Por qué es bueno que los niños se enfaden

Nuestros hijos no cuentan con las herramientas que tenemos nosotros para afrontar los conflictos

Virginia Vicente Pascual

Cuando nuestros hijos pierden los nervios, gritan o fruncen el entrecejo, nosotros nos contrariamos y reaccionamos de una manera negativa. Pero, ¿sabías qué es bueno que los niños se enfaden? Vamos a analizar el mecanismo del enfado y a observar esta situación desde una perspectiva distinta, ya que es una manera de defenderse ante los diferentes ataques y con ella nuestros hijos aprenden y desarrollan la resistencia a la frustración.

Todo lo que aprenden los niños cuando se enfadan 

niños que se enfandan

Nos enfada verlos enfadados, porque pensamos que no saben gestionar sus emociones y que exageran en sus reacciones, pero debemos tener en cuenta que no son adultos. Nuestros hijos e hijas no cuentan con las herramientas que tenemos nosotros para afrontar los conflictos, ni siquiera su corteza prefrontal cerebral está madura para poder hacerlo.

Realmente, si lo pensamos, también nos disgustaríamos si los menores nunca se enfadasen, porque nos preguntaríamos si son tan pasotas que les da igual lo que pase a su alrededor o dudaríamos de su sensibilidad. Entonces, partiendo de la premisa de que son niños que están aprendiendo y que no razonan como lo hacemos nosotros, debemos enfrentarnos a sus enfados considerando los siguientes aspectos:

Aprenden inteligencia emocional
Los más pequeños aún no saben reconocer lo que están sintiendo, así que es importante que los ayudemos a reconocer las emociones básicas como la alegría, la tristeza, el miedo o la rabia. También podemos ayudarles con preguntas del tipo: '¿Qué es lo que te pasa?' o '¿Por qué crees que está llorando tu hermano?'. Es fundamental que aprendan a identificar sus propias emociones y las emociones de los demás.

Practica la escucha activa
Cuando nuestros hijos e hijas se enfadan, necesitan sentirse escuchados, pero debemos escucharlos de forma activa. Nos tenemos que agachar, ponernos a la altura de sus ojos y poner toda nuestra atención en sus palabras, sin interrumpirles. Es bueno que les respondamos con muletillas del tipo bien, entiendo, mmm, ya veo, etc. para que vean que estamos empatizando con sus sentimientos. Hay que tener paciencia y dejarles que se expresen libremente.

Desarrollan la comunicación
Aprovecha su enfado para que aprenda a expresar sus sentimientos y a comunicarse en todo tipo de situaciones. Es importante que aprendan a dialogar con calma. Para ello dile que re relaje y que es mejor contar las cosas tranquilamente, sin gritar ni llorar.

Adquieren habilidades
No pretendamos que los menores reaccionen como los adultos. No tienen competencias para hacerlo y se rigen por la inmadurez y la impulsividad. Los niños/as tienen frente al enfado una oportunidad para analizar la situación y aprender a reaccionar en las próximas ocasiones, saber cómo manejar el asunto y reparar el daño causado o saber pedir perdón. Démosles las herramientas para hacerlo.

Aprenden de nosotros
Si nosotros gestionamos el conflicto de una manera calmada, nuestros menores aprenderán imitando nuestras reacciones. Actúa con tranquilidad, no insultes, ni amenaces ni le des sermones. En una situación de estrés esto no funciona. Están enrocados en su rabieta y no reaccionan ante nada. Huye de frases como: ¡Porque yo lo digo! Es mejor intentar comprender por qué se ha puesto así e intentar que respire tranquilamente y se intente explicar.

Se preparan para la vida real
El enfado ayuda a los niños a defender sus propios intereses y a instaurar el concepto de justicia.  Aprenderán a exponer su criterio y sus opiniones. Pero enséñales que lo deben de hacer de forma asertiva, es decir, defendiendo su postura, pero respetando la visión del otro y evitando dañar sus sentimientos. Esta forma de reaccionar les servirá para afianzar las relaciones con las personas de entorno.

No hay motivo pequeño
De verdad, lo que para nosotros puede ser una nimiedad, para ellos puede ser la razón por la que quieren que se acabe el mundo. Piensa que para ellos la razón de su enfado está totalmente justificada. No le restes importancia, simplemente ofréceles distintas soluciones y alternativas. Verán por sí mismos que hay salida.

Aprenden a poner límites
En ocasiones los hijos e hijas se enfadan con razón, porque no hemos cumplido lo que les habíamos prometido o por cualquier otra razón. El enfado les sirve para prepararse ante la frustración en la vida. Asimismo, aprenden a expresar contrariedad frente a algo que no les parece bien.

Así que ten en cuenta que el enfado es una herramienta de autodefensa, de aprendizaje y de crecimiento personal. Solo hay que guiarles para que aprendan a manejar las situaciones de conflicto desde la calma y el respeto a los demás.