14 frases que los niños nunca deberían oír de sus padres porque duelen

Expresiones y palabras que los padres deben evitar porque dañan la autoestima y el corazón de los niños

Sandra Llorente

A veces pensamos que lo único que no debemos decir delante de nuestros hijos son las malas palabras, olvidándonos de que hay muchas otras frases que pueden afectar a nuestros hijos inconscientemente, enseñándoles formas de comprender la vida poco saludables. Son frases que los niños nunca deberían oír de sus padres porque duelen y, lo malo, es que las tenemos incorporadas en nuestro aprendizaje de vida y que, aunque no lo sabemos, tampoco a nosotros nos hacen mucho bien.

Lo que un niño nunca debería escuchar de sus progenitores

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La familia es el vínculo afectivo más importante de una persona, principalmente en la infancia, y mucho más los padres o personas al cuidado de los pequeños. Por eso, se convierten en el principal referente de aprendizaje social; la mayoría de los aprendizajes que los hijos aprenden de los padres se interiorizan de por vida, tanto los aspectos positivos como negativos.

Si deseamos que nuestros hijos aprendan a valorar a los demás, desarrollen una buena autoestima y sean respetuosos con el entorno, debemos empezar a serlo nosotros mismos como papás y mamás. Es un proceso muy enriquecedor para toda la familia, y parte del mismo viene de la mano de aquellas frases que nunca deberíamos decir a nuestros hijos o no deberían escucharnos pronunciar.

1. Qué tonto/a soy, no puedo hacerlo
Cuando no seas capaz de hacer algo delante de tus hijos, no te castigues o autocompadezcas. Mejor enséñale a tu hijo a ser perseverante, buscar soluciones y, si no es posible, pedir ayuda sin sentirse culpable ni sentir que tu orgullo es herido. Es una lección fundamental para que tus hijos desarrollen una buena autoestima.

Como explica en el trabajo 'El desarrollo de la autoestima en la educación infantil', realizado para la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de La Rioja (España), 'la autoestima se construye a partir de un proceso de interiorización que se va moldeando a lo largo de la vida, por eso se ha de trabajar desde los primeros años de vida para que el niño se sienta seguro, querido, sea más independiente, y esta positividad se traslade a otros aspectos de su vida'.

2. Ese niño es una nenaza
Este tipo de frases que encierran algún tipo de discriminación, como de género o de raza, no deberías decirlas nunca, mucho menos delante de tus hijos. Si deseas que tus hijos aprendan a respetar la diversidad social, no les enseñes a odiar y a discriminar desde pequeños.

3. Cuando yo tenía tu edad... (para recriminar y comparar a tus hijos)
Puedes contarle una anécdota a tus hijos, pero no ponerte de ejemplo superior de manera que acabes despreciando lo que ellos hacen (aunque no lo hagas con esa intención). Seguramente no eras perfecto de pequeño, como tampoco lo son tus hijos, por lo que no los compares con nadie, mucho menos contigo.

4. ¿Eres tonto o qué?
Pues sí, seguro que la lees y se te erizan los pelos de lo fuerte que parece, pero muchos padres dicen esta expresión (o alguna frase similar) a veces sin darse cuenta, incluso con tono burlón. Lo primero que debes plantearte es ¿por qué piensas que si tu hijo no hace algo como tú deseas es tonto? Si lo meditas bien, es un poco absurdo pensar así, y lo único que logras con ello es minar la autoestima de tus hijos. ¡Evita esa frase de por vida!

5. No merece la pena intentarlo
Claro que puede haber una ocasión en que esto sea real, por ejemplo, algo que podría dañar la integridad de tus hijos, pero no uses esta frase para coartar sus ilusiones y objetivos. Es importante para los niños sentirse apoyados cuando desean lograr algo, con este tipo de oraciones solo los desalentarás y aprenderán que no merece la pena esforzarse por lo que uno quiere.

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Expresiones comunes, pero muy dañinas para los niños

expresiones que provocan baja autoestima

Lo bueno de empezar a replantearse cómo hablar delante de nuestros hijos e hijas es que podemos también de-construir en pedazos todos esos aprendizajes dañinos llenos de intolerancia y falta de respeto incluso a nosotros mismos, para comenzar a querernos y respetar más nuestro entorno. Cuando nosotros como madres y padres seamos un ejemplo para nosotros mismos, ¡lo seremos para nuestros hijos!

6. No llores más, ¿De qué sirve llorar? o Llorar es de...
Este tipo de expresiones son muy comunes, pero no siempre es lo mejor que pueden escuchar nuestros hijos. Si se han hecho daño o si les ha pasado algo traumático (para ellos, no necesariamente tiene que serlo para ti), es natural llorar, no pasa nada.

Nos da tanto pavor ver llorar a nuestros hijos que reaccionamos con frases de este estilo, pero sería mucho mejor enseñar a nuestros hijos a gestionar este tipo de situaciones de otra manera. Por ejemplo, podemos preguntarles la razón de su frustración cuando se calmen un poco, les podemos pedir que nos digan dónde les duele (así confirmamos si es algo grave o no), enseñarles otro camino para resolver un problema... en fin, hay muchas maneras de enseñar a nuestros hijos inteligencia emocional sin necesidad de coartar de manera brusca su llanto natural.

7. A la escuela vas a estudiar, no a hacer amigos
La escuela es un espacio social, donde uno de los mayores aprendizajes que te llevas en la vida son precisamente las amistades y la interacción con las mismas. Además, ¿desde cuando es incompatible hacer amigos con estudiar? ¿Por qué estudiar no puede ser algo divertido?

8. Me tratas como..., Me vas a enfermar... o No ayudas para nada mis nervios...
Este tipo de frases son muy contradictorias para los hijos. Por un lado, sin darnos cuenta, les otorgamos una especie de poder sobrenatural sobre nuestros sentimientos, cuando nuestras reacciones nunca son responsabilidad suyas, sino nuestras. Por otro lado, les confunde, ya que al expresarnos así, ellos dejan de sentir esa seguridad que necesitan tener de los padres. ¡Destiérralas de tu vida!

9. Mira qué pintas lleva...
Cuando utilices el humor con tus hijos, vigila que no estés cayendo en violencia, oculta riéndote de una persona por su aspecto, su comportamiento, por ser como es. No uses este tipo de frases en las que nos burlamos (y no nos reímos) delante de ellos si no quieres que tus hijos aprendan a hacer eso o perciban que es algo natural, hasta el punto de pensar que también es algo que otros pueden hacer con ellos.

10. Déjalo, ya lo hago yo
Otra expresión que es mejor evitar, porque por un lado les enseña a tus hijos que no hace falta que se esfuercen (ahí está siempre mami o papi que lo hacen por ellos); y, por otro, afecta su autoestima, porque de alguna manera les estás diciendo que no confías en ellos y que sabes que no lo harán bien. Nuestros hijos se merecen que confiemos un poquito más en ellos, ¿no crees?

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