque les dificulte poder entrar en ese espacio, puedan brindarle una disponibilidad física -es decir- mirarlos, pasarle los juguetes, evitar estar distraídos con algún aparato electrónico, etc. En definitiva es el estar más que el hacer.

- También se recomienda favorecer un espacio físico en donde los niños puedan desplegar su creatividad. Se pueden utilizar, como ejemplo, alfombras de goma eva  para entregar mayor confort. La idea es que el niño sienta que ese espacio favorece su juego. Otra propuesta sería organizar su repisa, dejando sus juguetes al alcance de sus manos y a su completa disposición. 

- Juguetes inestructurados o estructurados: ¿Se han dado cuenta que generalmente los niños disfrutan más con el envoltorio del juguete que con el mismo juguete? Posiblemente esto responde a que los objetos sin estructura como telas, papeles, cajas de cartón o elementos de la naturaleza como conchas, piedras, piñas, maderas, cortezas, semillas; facilitan el juego simbólico que es el juego del “como si “. En éste se despliega la creatividad en su máximo potencial, habilidad fundamental en el desarrollo cognitivo. Entonces, mejor  en vez de ofrecer el perro de plástico que ladra, porque no entregar unos bloques de madera y cartón para construir un perro. Los juguetes deben proporcionar vivencias en el consciente del niño, es decir, deben promover los sentidos táctil, auditivo, visión y gustativo. Solo así podrán ir conociendo y descubriendo el mundo.

- Favorecer la compañía durante el juego: es imprescindible que los niños puedan ir socializando. Para ello, es muy recomendable poder colaborar  llevándolo a lugares donde hayan más niños, como parques o plazas.

- Cuidar: hay que entregar un entorno para explorar que no implique riesgos aparentes como enchufes cercanos o piscinas. La idea es que  el niño pueda sentir la confianza suficiente para investigar y conocer las características de su mundo.

- Evitar la sobreprotección, porque los niños pueden bloquear su capacidad creativa, así como investigativa. La idea es que puedan ir confeccionando una confianza en su mundo circundante.

- El aburrimiento: cuando los niños se aburren no es necesario atiborrarlos de actividades sino que se aconseja el acompañarlos en ese estado tan desagradable. Al lograr transitar por este estado podrán ir siendo capaces de afrontar y gestionar emociones displacenteras que le permitirán orientar sus emociones y fomentando su creatividad. Una idea es que  en una vasija puedan depositar  papeles con ideas de actividades, entonces cada vez que están aburridos puedan ir a sacar una idea, así el aburrimiento podrá  enfrentarse de mejor forma, otra idea  es simplemente realizar algún tipo de ejercicio como  correr, saltar etc. A través de la actividad física, se liberan distintos neurotransmisores que entregan una sensación de bienestar. 

Por lo mismo, subirse a este nuevo deporte extremo es la posibilidad de vincularse aun más con nuestros hijos. Permite no sólo conocerlos mejor, sino acompañarlos a nuevas sensaciones que nos transforman en pequeños “héroes” para ellos.