Juegos con cartas para los niños

Actividades divertidas con cartas para que la familia pase un rato entretenido en casa

Laura Vélez
Laura Vélez Periodista

No se nos pasa por la cabeza alejar a nuestros niños de las garras de su consola, de la tableta, del ordenador o de la tele. Nada más lejos de nuestra intención, pero tal vez se les ocurra a ellos solos cambiar su forma de entender el ocio si les proponemos actividades que llamen su atención, que les resulten diferentes y que les hagan reír. ¿Qué tal unos juegos de cartas para para pasar una tarde inolvidable en familia? 

Beneficios de los juegos con cartas para niños

Niñas jugando con cartas

Los juegos de cartas constituyen uno de esos juegos de mesa ideales para pasar una tarde en familia o con la pandilla de amigos, tanto en casa como al aire libre. Las diferentes modalidades de juego se adaptan a todas las edades y también hay una gran cantidad de barajas de cartas infantiles con los personajes favoritos de los niños.

Estamos reivindicando el gusto por los juegos tradicionales y entre ellos están las cartas. Los niños pueden jugar con la clásica baraja española, con la baraja de póker y también con esas barajas de cartas infantiles pensadas para los más pequeños de la casa en las que aparecen sus personajes favoritos del cine y la televisión. Y es que estamos ante uno de esos juegos apto para todo los públicos que vuelve locos a pequeños y a adultos por igual.

Entre los beneficios de que los niños jueguen a las cartas se encuentran:

- La rapidez mental.

- La capacidad de concentración y atención.

- La respuesta rápida o capacidad resolutiva.

- Además, las cartas fomentan las relaciones sociales entre los niños y todo ello en un ambiente de risas y diversión.

- Y ayudan a fortalecer vínculos familiares.

No podemos olvidar que las cartas son también un elemento esencial de cualquier niño mago que se precie y que esté dispuesto a dejar con la boca abierta de admiración a los demás.

9 juegos tradicionales de cartas

juegos de cartas para jugar con niños en familia

1. Va de farol
Se reparten todas las cartas de una baraja española entre los jugadores. Un jugador comienza poniendo boca abajo una carta e indicando su valor, que puede ser verdad o mentira. Si el siguiente jugador se lo cree, deberá continuar colocando la carta siguiente y así hasta que algún jugador no se crea. Entonces gritará 'farol' y levantará la carta. Si en realidad es un farol, tendrá que quedarse con todas las cartas de la mesa el jugador que ha mentido. Si la jugada era cierta, se llevará todas las cartas el delator.

2. Cada oveja con su pareja
Para este juego sirve tanto una baraja española como una de póker y es una especie de juego de la memoria. Se colocan todas las cartas boca abajo en la mesa y cada jugador deberá ir levantando las cartas de dos en dos y formando parejas, dos reyes, dos ases, dos doses... para encontrar parejas. Si se consigue la pareja, se pueden volver a levantar dos cartas más y ganará quien más parejas de cartas tenga.

3. La mona
En este juego se utiliza una baraja española y consiste de nuevo en ir formando parejas. Se elimina una carta de la baraja sin que nadie sepa cuál es y se deja apartada, a continuación se reparten todas las cartas entre los niños. Las cartas que forman pareja se van dejando encima de la mesa y los niños se intercambian las cartas con el de al lado para poder seguir formando parejas. Lógicamente hay un jugador que se quedará al final del juego con una sola carta, con la mona, ya que su pareja no está disponible.

5. El cinquillo
Para este juego se necesita una baraja española y muchas ganas de pasarlo bien. Comienza a jugar el niño que tenga el cinco de oros colocándolo sobre la mesa. A partir de ahí solo se pueden colocar las cartas que preceden o que siguen al cinco de oros o también un cinco de cualquier otro palo. El objetivo es quedarse sin cartas cuanto antes.

6. El burro
En este juego la rapidez es esencial y básico. Antes de repartir las cartas, hay que saber cuántos jugadores van a participar y, entonces, elegir cuatro cartas iguales para cada uno de ellos, por ejemplo, los cuatro reyes, las cuatro sotas o los cuatro caballos. Se reparten cuatro a cada uno y el objetivo es formar las cuatro iguales y, para ello, se van pasando una a una al otro jugador.

Cuando uno tenga todas iguales, gritará eso de 'burro' y pondrá la mano en el centro. El último en ponerla (ojo con hacerse daño), irá acumulando letras de la palabra burro y el que antes llegue a construir este nombre común pierde la partida.

7. El cuadrado
Se podría considerar una variación del anterior. Aquí se juega por parejas y se utilizan todas las cartas. El juego consiste en que un miembro de la pareja consiga reunir cuatro cartas iguales del mismo número, por ejemplo, cuatro ases. Para ello, por turnos, cada jugador dispondrá de cuatro cartas iniciales y para formarlas todas iguales podrá tirar una carta y coger la que el anterior ha dejado en el centro o coger una de la baraja que esté boca abajo.

Cuando tenga las cuatro iguales, deberá hacerle un señal a su compañero (antes tendrá que haberla pactado, puede ser tocarse la nariz o el pelo) y este dirá cuadrado. Si los adversarios están atentos y descubren la clave secreta, podrán 'interceptan' a sus enemigos e impedirles que hagan cuadrado y, por tanto, ganar.

8. La escoba
Este juego está indicado para niños que ya saben sumar, porque para los más pequeños será más difícil. Cada jugador tendrá tres cartas, que irá cambiando con las que estén en el centro o se roben de la baraja con el objetivo de sumar 15. Cada naipe vale lo que pone, excepto la sota que vale 8, el caballo 9 y el rey 10. El objetivo es intentar acumular el mayor número de cartas en nuestro poder y para ello tenemos que intentar sumar 15. Por ejemplo, una sota y un cinco o una sota, un cuatro y un as.

9. El chichón
Aquí pueden jugar dos, tres o cuatro jugadores. Se reparten todas las cartas y gana el que consigue reunir todos los naipes de un mismo palo (todos los oros) o tres y cuatro de otro palo (as, dos y tres de espadas y siete, sota, caballo y rey de copas). Para ello, cada jugador tendrá que ir, en su turno, soltando y cogiendo cartas que estén en el centro. Lo divertido de esto es que el primero que dice 'chinchón' puede fastidiar mucho a sus compañeros, ya que al decir la palabra mágica, los otros deberán sumar todas las cartas que no han casado de tres en tres o de cuatro en cuatro y el que más puntos tenga pierde esa partida.

Por qué es tan divertido el juego del UNO

el juego del UNO para los niños

Para todos los juegos arriba descritos se utiliza la baraja de cartas española, pero si hablamos de juegos de cartas no podemos olvidarnos de uno en concreto que encanta a los niños y que tiene unos naipes especiales. ¿Quién no ha jugado alguna vez al UNO con sus hijos, sus nietos o sus sobrinos?

Es uno de los juegos de cartas más famosos en todo el mundo y que está pensado para pasar un rato de lo más divertido en familia. La baraja se distribuye en colores y también tiene cartas comodines y de acción. El juego se va desarrollando según indiquen las cartas y el objetivo es quedarse el primero sin ellas, aunque previamente hay que avisar cuando solo te quede una carta. Sin duda es uno de esos juegos que enganchan a los niños durante toda la tarde.

Además puedes establecer algunas variaciones para que sea más entretenida cada partida. Por ejemplo, en lugar de repartir siete cartas (es la norma principal) podéis dar solo tres y el resto será igual. Lo único que será más emocionante, más rápido y más intenso ver quién grita eso de UNO cuando solo tenga una única carta en sus manos.

Y otra alternativa puede ser la contraria: repartir 12 cartas (en lugar de siete) y jugar así. En este caso la partida será más largo, pero diferente y sin duda igual o más divertida que las clásicas.

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