Subida de leche durante el embarazo, ¿es normal?

Qué hacer cuando la mujer embarazada produce leche

Meybol Lorena Ramírez

Cuando una mujer está embarazada, los pechos aumentan de tamaño de manera considerable, incluso algunas notan que 'manchan los sujetadores o braiser' de cantidades mínimas de leche (pero no a todas les sucede). Esto es algo que preocupa tanto a las que les pasa, cuestionándose si es algo normal tener subida de leche durante el embarazo, como a las que no les ocurre, por si significara que no producirán suficiente leche para su hijo. En este post, intentaremos poner un poco de luz a estas dudas. 

Por qué se produce la subida de leche durante el embarazo 

subida de leche durante el embarazo

El embarazo es una etapa de muchas interrogantes, y se debate entre lo que es normal y lo que no. Por ejemplo, siempre hemos visto como normal que la leche materna se produzca una vez que el bebé haya nacido (obviamente el organismo en su mera naturaleza debe producir el alimento para este nuevo bebé). Pero te preguntarás si es normal que durante el embarazo se dé la  famosa 'subida de la leche' (otros la llaman bajada). ¿Es normal que esto ocurra durante el embarazo? ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué significa? 

Antes de saber si este  es normal que durante el embarazo se dé la 'subida de la leche', debo explicarte primero cómo funcionan las hormonas en tu organismo durante esta etapa  para que puedas comprender qué sucede. 

La producción de leche materna está influenciada por dos hormonas: la prolactina, la cual es encargada de producir leche, y la oxitocina, que se encarga de que la leche fluya de tus pechos. Cuando un bebé se prende al pecho, estas hormonas trabajan en conjunto y a medida que el bebé succiona tu producción aumenta por la misma demanda de tu bebé.

Ahora bien, durante el embarazo los niveles de estrógenos y progesterona están elevados, de esta manera la placenta funciona y mantiene el embarazo, evitando que se dé un aborto, y pierdas a tú bebé; en este momento, los niveles de prolactina están muy bajos porque tanto los estrógenos como la progesterona no permiten que la prolactina trabaje durante el embarazo.

Cuando nace tu bebé, la placenta deja de realizar su función, lo que hace que ya los niveles de estrógenos y progesterona bajen y así la prolactina pueda aumentar, jugando el protagonismo en tu organismo. Es entonces cuando empieza a hacer su trabajo: producir leche materna.

Primero aparece el calostro, un líquido pegajoso y amarillento rico en vitaminas, minerales oligoelementos y muchas sustancias importantes para el bebé (sus características son tan buenas que algunos lo han bautizado 'el oro líquido'). Pasadas las 24 a 72 horas, el organismo ya está adaptado a este cambio y es cuando la leche empieza a fluir (lo que se conoce como subida o bajada de la leche) en pocas cantidades hasta que tu bebé succione y aumente la producción. Los síntomas que te indican esta subida son hormigueo en tus pechos, tensión e, incluso, sensibilidad. 

Qué hacer cuando se produce la subida de leche en el embarazo 

subida de leche en la mujer embarazada

Entonces, volvemos con la interrogante, ¿es normal que algunas mujeres experimenten la subida de la leche durante el embarazo? ¡La respuesta es sí! Aproximadamente desde la semana 22 de gestación (quizá antes)  esto puede ocurrir.

No todas las mujeres embarazadas lo experimentan, pero puede pasar y no es malo, tan sencillo como que tu cuerpo está bajo la acción de varias hormonas, preparándose para la lactancia y para muchos cambios.  Puede resultarte un poco molestoso, sentirte húmeda y el goteo puede incomodarte.

En estos casos, te recomiendo usar protectores de lactancia y que evites frotarte los pechos, ya que puedes eliminar la capa aceitosa que cubre tu areola, encargada de emanar un olor característico, muy parecido al líquido amniótico y responsable de que tu bebé al nacer se arrastre hacia tus pechos para iniciar la succión y alimentarse.

Tampoco es muy aconsejable que uses brasier o sujetadores muy ajustados, ya que esto puede ocasionar daños a tus pechos. Como ves, ¡la naturaleza es sabia!