Cosas que los hijos nunca olvidan de los padres

Las experiencias que los hijos nunca olvidarán

Todo lo que ocurre en la infancia es algo que influye sobre el resto de la vida. Cuando somos niños recordamos todas esas experiencias que fueron impactantes aunque su naturaleza fuera positiva o negativa, y nos acompañarán en el futuro.

Estas experiencias, buenas o malas, vividas por los niños hacen que estos puedan desarrollar el control sobre sus emociones. Es decir, que puedan controlar el modo en cómo se adaptan a los estímulos percibidos a su alrededor. Y es que, hay cosas que los hijos nunca olvidan de los padres.

La manera de educar a los hijos es clave para su futuro

Cosas que los hijos aprenden de los padres

Todos los padres desean una excelente educación para sus hijos. Hoy en día es fácil encontrar progenitores que se preocupan del futuro de sus hijos y que se conviertan en personas responsables y útiles para la sociedad. El problema aparece cuando se pone más empeño en pensar en “el mañana” que en sembrar las bases que sustenten un criterio lógico y consistente en la crianza.

Para educar a los hijos se pueden utilizar muchas estrategias y estilos. Podemos ser unos padres autoritarios, democráticos, o permisivos. Pero lo realmente importante y lo que causará impacto en su educación será el ejemplo que como padres podamos enseñar.

Qué es lo que los hijos nunca olvidarán de sus padres

Aunque parezca que tus hijos son muy pequeños para entender lo que ocurre a su alrededor, son capaces de darse cuenta de todo lo que pasa. Es más, les encanta descubrir lo que sucede en su entorno. Por ello, es importante saber cómo ser un ejemplo para los pequeños y cuáles serán las experiencias más impactantes para ellos y nunca olvidarán:

- La relación de los padres. La relación que se da en la pareja entre la madre y el padre puede marcar las relaciones sentimentales de los hijos. Si la relación es conflictiva, esto genera angustia en el pequeño y será probable que el niño se porte mal para llamar la atención y desviar el problema. Si la relación es de respeto, es probable que el niño sea atento y respetuoso en sus relaciones en el futuro.

- La falta de atención. Los niños recibirán el cariño que necesitan a través de la atención que los padres les muestren. Es decir, pasar tiempo con ellos, escuchándoles, dándoles consejo cuando lo pidan, etc. Cuando esto no ocurre los niños piensan que son abandonados.

- Cuando se siente protegidos. Los miedos de los niños son más pérfidos que los de los adultos ya que no logran distinguir entre lo real y lo imaginario cuando son pequeños. Los progenitores son la figura que les da la sensación de seguridad antes esta situación. Por ello, es importante que el adulto muestre su atención ante estos temores sin criticarlos, ni minimizarlos. Así, se creará un fuerte vínculo padres-hijos que les proporcionará mucha seguridad a los pequeños.

- Comparaciones con otros. Muchas veces los adultos somos dados a comparar a los hijos con sus propios hermanos, primos o amigos. Contra esto debemos recordar que cada niño es único y que como padres debemos realzar lo bueno e inculcar el esfuerzo para mejorar pero sin competir con otros para conseguirlo ya que la rivalidad puede crear resentimientos y afectar a las relaciones.

- Cuidado con el maltrato. Educar a los hijos mediante la intimidación solo enseñará miedo y violencia al pequeño. Esto se convertirá en el vehículo hacia la falta de autoestima y el rencor. El niño se convertirá en alguien inestable. Es mejor el uso de la comunicación antes que la imposición.

- La familia. Es importante que se priorice a la familia en distintas situaciones. Así los hijos aprenden el valor de la lealtad y del afecto. Disfrutar de las celebraciones conjuntas como cumpleaños, navidades, etc.