La motivación: un valor clave para el éxito de los niños en los estudios

Valores fundamentales para los niños en el estudio

La razón para que un niño se esfuerce suele ser el interés por lo que puede obtener. Como profesora me he preguntado muchas veces qué es lo que conduce a un alumno a tener éxito en los estudios, es decir a disfrutar de aprender, a tener buenas notas, a poder avanzar en su aprendizaje y maduración.

Una y otra vez he constatado que hay unos valores fundamentales presentes en esta posibilidad. En Guiainfantil.com queremos hablar de uno de estos valores básicos para que los niños tengan éxito en los estudios: la motivación. 

Valor básico en la educación de los niños: la motivación

El valor de la automotivación en los estudios 

Cuando un niño está motivado, es capaz de esforzarse con toda facilidad y gusto para lograr su meta. Pensemos en las mañanas de fin de semana que le acompañamos al entrenamiento de fútbol o a otra actividad al aire libre, con heladas o mucho calor, y participa tan contento sin importarle esas condiciones. Y es que la motivación principal de un niño es pasarlo bien, disfrutar. 

Nosotros, como padres, querríamos que esa motivación estuviera presente en los estudios. Por tanto, ¿qué podemos hacer para acercarnos a este objetivo? Vamos a revisar algunas posibilidades.

Cómo despertar en los niños el valor de la motivación para estudiar

1. Señalar los beneficios de estudiar:

Podemos hablarle a nuestro hijo de los logros que se consiguen con la formación. Comentar nuestras experiencias positivas suele tener un buen impacto en los niños. Si tenemos estudios que nos han llevado a tener una profesión, podemos explicarle lo útiles que han sido para conseguir ese trabajo. Si nuestros estudios no tienen nada que ver con nuestra profesión, podemos hablarle de los momentos puntuales que nos sirvieron para obtener algo que necesitábamos o nos interesaba. Por ejemplo, cuando sacamos el carnet de conducir, y le contamos que gracias a lo que estudiamos, hoy podemos manejar bien un coche. 

También podemos aprovechar cuando el niño o la niña nos hablan de su futura profesión, médico, informático u otras profesiones en la que se necesita una formación académica; ese es buen momento para recordarle que será estupendo todo lo que aprenderá para ejercer esa profesión. Y hablamos de lo bien que le vendrá aprender ahora, por ejemplo, las partes del cuerpo. Incluso, si conocemos a alguien que nuestro hijo admira y tiene estudios, destaquemos el hecho de que su logro ha sido gracias a sus conocimientos. La idea a transmitir es que el interés en aprender no puede traerle más que beneficios en la vida y señalamos esas ventajas en ejemplos o personas concretos.

2. Abordar las dificultades en el estudio:

A veces nuestros hijos sienten rechazo hacia determinada asignatura y es importante sentarnos con él o ella para hablar de lo que está ocurriendo. Simplemente hacer esto, seguramente supone un gran alivio para el niño siempre que vayamos con la actitud de solucionar. Nuestro objetivo es hacerle saber que tiene nuestro apoyo para llevar a cabo el esfuerzo. Le ofrecemos nuestro soporte tanto para escuchar sus sentimientos ante los obstáculos, como para proporcionarle esas soluciones concretas. Entre estas últimas puede encontrarse, por ejemplo, ayudarle a hacer los deberes en el caso de que fuera necesario.  Ahora bien, es importante que no le hagamos los deberes, y que tampoco creemos dependencia de esa ayuda. Nuestro papel es guiarle para que pueda llevar a cabo las tareas de forma autónoma, concentrándonos en hacerle sentir su competencia y que lo ha conseguido por sí mismo. 

Otro punto importante es detectar si tiene alguna laguna de aprendizaje en la materia. Los profesores suelen aconsejar muy bien en este aspecto, y entonces quizá vemos si necesita algún tipo de refuerzo.   

3. Automotivación como forma de aplicar esfuerzo:

Se trata de que conseguir que el niño repare en el placer de comprobar sus propios logros: “¿Cómo te has sentido al conseguir hacer bien los ejercicios?” Le podemos preguntar o bien comentamos algo como: “¿A que te has sentido muy bien al intentarlo y conseguirlo?”. En nuestra interacción con el niño, nuestro mensaje a transmitir es “eres capaz y valoro tu esfuerzo” además de dejarle claro tiene nuestro apoyo. 

Consejos para fomentar la automotivación de los niños por los estudios 

- Destacar su autosuperación. Ante las dificultades, le recordamos las veces que tuvo dificultades e hizo un esfuerzo y lo consiguió: “Ha estado muy bien que, aunque no tenías ganas de estudiar los ríos, te has puesto a hacerlo y ahora te sientes bien de haberlos aprendido”

 - Enfatizar las felicitaciones de sus profesores, además de darle nosotros las nuestras ante una buena nota o por las tareas bien hechas. El enfoque aquí siempre es destacar el valor de su trabajo y su esfuerzo. 

 - Ayudarle a organizarse. Hacer del momento y el lugar de estudio una experiencia agradable. Procuremos que el lugar donde está estudiando nuestro hijo sea confortable y tranquilo; también que tenga un horario acorde con sus actividades. A los niños les gusta tener hábitos y rutinas porque les da seguridad el saber lo que tienen que hacer. 

- Para terminar, podemos centrarnos siempre en destacar la evolución favorable de nuestro hijo tanto a él personalmente como a otras personas que nos pregunten delante de él. Nuestras palabras y actitudes de satisfacción, así como el soporte que sientan que le damos en cuanto a su formación, constituyen los mayores incentivos para que ellos desarrollen esa motivación en los estudios.