Por qué los niños no deben jugar a Fortnite si tienen menos de 12 años

Un psicólogo te da las claves para saber si tu hijo es adicto al videojuego de moda: el Fortnite

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

A ningún padre con un hijo en edad preadolescente o adolescente les pillará por sorpresa si, analizando la adicción que provocan los videojuegos, hablamos también sobre el Fortnite. Y es que este videojuego está causando furor entre los niños y niñas de todo el mundo. Es tanta su popularidad, que los padres no podemos dejar de preguntarnos hasta qué punto nuestros hijos podrían ser adictos a su disfrute. Y lo cierto es que, los niños que tienen menos de 12 años no deberían jugar al Fortnite.

Con menos de 12 años, los niños no deben jugar al Fortnite

El fortnite para niños de menos de 12 años

Para saber más sobre del Fortnite y el grado de aceptación que tiene entre los niños de hoy en día, hemos hablado con el psicólogo Borja Quicios que todos los días tiene contacto directo con niños entre los 7 y los 17 años. Según su experiencia, a los niños de estas edades (a pesar de ser tan amplio el rango de edad) les encanta jugar con sus amigos al Fortnite. Sin embargo, no todos ellos son lo suficientemente mayores para probar este juego online. Según este experto, habría que retrasar la edad a la que los niños juegan al Fortnite hasta los 12 años.

A día de hoy prohibir o evitar que los niños usen aparatos tecnológicos como tablets, consolas o móviles no tiene sentido alguno. Al contrario, si el niño no los utiliza será considerado raro frente a la sociedad e incluso puede ser rechazado. Debemos entender que los videojuegos son un tipo de juego más y que si se combina con otro tipo de maneras de jugar es beneficioso.

Por esta razón será desde los 3 años cuando los niños pueden ir teniendo experiencias con ellos. Es cierto, sin embargo, que desde los 3 a los 12 años deben utilizarse juegos que estimulen su imaginación y habilidades cognitivas.

A partir de los 12 años, los juegos más indicados para los niños son aquellos que les permiten trabajar la estrategia. Y es que los niños de esta edad ya son capaces de sostener la atención y concentración. Esta es, precisamente la edad recomendada para que los niños jueguen al Fortnite, al menos desde el modo Battle Royal. Con 12 años ya son más conscientes sobre qué es la adicción a las pantallas y saben que no deben dejar de lado otras tareas para jugar más tiempo a la consola.

Solemos pensar que el Fortnite es más apropiado para los niños, puesto que no tiene imágenes de sangre y la estética es parecida a la de los dibujos animados. Sin embargo, el juego sigue teniendo un grado medio de violencia. Es decir, la esencia del juego no deja de ser la de matar a todos y quedar campeón por hacerlo.

¿Por qué este videojuego Fortnite resulta tan adictivo para los niños?

Adicción al videojuego Fortnite

Borja nos cuenta: 'Hace poco uno de los niños de 8 años con los que trabajo, hablando de lo que íbamos a hacer en las vacaciones, me decía: 'Yo, jugar al Fortnite' (con un tono de sorpresa, que dejaba entender que no contemplaba otro entretenimiento posible para sus días libres). Yo le proponía actividades como ir al parque, jugar a juegos de mesa, etc. y la conversación acabó con un: ¡Borja, 'No Fortnite, No party' (sin Fortnite no hay diversión)!'.

Son varias las razones por las que el Fortnite es tan adictivo para los niños. En primer lugar, se trata de un juego gratuito, por lo que resulta más accesible para los más pequeños (si bien también se pueden comprar distintos elementos en el juego).

Sin embargo, el videojuego tiene muchos otros elementos que atraen a este tipo de público. Los gráficos son de buena calidad, tiene humor, existen unos bailes que se han popularizado en todo el mundo, las continuas actualizaciones con nuevas opciones de juego o diferentes tipos de 'skins' (que sí que hay que pagar). De hecho, engancha tanto que ya hay muchos niños que reciben su paga en 'pavos' que es la moneda oficial del juego.

Además, al tratarse de un juego corto y rápido (puesto que, por ejemplo, en la modalidad de Battle Royal solo tienes 'una vida') es fácil caer en la trampa de 'una vez más' o 'una partida más'. A medida que los niños aprenden a jugar y sobrevivir dejan de lado la sensación de haber perdido para ir acercándose a la sensación de 'casi ganar'. Esto hace que el deseo de ganar sea muy potente y quieran jugar de nuevo.

¿Y qué hago si mi hijo no para de jugar con la consola?

Cuando los niños solo juegan al Fortnite

Ante el miedo de no saber separar lo que es un hobby de una adicción muchos padres se preguntan si sus hijos son adictos a las pantallas. El psicólogo Borja Quicios habla de adicción desde el momento en el que los videojuegos le restan tiempo a otras actividades como el estudio, el deporte o la interacción familiar. Es en este momento cuando podemos empezar a preocuparnos.

Entonces, ¿qué hacemos para que los niños utilicen durante menos tiempo las pantallas? Veamos algunas claves.

1. Prohibir la consola no suele funcionar
Los videojuegos en dispositivos móviles, consolas, tabletas y ordenadores son una realidad de nuestra sociedad y a los niños les encantan. Sería totalmente improductivo el prohibir su uso, sobre todo, teniendo en cuenta que los videojuegos no son perjudiciales por sí mismos. Los perjuicios que estos causan dependen del uso que se haga de ellos. Por tanto, será fundamental que los padres y los niños utilicen el sentido común y 'hablen el mismo idioma'.

2. Poner normas y límites a los niños
Dado que prohibir no tiene sentido, es mejor que los padres propongan algunas normas y límites. Para ello, debemos tener en cuenta la edad de nuestros hijos y qué queremos conseguir.

3. Negociar con los niños
A través de la negociación podemos establecer algunos límites con los que padres y niños estén de acuerdo. De esta forma, conseguirán que los niños estén más dispuestos a respetar las normas.

4. Ofrecer alternativas a los videojuegos
Cuando son adolescentes es más difícil que los padres impongan disciplina, así que lo recomendable es ofrecer alternativas de diversión al aire libre, tanto con amigos como dentro de la familia. Es decir, el niño es quien debe encontrar en las actividades alternativas un placer mayor que el de estar frente a una pantalla. Esa labor es familiar, escolar y, en general, del entorno que rodea al niño. Y no es fácil, ya que exige tiempo y esfuerzo.

5. Esfuerzo, tiempo y paciencia
¡Los padres tienen que armarse de esfuerzo y paciencia para que acompañar a los hijos en este proceso de 'desintoxicarse' sea más sencillo.

6. Pedir ayuda a un profesional
Si hemos intentado todo y el resultado no ha sido favorable, no tenemos por qué tener miedo a consultar con un profesional.

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