Enseña a tu hijo a hacer amigos, pero también a despedirse de ellos

Qué siente un niño cuando dice adiós a sus amigos

Andrés París

Es muy común en esta época de verano que los padres incitemos a nuestros hijos/as a hacer amigos allá donde veranemos. Es cierto que a los padres nos encanta y nos enorgullece ver cómo nuestros hijos tienen recursos suficientes para hacer amigos. Pero, una vez que los han hecho, deberemos enseñarles también a como despedirse de ellos. 

Fases por las que pasará tu hijo tras despedirse de sus amigos 

Enseña a tu hijo a hacer amigos, pero también a despedirse de ellos

Todos recordamos lo mal que lo pasábamos cuando de niños o adolescentes teníamos que despedirnos de los amigos de verano, sabiendo que en el mejor de los casos esperarías un año para verles y, en otros casos, intuías que ese adiós significaría no volver a verlos más.

Mi consejo a los padres es que estas despedidas estivales, donde toca decir adiós a los amigos o primeros amores veraniegos, debemos tratarlas como si de un duelo se tratase en la que el pequeño pasará por cuatro fases:  

1. Shock emocional
La primera fase es cuando nuestros hijos son conscientes que en breve se tendrán que despedir. Es la fase donde empiezan a descontar los días y las horas que quedan para ese indeseado momento. Es muy común oír a los chicos diciendo cosas como: 'Nos quedan solo 3 noches', 'Es nuestro último domingo juntos' o 'En dos días no os volveré a ver'. Es un momento donde van verbalizando lo que va a suceder.

2. Tristeza y rabia
Etapa que cursa inmediatamente después de la despedida, a las pocas horas o al día siguiente. Es un momento emocionalmente muy duro donde debemos apoyar a nuestros hijos.

3. Desesperanza
Esta fase en la que creen que, hagan lo que hagan, ya no van a volver a ver a esos amigos con los que han compartido tanto, ni van volver a sentir las emociones que han experimentado, por eso llegan al momento de desesperarse.

4. Aceptación
Por último llega la fase de la aceptación. Una vez que lo asumen, toca empezar a buscar recursos para su solución e intentan, por ejemplo, ver de que manera volverán a ver a esos amigos.

Cómo ayudar a tus hijos a sobrellevar la separación de sus amigos 

decir adios amigos

Y en este proceso que están pasando nuestros hijos, ¿cuál es nuestro papel? ¿qué podemos hacer para que se sientan apoyados? Lo mejor es que actúes con ellos de diferente manera según el proceso emocional y en la fase en la que están.

 

Cuando tus hijos se encuentren en la primera fase, es bueno que noten tu apoyo, que estás ahí, sin quitarle importancia a lo están pasando; ofréceles tu hombro para que lloren, abrázalos y cálmalos. 

Cuando se encuentren en la segunda fase, habla mucho con ellos: que te cuenten qué sienten y que compartan sus sentimientos contigo; hazle ver que ese momento fue genial y que por eso les emociona e, incluso, puedes tú compartir las tuyas con ellos. Y, por supuesto, se trata de una etapa en la que debemos seguir estando a su lado.

Cuando entre en la fase de desesperanza, toca hacerle preguntas para que tome conciencia de la situación. Ellos lo van a ver todo negro y es ahí donde nosotros, insisto, a través de preguntas, debemos hacer que se den cuenta de lo ocurrido. Preguntas del tipo de '¿Por qué crees que nos les vas a volver a ver?', '¿Has pensado que quizá el año que viene podríamos ir a veranear allí también?', '¿Te has quedado con sus redes sociales para mantener el contacto?' o '¿Qué te hace pensar que no vas a verles más?'

Cuando hayan aceptado la vida tal cual es podemos ayudarles a generar recursos para volver a verles o retomar esa amistad, si es lo que ellos quieren. 

Nunca debemos los padres sentirnos culpables por esto que les ha pasado, nosotros como padres hemos hecho lo que debíamos: irnos de vacaciones al mejor sitio posible e incitarles a hacer amigos. Ahora nos toca ayudarles en su proceso de despedida.

Eso sí, lo que queda prohibido es que cuando nuestros hijos se despidan de sus amigos de verano o de sus primeros amores les digamos cosas como: 'No pasa nada', 'Ya te echarás otros amigos', 'No sufras por nadie', 'Seguro que no era para tanto', '¿No pensarías que esa o ese sería el amor de tu vida?' o 'Olvídate de esa gente no te interesaba, te han venido bien y ya está'.

Una amistad de 10 ó 15 días emocionalmente puede llegar a ser tan intensa que no debemos desmerecerla. ¡Al final somos lo que sentimos!