El baúl de los disfraces. Cuento de Carnaval

Cuento infantil para leer a los niños en las fiestas de Carnavaleras

Alba Caraballo Folgado

Llega el Carnaval y muchos niños, así como sus padres, se ponen a buscar una idea para disfrazarse y divertirse. Carnaval es una fiesta en que podemos estimular la imaginación, la fantasía y la creatividad, no solo en los disfraces como también en los maquillajes, en la música y en el baile. Los cuentos infantiles son un excelente recurso para enseñar valores que los niños pueden aprender también en Carnaval. Este cuento es un ejemplo de ello.

Cuentos para niños: El baúl de los disfraces

El baúl de los disfraces en Carnaval

María llevaba persiguiendo a su mamá varios días con una única petición: necesitaba un disfraz para Carnaval. La abordaba a todas horas, pero su madre siempre tenía una excusa para no hacerla caso: hay que hacer deberes, tengo que preparar la cena, ahora voy a la compra, tu hermanito me necesita...

Quedaban sólo 5 días para la fiesta del colegio y María todavía no tenía nada qué ponerse. A 4 días de la celebración, su madre seguía atareada y no la ayudaba con el disfraz. Cuando quedaban sólo 2 días María no pudo más y rompió a llorar desconsoladamente.

- ¿Qué te ocurre María? - le preguntó su madre.

- ¡Mamá, llevo varios días pidiéndote un disfraz para mi fiesta de disfraces de Carnaval y no me haces caso! - protestó entre lágrimas la niña.

La madre se sintió realmente mal por no haberla prestado atención, pero tenía una solución que pondría otra vez una sonrisa en la carita de María.

- Vamos a casa de la abuela, no te lo he enseñado nunca, pero en el desván hay un baúl muy especial. Allí guardamos todos los disfraces que la abuela me hizo cuando yo era pequeña, y son muchos porque me encantaba jugar a disfrazarme. Te van a encantar - sentenció la mamá - son preciosos.

Los ojos de María, aun con lágrimas, se abrieron como platos al escuchar las palabras mágicas: baúl y disfraces. María y su mamá se dirigieron a la casa de su abuela. Cuando Abu abrió la puerta, María pasó como una exhalación casi sin saludar y subió de dos en dos los escalones hasta llegar al desván.

Su mamá corrió tras ella y Abu iba detrás impaciente por saber qué ocurría. La mamá retiró algunas cajas y un antiguo baúl de madera apareció ante sus ojos como si de un tesoro pirata se tratara. Al abrirlo aparecieron pequeños disfraces, todos ellos doblados con esmero aunque con un cierto olor a naftalina.

- Quiero probarme este de bailarina - dijo María. Pero unos segundos después se dio cuenta de que le estaba enorme.

- Lo intentaré con este de payaso - insistió, aunque había perdido los colores y se veía un poco desvaído.

- ¡Ah, este es de princesa! - gritó con entusiasmo, pero no pudo meterse dentro porque era muy pequeño.

María iba perdiendo la paciencia y la ilusión mientras sacaba uno y otro disfraz y veía que ninguno encajaba con el vestido de Carnaval que ella quería. Se había sentado en el suelo desolada cuando su madre dijo en voz alta:

- ¡Mi disfraz de hada!, los ojos de mamá parecieron volver a tener 7 años mientras sacaba el pequeño paquete que quedaba al final del baúl.

Al abrirlo salieron unas preciosas alas que conservaban perfectamente la purpurina y los dibujos que Abu había hecho tantos años atrás. Cuántas veces se había puesto aquellas preciosas alas y había imaginado ser un hada que podía hacer magia allí por donde pasara.

María se levantó del suelo con agilidad y corrió a ponerse las alas.

- Soy una mariposa... soy un hada... soy una mariposa hada, decía la niña riendo mientras corría alrededor de Abu y su mamá.

María ya no se quitó las alas en todo el día, de hecho, su madre tuvo que convencerla para que no durmiera con ellas, no se fuesen a estropear. El día de la fiesta de Carnaval en el colegio fue uno de los mejores para María, le daba igual que sus amigas llevaran vistosos trajes nuevos de león, astronauta o de personajes de cuento. Ella era la niña más feliz del mundo con sus alas mágicas de mariposa hada y no paró de agitar su varita mágica intentando hacer realidad los deseos de sus amigas.

Pero aquí no acaba la historia, ¿sabéis lo que ocurrió después de la fiesta? Shhh, no se lo digáis a nadie: mamá cogió las alas, se las puso y se miró al espejo. Por un momento le pareció ver a aquella niña que soñaba con hacer magia.

Preguntas de comprensión de lectura para niños

1. ¿Por qué María se encontraba angustiada?

2. ¿Qué encontró María para que se animase?

3. ¿Qué hizo feliz a María?

4. ¿De qué sueles disfrazarse en Carnaval?

5. ¿De qué te ha gustado más en este cuento?

Otros cuentos para niños sobre el Carnaval

El disfraz de Carnaval de los animales El disfraz de Carnaval de los animales. El carnaval de los animales. Cuento infantil sobre la celebración del carnaval en el bosque. Guiainfantil.com nos ofrece el cuento 'El disfraz de carnaval de los animales'. Ideal para que los niños entiendan el sentido del Carnaval.

La princesa Henar no tiene disfraz de Carnaval La princesa Henar no tiene disfraz de Carnaval. Este cuento infantil 'La princesa Henar no tiene disfraz' es ideal para leer a los niños en Carnaval. Te proponemos un cuento corto de Carnaval para tus hijos, que transmite valores. Un cuento que habla de la imaginación y la fantasía de los niños y del valor de lo inmaterial sobre las cosas materiales.

El baúl de los disfraces. Cuento para niños El baúl de los disfraces. Cuento para niños. El cuento de 'El baúl de los disfraces', habla sobre el Carnaval. Érase una vez una niña que necesitaba un disfraz para Carnaval, en el baúl de los disfraces de su abuela, encontraría el mejor de todos. Descubre de que se ha disfrazado esta niña en Carnaval, leyendo este cuento a tus hijos.

La tienda de disfraces. Cuento de carnaval La tienda de disfraces. Cuento de carnaval. El cuento 'La tienda de animales' es una historia de Azucena Zarzuela donde los animales quieren disfrazarse y se crean situaciones muy divertidas. Un cuento entretenido y ameno para contar a los niños en carnaval. Cuentos infantiles sobre animales. La tienda de disfraces.