La rama quejumbrosa. Cuento para niños que se quejan por todo

Cuentos para educar a los niños

Marisa Alonso Santamaría

"Tengo sueño", "no me gusta", "me aburro", "hace frío", "hace calor"... Hay niños que se quejan por todo, siempre encuentran una excusa para lanzar una protesta.

Hay quejas y protestas que son lógicas y normales en los niños, pero otras no. Cuando el niño entra en bucle y se empeña en decir que no a todo, nada le parece bien y siempre encuentra el lado malo de las cosas, debemos ponerle freno. Si no lo conseguimos mediante el diálogo, quizás este cuento para niños que se quejan por todo: La rama quejumbrosa, pueda ayudarnos a explicarle cuál será la reacción de la gente a su alrededor si persisten en esa actitud.

Cuentos para niños que se quejan siempre. La rama quejumbrosa

Cuento para niños que se quejan por todo 

Era un día tan caluroso que hasta las lagartijas y los caracoles buscaban la sombra. Hacía tiempo que no llovía y las ramas secas, abriéndose camino, salían de la tierra agrietada.

— Estoy vieja y arrugada y ya no sirvo para nada,  — dijo una rama quejumbrosa con voz temblorosa.

— ¿Por qué dices eso?, — preguntó el caracol. Yo estoy encantado de que me des sombra porque me haces sentir bien.

Entonces, la rama seca miró sorprendida al caracol y no dijo nada.

Al día siguiente la rama se volvió a quejar:

— Estoy pálida y muy seca, ¿quién me va a querer así?

— ¿Por qué dices eso?, — preguntó la lagartija. Con este calor sofocante,  — dijo, si tú no estuvieras aquí, yo no tendría tu sombra, ¡qué suerte que estés tan cerca de mí!

Entonces la rama seca miró sorprendida a la lagartija y no dijo nada.

Esa misma tarde, la rama quejumbrosa, como ya era su costumbre sollozó quejándose de nuevo:

— ¡Ay, pobre de mí!, ¿por qué sigo en este mundo si nadie se acuerda de mí?

Entonces mirándose la lagartija y el caracol, sin decir nada, se marcharon a la sombra de otra rama que no se quejara tanto.