El osito viajero. Emotivo cuento para explicar el cáncer a los niños

Ayúdate de este cuento infantil para hablar sobre esta enfermedad con tus hijos si alguien de la familia lo padece

Marisa Alonso Santamaría

Hablar de temas complicados, como las enfermedades graves o la muerte, con los niños puede ser incómodo para los adultos pero, sobre todo, difícil. Este cuento infantil, titulado "El osito viajero", habla de una situación que lamentablemente se vive en algunos hogares: uno de los hijos es diagnosticado con algún tipo de cáncer infantil. Esta historia puede resultar muy útil para explicar esta enfermedad a los niños de una manera en que la puedan comprender fácilmente, ya sea porque su hermano la padece, un familiar o un amigo del colegio.

Cuento para hablar a los niños sobre el cáncer

Cuento para hablar a los niños sobre el cancer

Jorge se peleaba a veces con Inés, pero en general se llevaba bastante bien con su hermana.

Mientras desayunaban Jorge le tiraba de las coletas a Inés y la pequeña se quejaba cada día; pero si alguna mañana Jorge no le hacía rabiar, la niña lo chinchaba también para llamar su atención.

Inés llevaba unos días que estaba muy cansada. Una tarde se empezó a encontrar mal, tenía fiebre y escalofríos y sus padres la llevaron rápidamente al médico. Después de hacerle numerosas pruebas médicas, les dijeron que la niña tenía leucemia y era urgente tratar la enfermedad; por lo que tuvo que quedarse ingresada en el hospital.

— ¿Dónde están Inés y mamá? —preguntó Jorge extrañado cuando vio que llegó su padre solo.

Inés está malita y tiene que quedarse un tiempo en el hospital —le dijo su padre muy serio.— Mamá está con ella.

Jorge se quedó callado unos segundos.

—¿Qué le pasa? —preguntó muy compungido.

—Tiene leucemia —le contestó de nuevo su padre sin mentirle.

¿Y eso qué es papá? —preguntó Jorge a media voz.

—La leucemia es una enfermedad de la sangre. A Inés tienen que hacerle un trasplante de médula espinal para que su sangre sane y vuelva a ser normal. Es como meter en su cuerpo soldaditos para que le ayuden a vencer esta batalla. ¿Entiendes?

—Creo que sí —contestó el niño mientras caían por sus mejillas dos gruesos lagrimones.

Desde aquel momento, la monotonía en la que estaba anclada la familia se esfumó de un plumazo y su día a día cambió de manera radical.

Jorge veía a sus padres muy tristes y preocupados, y él echaba enormemente de menos a su hermana, a la que no había vuelto a ver desde el mismo día que la ingresaron en el hospital.

Por las noches, Jorge dormía con su osito de peluche y lo estrujaba fuertemente contra él pensando que abrazaba a su hermana. El osito tenía un hueco en su espalda y los hermanos metían ahí sus manitas jugando a modo de marioneta. A Jorge se le ocurrió escribir unas letras a su hermana contándole cuánto la echaba de menos y lo escondió ahí. Al otro día les dijo a sus padres que le llevaran el osito a Inés para que se quedara con él.

Cuando Inés descubrió la carta de su hermano y la leyó se le iluminaron los ojos:

«Hola Inés, quiero que vuelvas pronto a casa. Ponte buena, te echo mucho de menos. Jorge».

Y había pintado un bonito corazón de color rojo rodeado de muchos soldaditos. Inés, en lugar de quedarse con el osito como Jorge había pensado, respondió a su hermano del mismo modo; escribió unas letras y escondió el papel en la espalda del osito pidiéndoles a sus padres que se lo llevaran a su hermano.

«Hola Jorge. Estoy cansada. Yo también quiero volver a casa pronto para jugar contigo. Esto es muy aburrido. Inés».

Y también pintó un muñeco con una mueca haciéndole ver a su hermano cómo se sentía.

Lo que en principio parecía  una idea ocasional se convirtió en algo cotidiano para los niños. El osito de peluche viajaba continuamente del hospital a la casa y de la casa al hospital, haciendo que los dos hermanos se sintieran mejor al estar todos los días en contacto. Pasado un tiempo, Inés pudo abrazar a su hermano Jorge, y aunque tuvo que estar ingresada unos meses más en el hospital, los soldaditos que habían metido los médicos en su cuerpo, hicieron que Inés recobrara las fuerzas y ganara la batalla.

Ahora Jorge sigue tirando de las coletas a su hermana, por las mañanas, mientras ríen contentos.

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