Curiosidades, poemas y actividades para niños acerca de las ardillas
Cada 21 de enero es el Día Mundial de la Ardilla y te decimos cómo celebrarlo con tu hijo
- Poemas cortos para niños por el 21 de enero, Día Mundial de la Ardilla
- Datos curiosos y sorprendentes de las ardillas que fascinarán a los niños
- El mapa de las bellotas - Cuento corto para niños acerca de las ardillas
- Más cuentos, poemas y fábulas sobre las ardillas para leer a los niños
Las ardillas son unas vecinas inquietas del parque que siempre tienen un plan secreto entre ramas, piñones y saltos imposibles. Aquí encontrarás curiosidades, poemas y actividades para niños acerca de las ardillas, donde echamos un vistazo a su mundo de una forma sencilla y divertida con datos sorprendentes sobre cómo viven, qué comen y por qué son tan importantes para la naturaleza. Esto, te ayudará a enseñar a los peques a respetar el hábitat natural de estas esponjosas amigas.
Poemas cortos para niños por el 21 de enero, Día Mundial de la Ardilla

¿Sabías que cada 21 de enero es el Día Mundial de la Ardilla? Así que aprovecha para mirar con otros ojos a este animalito inquieto que salta entre ramas, guarda tesoros y llena de vida todos los parques. Para celebrarlo con los peques, lean juntos estos poemas cortos que hablan de la naturaleza y las ardillas, con los que festejarán su 'día especial':
Saltos de parque y bosque
La ardilla hace caminos por la rama y por la hoja,
con el sol en la espalda y la tarde que se afloja,
salta como una chispa que no se quiere apagar,
y deja en cada salto ganas de imaginar.
A veces parece un rayo, a veces parece un juego,
se esconde tras un tronco y asoma como un 'luego',
mastica con calma, escucha, y vuelve a corretear,
como si el árbol le contara chistes al pasar.
Y cuando llega enero, con frío y cielo de lana,
sigue buscando alimento desde temprano en la mañana:
nos enseña que en lo pequeño, si miras con atención,
hay magia en una ardilla y alegría en su misión.

La guardiana de las bellotas
En el tronco del árbol vive una cola de pincel,
una ardilla curiosa con mirada de carrusel,
baja, sube, se detiene… ¡qué brinco tan elegante!,
parece que el viento la empuja, suave y emocionante.
Con sus manos diminutas guarda panza de secreto,
entierra una bellotita como si fuera un amuleto,
y al pasar las estaciones, sin prisa y sin alboroto,
recuerda dónde la esconde… ¡y vuelve por su tesoro!
Si la miras en silencio, sin correr ni hacer ruido,
verás que tiene un trabajo muy serio y muy divertido:
cuidar el bosque con paciencia, sin capa y sin coraza,
sembrando vida en la tierra cada vez que se desplaza.
Datos curiosos y sorprendentes de las ardillas que fascinarán a los niños

Las ardillas no solo son graciosas y muy rápidas, sino que también ayudan a la naturaleza, ya que muchas de ellas esconden un sinnúmero de semillas y bellotas. Se trata se una especie de 'despensa' para comérselas después. El 'pequeño' detalle es que a veces ¡se les olvida dónde las guardaron!, por lo que esas semillas terminan brotando y convirtiéndose en nuevos árboles.
A razón de esto, se dice que, sin querer, las ardillas son las pequeñas jardineras del bosque. También, algunas especies de ardillas comen hongos subterráneos (como las trufas) con lo que ayudan a dispersar sus esporas, favoreciendo la vida del suelo y la salud de los bosques. Suelen adaptarse muy bien a distintos territorios, por lo que bien las puedes ver muy cerca en el parque.
Por otro lado, cada 21 de enero se celebra el Día Mundial de la Ardilla, también conocido como Squirrel Appreciation Day, una fecha ideal para hablar de su importancia en el ecosistema y animar a las familias a protegerlas. Se impulsó en el año 2001, gracias a la naturalista estadounidense Christy Hargrove, interesada en las más de 200 especies reconocidas y distribuidas por el planeta.

Algunos de los datos curiosos de las ardillas es que, dependiendo de la especie y del entorno en el que estén, viven varios años. Por ejemplo, la ardilla gris puede vivir en promedio 6 años, aunque puede llegar a más (alrededor de 12) si evita los peligros y encuentra un buen refugio. Suelen ser animales más activos de día, así que por la noche se quedan en sus nidos (a veces llamados dreys).
¿Sabías que la ardilla gigante india es la más grande que hay en el mundo? Se trata de un roedor multicolor, cuya piel enfranjada en blaugrana llega a medir cerca de un metro de longitud y pesa hasta 1.8 kilos. Por otro lado, la ardilla pigmea africana es la más pequeña, ya que este ejemplar de pelaje marrón solo alcanza a medir entre 7 y 13 centímetros, y pesa solamente 10 gramos.
Además, sus dientes nunca dejan de crecer y pueden crecer hasta 6 pulgadas por año, pero nunca llegan a ser largos porque los desgastan cuando comen semillas duras. Suelen dormir en nidos hechos con ramas y hojas o en huecos de árboles, y aparte de semillas, comen nueces, bellotas, brotes y frutos, pero también hongos silvestres y, en raras ocasiones, insectos o huevos.
El mapa de las bellotas - Cuento corto para niños acerca de las ardillas

En un espeso bosque vivía una ardilla llamada Araceli, famosa por su cola esponjosa y por correr como si el viento la empujara. Araceli era rápida, lista y un poquito egoísta porque cada vez que encontraba una bellota, ella la enterraba con tanta emoción que parecía que estaba guardando un tesoro que no quería compartir. Tomaba una y otra para después cavar un agujerito.
Un día, mientras enterraba la bellota número quién-sabe-cuál-era, escuchó un leve sonido, una especie de 'crac, crac'. Era Benito, un ardillito más pequeño que siempre andaba con la nariz manchada de tierra. El simpático Benito se acercó a Araceli que, en cuanto lo vio, tapó rápidamente el agujero con unas cuantas hojas sueltas que había en el suelo. Recobrando la compostura, lo saludó:
- ¡Hola, Benito! ¿Qué andas buscando?
- ¿Has visto alguna bellota por aquí? Es que se me cayó la última y… creo que la perdí.
- No, Benito, no he visto ni una... es más, yo ni he encontrado tantas.
Benito suspiró. En el fondo pensaba que Araceli sí tenía bellotas o por lo menos alguna semillita por ahí, pero sabía que no podía obligarla a compartir si a ella no le nacía. Benito y su mamá siempre compartían con los demás porque para ellos eso hacía del bosque un lugar más amable, pero claramente no todas las ardillas pensaban lo mismo. Benito no insistió y antes de irse sacó una ramita.
Con ella, Benito siempre siempre dibujaba algo en el piso. A Araceli le llamó la atención. Por la tarde el cielo se puso gris, y cayó una lluvia muy fuerte encharcándolo todo. La pobre de Araceli corrió a revisar sus escondites y se quedó congelada.: ¡no encontraba ni una sola de sus bellotas! El agua había borrado las marcas de la tierra. Sus tesoros estaban allí, pero Araceli no recordaba dónde.
Araceli se sentía desesperada, ¡había guardado tanto que ahora no encontraba nada! Entonces vio a Benito cerca de un tronco, muy tranquilo, otra vez dibujando en el suelo con su ramita. Araceli se acercó y le preguntó:
- ¡Benito! ¿Qué haces? ¿No ves que todo el bosque está con muchos charcos y tú dibujando?
- ¡Calma, Araceli! Estoy dibujando de nuevo el mapa de las bellotas. Todo lo recuerdo perfecto y, aunque se borre una y otra vez, puedo dibujarlo con detalle: el árbol torcido, la piedra grande cerca del río, el arbusto con flores rojas… de esa forma recuerdo dónde guardo mis cosas.
En ese momento Araceli, muy arrepentida, le confesó que ella sí tenía muchas bellotas escondidas y que había sido egoísta al no querer compartirlas y mentirle. Benito sonrió y la animó, le dijo que no se preocupara y que era mejor apoyarse: de ahora en adelante él le ayudaría a hacer mapas para no perder sus semillas y ella compartiría con los demás, si lo necesitaban, una que otra bellota.
Desde entonces, Araceli y Benito trabajaron juntos para almacenar bellotas en el bosque. Al paso del tiempo y, cumpliendo su palabra, Araceli compartió sus semillas sin ser egoísta porque descubrió, gracias al pequeño Benito, algo más importante que solo almacenar comida sin ayudar a los demás: cuando el bosque se cuida entre todos quienes lo habitan, los tesoros duran más.
Más cuentos, poemas y fábulas sobre las ardillas para leer a los niños
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Bibliografía
- Florez Fernández, F. (2008) La influencia positiva de los animales en los niños que tienen procesos de desarrollo afectivo, cognoscitivos y de comportamiento. Aproximación documental. Tesis. Facultad de Educación (ed.) Universidad de San Buenaventura, Colombia, pp. 1-53 Disponible en: http://biblioteca.usbbog.edu.co:8080/Biblioteca/BDigital/42081.pdf