Una lección para Clotilde. Cuento para dejar de morderse las uñas

Este cuento corto para niños les animará a dejar ese mal hábito

Azucena Zarzuela
Azucena Zarzuela Periodista y escritora de cuentos

Morderse las uñas es un mal hábito que los padres debemos de corregir cuanto antes en nuestros hijos. Puedes ser una tarea complicada, por eso te proponemos que te sientes con ellos y les descubran este cuento. Se trata de la historia de una niña, Clotilde, que pasa lo mismo que ella. ¡Seguro que se sienten identificados y siguen su ejemplo! ¡Comenzamos! 

La historia de Clotilde. Cuento infantil para dejar de comerse las uñas 

dejar de morderse las uñas

Clotilde era una niña que siempre estaba contando historias. A todos sus amigos les gustaba mucho sus cuentos. Pero, un día, las palabras no quisieron salir de su boca. Bueno, más que no querer salir, es que no podían hacerlo. Y es que, Clotilde llevaba un tiempo mordiéndose las uñas de una manera voraz.

Daba igual que las llevara pintadas de rosa, su color favorito. En apenas unos segundos ya estaban los dedos en su boca. Su mamá le había explicado una y otra vez que acabarían doliéndole los dedos y, además, que estos podían deformarse, pero Clotilde no podía evitarlo: morderse las uñas era lo que más le gustaba hacer.

Poco a poco las uñas fueron almacenándose en sus mofletes. Las había de todos los colores y eran tantas que, para conocerse entre ellas, decidieron organizar una fiesta en la boca de Clotilde. Sus pequeños dientes empezaron a tener miedo ante tanta invasión.

Para bailar, las uñas necesitaban mucho espacio, por lo que de la noche a la mañana los mofletes de la pequeña empezaron a crecer. Crecieron tanto, que muchos amigos de Clotilde pensaban que ésta llevaba dos grandes globos pegados a la cara. A Clotilde no le molestaban, nunca le había importado estar guapa o fea.

Sin embargo, cuando Clotilde intentaba contar uno de sus cuentos, sus amigos apenas la entendían. Y era tal el esfuerzo que tenían que hacer, que ya no querían jugar con ella.

Pasaron las semanas y llegó el día en el que las palabras no quisieron atravesar su boca. Tenían miedo de tanta uña y no quedaba espacio para pasar. Y fue entonces cuando Clotilde decidió que morderse las uñas no era nada divertido. Clotilde dejó de hacerlo y volvió a jugar con todos sus amigos y a contar increíbles historias.

Preguntas sobre la compresión lectora

Ahora es el momento de saber si tu pequeño, además de divertirse con la loca y disparatada historia de Clotilde, esta contadora de cuentos, también ha entendido el mensaje de este relato.

Para ello, te proponemos que, tras la lectura (recuerda escoger siempre un momento tranquilo del día), le hagas las siguientes preguntas a tu hijo y, en el caso que no le hayan quedado claro algunos conceptos, ¡no dudes en volver a recitar este cuento

1. ¿Qué es lo que más le gusta hacer a Clotilde? 

2. ¿Qué pasa un día en la vida de esta niña que la impide disfrutar de su hobbie? 

3. ¿De qué se llena la boca de Clotilde? 

4. ¿Qué hace Clotilde para poder volver a contar cuentos a sus amigos? 

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