6 pasos para gestionar las quejas de los niños cuando son constantes

Ayudar a nuestros hijos a vivir más en el agradecimiento y no en la protesta continua

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

El ser humano es inconformista por naturaleza, en muchas ocasiones se queja de lo que tiene y quiere y desea lo que no tiene. Por eso, es frecuente que muchos padres no sepan cómo gestionar las quejas de los niños, sobre todo cuando estas son continuas.

Sin embargo, no podemos olvida que, por un lado, esta postura frente a la vida puede ofrecernos diferentes alternativas que darán un resultado agradable o desagradable en función de nuestra respuesta frente a estos hechos; es decir, si me posiciono en la protesta o queja y tengo una actitud pasiva o si me posiciono en la aceptación de mi propia realidad y elijo adoptar una posición de proactividad y mejora de lo que tengo.

Cuando los padres tampoco nos paramos de quejar

Las quejas de los niños y los padres

Todo esto que puede parecer muy filosófico, sí realmente lo analizamos y nos damos cuenta de cómo nos enfrentamos a nuestro día a día de la vida, esa es muy probable que sea la actitud que nuestros hijos e hijas aprenderán, ya que es lo que estarán viviendo en casa.

Siempre comento que nosotros, como madres y padres somos el principal referente y el primer modelo de aprendizaje de los niños. Por lo tanto, nuestros pequeños no harán tanto lo que les digamos que tienen que hacer, sino lo que vean que nosotros hacemos. Así es que en primer lugar vamos a eliminar la frase que en muchas ocasiones les decimos a nuestros hijos e hijas de 'no te quejes' y vamos a hacer una observación personal de cómo es esa actitud nuestra que comentaba antes.

Además, para enseñarles a nuestros hijos e hijas a no vivir en esa protesta continua, os voy a ofrecer algunos consejos que quizá os puedan venir bien, pero recordad que el primer trabajo está en nosotros, como adultos y referentes.

6 claves para gestionar las protestas quejas de los niños

Gestionar las quejas de los niños

1. Cuando un niño o niña se queja, está manifestando su inconformidad con lo que está pasando. Desde el ámbito de la comunicación, es fantástico que pongan sobre la mesa su punto de vista. Otra cosa es la forma en la que lo hagan, que dependiendo de la edad será en forma de rabieta, de gritos, de brazos cruzados...

2. En este momento de inconformidad, es importante acompañar y entender, validar ese enfado y esa queja, aunque nosotros probablemente no lo entendamos. Decir frases como 'entiendo que esto no te guste' ayudan a calmarse.

3. Una vez nuestro hijo o hija se ha dado cuenta de que estamos de su lado, que respetamos y entendemos lo mejor que podemos su situación, es muy conveniente usar la técnica de la pregunta: '¿qué puedo hacer por ti?', '¿qué necesitas ahora?'.

4. Cada día, cada noche antes de ir a dormir o incluso en momentos puntuales del día, podemos agradecer eso bueno que nos está pasando, de esta manera, al verbalizarlo, nos hacemos más conscientes de la cantidad de situaciones buenas que tenemos, y que por muy insignificantes que puedan parecer, son dignas de agradecer. Desde la ropa que llevamos puesta, el olor del guiso rico de la abuela, un rato de juegos en familia, el aire que siento por mi cara o las cosquillas de mi hermano.

Cuando los niños no paran de protestar

5. En cuanto a la queja de los niños, es aconsejable comentar luego con ellos, ya desde la calma, la situación, ya que es una oportunidad de aprendizaje. Sobre todo, el ayudarles a darse cuenta de si su respuesta era la más ajustada y cómo podemos mejorar para la próxima vez.

Además, en forma de juego, podemos teatralizar con ellos si estamos más cómodos con cara de enfado o con cara de alegría, con brazos cruzados en forma de protesta o con brazos relajados dispuestos a jugar y a abrazar.

6. Y por último, buscar juntos la solución. Nuestros niños necesitan que les ayudemos a regular y a buscar soluciones, que no dárselas. Toda queja, toda protesta tiene una oportunidad de mejora, de solución creativa desde la aceptación, y en ese espacio es donde tenemos una muy bonita tarea con nuestros hijos o hijas.

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