Síndrome de la cara vacía en niños. 7 tips ante el fin de la mascarilla

Cómo acompañar a un niño o adolescente que tiene miedo a dejar de usar el cubrebocas

La pandemia del covid 19 nos ha mantenido dos años con la mitad del rostro tapado con un cubrebocas, y eso cada vez con mayor frecuencia, deja a la luz las consecuencias que implica. Es posible que en estos días hayas oído hablar del síndrome de la cara vacía que afecta, sobre todo a los adolescentes y niños con miedo a quitarse la mascarilla, ahora que muchos países están quitando la obligatoriedad de usarla tanto en espacios abiertos como cerrados.

Pero, ¿realmente existe el síndrome de la cara vacía o mask fishing? ¿Cuáles son sus síntomas? Y, lo que es más importante, ¿qué podemos hacer los padres para acompañar a nuestros hijos de diferentes edades que sienten este miedo?

Fin de las mascarillas - Niños con miedo a quitarse el cubrebocas

Niños con miedo a quitarse la mascarilla

Hemos hablado de muchas de las dificultades que el uso de la mascarilla ha provocado en nuestra vida y, sobre todo, en la de los niños y adolescentes: problemas para visualizar la expresión de las emociones en los demás, dificultades en la adquisición del lenguaje por parte de los niños más pequeños que no podían ver la boca de sus docentes, erupciones cutáneas, dermatitis, problemas en la salud bucodental, y un largo etcétera.

Pero actualmente, también se están dando diferentes problemas por tener que dejar de utilizarla. Si bien sabemos que el síndrome de la cara vacía o mask fishing no es ningún trastorno, sí podemos hablar de un conjunto de síntomas que experimentan muchas personas, al tener que dejar de utilizarla.

Síntomas del síndrome de la cara vacía en niños y adolescentes

Los síntomas del síndrome de la cara vacía en niños y adolescentesSíntomas del síndrome de la cara vacía en niños y adolescentes

En el caso de los niños, este conjunto de síntomas correspondientes con el síndrome de la cara vacía puede ir asociado al miedo a la propia enfermedad del coronavirus, ya sea por algún episodio concretamente duro que hayan vivido en relación a ella (pérdida de algún familiar cercano, ingresos hospitalarios, etc.).

Sin embargo, otros niños también desarrollan síntomas relacionados con la sensación de desprotección que sienten al tener la cara al descubierto de nuevo. Esto implica tener que mostrar su rostro a la sociedad nuevamente, con sus rasgos propios y particulares, y la expresión de todas las emociones que experimenta, sintiendo así inseguridad, miedo al rechazo, vergüenza y, en casos más graves, implica la aparición de síntomas más ansiosos, que podrían comprometer la vida social de nuestros hijos.

Es importante tener en cuenta que si notamos un retraimiento en su actitud, vemos que evita sus actividades cotidianas (encuentros con amigos, actividades que antes disfrutaba hacer y ahora prefiere evitar, etc.), lo mejor será siempre pedir ayuda a un especialista, para que pueda ayudarles y descartar otros posibles problemas asociados.

7 tips para acompañar el síndrome de la cara vacía en los niños

Acompañar a tus hijos con síndrome de la cara vacía

Si crees que tu hijo o hija podría estar pasando por este síndrome de la cara vacía o miedo a quitarse la mascarilla, ten en cuenta las siguientes 7 pautas.

1. No restes importancia a los miedos de los niños

Es necesario que los niños con miedo a quitarse la mascarilla se sientan escuchados y comprendidos; nunca juzgados. Entre otras cuestiones, porque eso les dará la confianza necesaria para poder expresar lo que están sintiendo, y nos dará las claves para poder ayudarles mejor.

2. Trata de fomentar el diálogo sobre cómo se sienten

Sin que se sientan presionados y sin que perciban un diálogo forzado (o una especie de interrogatorio donde las preguntas solo las hacemos nosotros), será oportuno entablar una conversación tranquila, en la que les podamos preguntar qué es lo que les da miedo e intentar averiguar el motivo real que le preocupa y le hace experimentar esa serie de síntomas del síndrome de la cara vacía.

Si notamos que a nuestros hijos o hijas les cuesta abrirse, quizás podamos comenzar nosotros contándoles sobre nuestros miedos y preocupaciones en torno a esta situación o a alguna otra similar que hayamos vivido. Será un buen momento para buscar alternativas más positivas a esas cuestiones que nos plantea, es decir, pensar juntos sobre aquello que le da miedo y buscarle posibles soluciones reales entre los dos, para poder elegir algunas y poner en práctica.

3. No forzar la exposición (no les obligues a quitarse la mascarilla)

Es importante que podamos conseguir una exposición gradual a las situaciones que le provocan malestar. Esto quiere decir que no será bueno obligarles a dejar la mascarilla de manera automática, sino que es importante ir ayudándoles poco a poco. Esto consiste en trabajar todo aquello que le da miedo, a la vez que vamos creando situaciones de cortos períodos de tiempo en los que le invitemos a quitarse la mascarilla.

4. En primer lugar, quitarse la mascarilla estando solos

Será una buena idea, realizar actividades con pocas personas, o incluso solo con la familia, al aire libre, donde los demás miembros que no tienen dificultades para quitarse el cubrebocas estén sin ella, e invitarle a que se lo quite también aunque sea por un periodo de tiempo más corto. Esto ayudará al niño a habituarse nuevamente a estar con la cara descubierta, y serán pequeños momentos que cada vez pueden convertirse en períodos de tiempo más prolongados o, incluso, con más personas.

5. Cuando el niño o adolescente tiene baja autoestima

Es posible que detrás de todos esos miedos relacionados con el tapabocas encontremos grandes problemas de autoestima. Y si vamos a la raíz de la cuestión, será más fácil solucionarlo. Si este síndrome de la cara vacía nos ha dado la pista de que nuestro hijo o hija tiene baja autoestima o demasiadas inseguridades, (sobre todo en la etapa de la adolescencia donde los cambios emocionales y físicos son más evidentes), busquemos la forma de fortalecerla mediante pequeñas acciones diarias.

6. Buscar lo positivo de quitarse el cubrebocas

Dejar la mascarilla a un lado tiene muchos efectos positivos, y más ahora que la situación pandémica está controlada y existe un alto porcentaje de población protegida por la vacunación, así que es una excelente idea, hablar, o pensar en conjunto, todos los aspectos positivos que encontramos al dejar de utilizar el cubrebocas.

Por ejemplo, vemos las sonrisas de los demás, dejamos de sentir la barrera emocional para implicarnos con los otros, percibimos como se sienten los demás de manera más fácil, no nos irrita la piel, no hay que estar pendiente de llevarla y traerla, etc.

7. Decirle adiós a la mascarilla

Todas esas ideas positivas podrían dar lugar a una pequeña celebración a modo de ritual en familia para despedirnos de las mascarillas. Podemos organizar de manera simbólica un festejo para dejarlas, teniendo en cuenta que retirarse el cubrebocas también nos puede llevar a sufrir cierto tipo de proceso de duelo.

Por ejemplo, reunirnos en el salón y depositar todas las mascarillas que tenemos en una caja para tirar a la basura y luego mantenernos juntos viendo una película u organizar después un pícnic en el parque para disfrutarlo en familia (sin usar tapabocas).

Recuerda que no es tan importante que tu hijo utilice o no la mascarilla, lo que sí es importante es encontrar el motivo que le provoca sentirse más seguro con ella y que le está ocasionando el síndrome de la cara vacía. De esta forma, podremos ayudarle y así conseguir que vuelva a disfrutar de lo maravilloso que es poder tener la cara al descubierto.

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