El escondite de las vocales. Cuento para niños sobre las letras

Cuento para niños sobre el abecedario

Con este cuento podremos enseñarle al niño algunas de las letras del abecedario y la importancia que tienen las vocales para poder formar palabras.

Una historia divertida de Azucena Zarzuela sobre las peculiaridades de las letras para las primeras palabras escritas de los niños.

El escondite de las vocales. Cuento para niños sobre las letras

El escondite de las letras. Cuento para niños sobre el abecedario

Las letras habían estado de fiesta todo el fin de semana.

Habían pasado muchas horas jugando y bailando y ahora estaban tan cansadas que no sabían como juntarse para hacer las palabras. Menos mal que pronto llegarían los niños al colegio y con sus lápices de colores las ayudarían a construir palabras y frases.

Habían jugado al escondite y desde entonces no habían vuelto a ver a las vocales. Las consonantes estaban preocupadas, sin ellas no podrían enseñar a los niños a leer y a escribir.

La señora H, mudita como era, se puso a buscar dentro de las cajas a las señoras A, E e I y a los señores O y U. Con gestos pidió ayuda a la señora B, pero está había comido tanta tarta de chocolate que se le había hinchado la tripa y no se podía mover.

El señor T junto con la señora S se encargaron de buscar en los armarios y las jóvenes X y Z miraron detrás de las cortinas. Las letras R, M y P seguían bailando y  en lugar de ayudar no paraban de molestar.

Cada vez quedaba menos tiempo, los niños pronto iban a llegar. El señor W, aunque sabía que aparecería en pocas palabras, estaba muy preocupado. 

- Ya no podremos ser un abecedario, - se quejó el señor D.

- Las encontraremos, lo importante es que trabajemos todos juntos y nos organicemos bien para buscarlas-, dijo la vibrante señora R.

Miraron en toda la clase. No quedó rincón en el que no buscaran. Tristes y cansadas decidieron guardarse en los libros ya que oían a los niños subir por las escaleras. 

Al abrir las consonantes los cuentos se sorprendieron y alegraron mucho pues ahí, en su sitio,  estaban las vocales esperando a los pequeños. Éstas sabían que los niños querrían escribir sus nombres con ellas y que tendrían mucho trabajo, por ello, se había ido pronto de la fiesta para descansar y hoy poder jugar y hacer muchas palabras.