Trucos de madre para que los niños no se peleen a todas horas

La educación que están recibiendo tus hijos en clave para evitar estos comportamientos

Beatriz Martínez

Las peleas y las discusiones entre hermanos son frecuentes, ¡ya bien lo sabes! Uno de ellos quiere un juguete y el otro lo intenta retenerlo en su poder a toda costa y es ahí donde se inicia la discusión. ¿Qué hacer?  Muchas veces tú te quedas mirando sin saber si es mejor intervenir o dejar que lo resuelvan por sí solos. Aquí tienes unos cuantos trucos de madre (escritos con mucho cariño) para que los niños no se peleen a todas horas, o al menos, no lo hagan a cada rato. ¡Vamos a verlos!

Consejos de mamá para que los niños no se peleen

evitar peleas entre hermanos
Déjame que comparta una cosa contigo. Mi hijo va a hacer 7 años y mi hija va a cumplir 2. Se llevan 5 años justos, (los dos nacieron en el mes de septiembre) y, aunque muchas madres me dijeron en su día que no iban a jugar juntos, ya lo hacen a diario. A su forma, porque uno no hace más que buscar a la otra, y a la inversa. ¿Por qué te cuento todo esto? Pues porque, al igual que ocurre con los hermanos que son más o menos de la misma edad, mis hijos también se pelean.

Los hermanos van a crecer juntos y eso implica quererse mucho, vivir momentos increíbles y también pelearse. ¿Qué podemos las madres y los padres hacer para evitar en la medida de lo posible esas peleas que muchas veces acaban en llantos desconsolados? Aquí tienes unos cuantos trucos de madre que he ido aprendiendo yo misma con el tiempo y que te serán de gran ayuda para que tus hijos no se peleen cada dos por tres.

1. Deja que tus hijos tengan su espacio
Que los niños tengan su propio espacio es algo importante para ellos y para los padres. Yo me he dado cuenta de que cuanto más estoy encima de mis peques diciéndoles frases como 'no pegues a tu hermano' o 'no le quites los juguetes a tu hermana' más discuten entre sí. Ese espacio hará que aprendan a resolver por sí solos sus cosas. 

2. Interviene cuando sea necesario
Permitirles aprender de los errores y darles margen para que arreglen sus cosas no está reñido con intervenir cuando sea necesario. Cuando veas que la situación se ha pasado de la raya, porque alguno de los dos hermanos está haciendo cosas que no debe, pon el límite adecuado; eso sí, siempre explicando las cosas para que lo puedan entender.

3. No pongas etiquetas a tus hijos
Evita poner etiquetas a alguno de los niños. Es mejor preguntar y observar antes que juzgar. Aunque ellos no van a entender como tal esas etiquetas, sí se van a dar cuenta de que siempre dices lo mismo al regañar. Por ejemplo, 'ya estás quitando los juguetes a tu hermano igual que haces todos los días.' Da mejor resultado explicar las cosas y decirlas en positivo: 'pide permiso antes de coger el juguete que está usando tu hermano.'

4. Reparte la atención entre tus hijos
Este truco de mamá ya sé que te lo sabes de sobra, pero hay veces que se te puede pasar por alto, sobre todo si uno de tus niños es más pequeño que el otro. Procura dedicar tiempo individual a cada hijo y también en conjunto. Prestar la atención que cada uno necesita y pasar ratos en familia hará que se sientan queridos y seguros.

5. ¿Tu hijo mayor debe cuidar del pequeño?
Yo muchas veces le digo a mi hijo mayor que cuide de su hermana. Nada de malo tiene, pero si se hace en exceso puede suponer un error. El niño mayor debe tener su papel como tal, pero no caer en el rol de ser un cuidador más del hermano pequeño. Deben jugar entre ellos como hacen los hermanos de edades parecidas.

6. Enseña a tus hijos a que aprendan a dialogar
La clave está en mostrar a los niños que en lugar de discutir o pelear pueden hablar para solucionar las cosas, sin duda una tarea complicada pero que a largo plazo se puede conseguir. La mayoría de las peleas entre hermanos se producen porque, o bien quieren conseguir algo o bien quieren proteger algo para que su hermano no se lo quite. Es ahí que, una vez estén calmados, debes hablar con ambos para que vean que pueden mediar y hablar y que no hace falta que peleen y que discutan. A su vez, hazles ver la importancia de que se tengan el uno al otro, compartir momentos juntos no tiene precio.

7. Predica con el ejemplo
¿Vale de algo enseñar a los niños a no pelear si nosotros como adultos resolvemos las cosas con malos modales? Por supuesto que no. Tampoco sirve de mucho meterse en medio de su pelea dando gritos y voces. Si hablas con voz tranquila y sin perder los nervios, comprobarás por ti misma que ellos van a hacer lo mismo. ¡Los niños aprenden por imitación!

Y a todos los trucos de madre ya vistos para evitar que tus hijos se peleen, hay que añadir que en la educación está la clave de todo, que se debe fomentar una buena comunicación en el hogar, apostar por un clima de colaboración e interesarse por lo que le preocupa a cada hijo. Todo junto... ¡da grandes resultados!