Julián, el pesimista. Poema corto para que los niños sean optimistas

Poesía infantil con actividades para que los niños tengan una actitud más positiva en la vida

¿Se puede aprender a tener una actitud más positiva de la vida? ¿Cómo los padres podemos transmitir a los niños una visión más optimista del día a día? Este poema corto de Marisa Alonso ayuda a los niños a ser más optimistas y a identificar aquellos pensamientos que nos llevan hasta el pesimismo. Acompañando a esta poesía infantil, encontrarás algunas actividades complementarias y algunos consejos para instaurar la mirada positiva en nuestro hogar.

Un poema corto para ayudar a los niños a ser optimistas

Un poema corto para los niños optimistas

Cuando salen al recreo

Carlos le dice a Julián

que si juegan a bajar

por el largo tobogán.

 

'Va a llover, dice Julián,

y nos vamos a mojar'.

Pero Carlos mira al cielo:

'cuatro gotas caerán'.

 

'Hace frío, habla su amigo,

y me voy a acatarrar'.

Pero Carlos le responde:

'¡Abrígate un poco más!'.

 

'Me caeré, estoy seguro,

me puedo romper un brazo'.

'¡Mira que eres pesimista!',

le dice Carlos, muy harto.

 

'Me rasgaré el pantalón

y me mancharé el abrigo'.

Y Carlos al tobogán

se fue a jugar sin su amigo.

 

Actividades inspiradas en esta poesía infantil sobre el pesimismo

Poesía infantil con actividades sobre el optimismo

Para trabajar y jugar a partir de este poema corto, te proponemos algunas actividades educativas muy entretenidas. De esta forma, los aprendizajes que proponen quedarán más interiorizados. No dudes en adaptar a la edad y conocimientos de tus hijos los siguientes juegos y recursos educativos.

1. Preguntas de comprensión lectora
Para saber si tu hijo ha prestado atención a la lectura del poema, podemos hacerle algunas preguntas de comprensión muy sencillas. Aquí te proponemos algunas cuestiones.

¿Cómo se llaman los protagonistas de la poesía?

¿Quién es más pesimista de los dos?

¿Qué dice este niño que demuestra que es pesimista?

Al final, ¿por qué los niños no juegan juntos en el tobogán?

2. Y qué habrías hecho tú...
A partir de las poesías podemos proponer a los niños que reflexionen sobre aquello de lo que los versos hablen. Una buena pregunta que podemos hacer a los pequeños para que pongan su mente a trabajar (y al mismo tiempo fomentar su empatía) es: ¿y qué habrías hecho tú?

¿Y qué habrías hecho tú si fueras Julián?

¿Y si fueras Carlos?

¿Qué significa ser optimista? ¿Y ser pesimista?

¿Te acuerdas de alguna situación en la que tú también fueras pesimista?

¿Qué hiciste para ser más positivo?

¿Cuándo somos más felices, cuando somos optimistas o pesimistas?

3. Aprendernos y recitar el poema
Una vez que ya hemos trabajado el concepto del 'pesimismo vs. optimismo' con los niños, podemos proponer actividades que van más allá. Por ejemplo, podemos animar a nuestro hijo a aprender de memoria los versos para después recitárselos a un familiar o amigo. Es un ejercicio genial para trabajar la memoria. ¡Y seguro que a ti también te viene bien ejercitarla!

4. Ilustrar la poesía infantil
A través del dibujo, los niños expresan lo que el poema corto les ha inspirado, pero sus ilustraciones también hablan de aquello que han entendido de los versos. Intenta no dar muchas pautas a tu pequeño sobre cómo tiene que ser este dibujo para que deje volar su imaginación.

5. Escribir una poesía sobre el optimismo o pesimismo
En el caso de los niños algo más mayores, podemos proponerles que inventen su propio poema corto que hable sobre el optimismo y el pesimismo. Se trata de un ejercicio de creatividad fabuloso del que tú también puedes participar.

6. Seguir disfrutando de la poesía
En Guiainfantil.com tenemos muchas más poesías infantiles para que la diversión no termine aquí. ¡No te las pierdas!

Ayudar a los niños a tener un pensamiento positivo

Cuando los niños tienen pensamientos positivos

Generalmente, se suele considerar ser optimista es una gran suerte. Tal y como se explica en 'Optimismo' de Iñaki Vélaz Rivas (para la Universidad de Navarra), el optimismo tiene un impacto positivo en la salud, la motivación, el éxito deportivo, los resultados en el colegio, la vida familiar, las relaciones, la productividad... ¡incluso en la esperanza de vida! Por el contrario, el pesimismo está considerado la antítesis a todo ello.

Por ello, son muchos los padres que se preguntan cómo pueden enseñar a sus hijos a tener una visión positiva. Aquí van algunas ideas que podrían ayudar:

- Dar ejemplo. En nuestras manos tenemos una grandísima (y muy efectiva) herramienta de educación. Esta es, por supuesto, el ejemplo. Si nosotros tenemos una actitud positiva, nuestros hijos nos observarán y se dejarán influir por esta.

- Aprender a agradecer. Cuando nos instalamos en el agradecimiento, en lugar de en la queja, es más fácil ser feliz y tener una visión más optimista del día a día.

- Enseñarles a apreciar las pequeñas cosas. Esta es una gran lección que debemos enseñar a nuestros hijos, pero también debemos interiorizarla nosotros mismos.

- Educar en el valor del esfuerzo. El optimismo no consiste en quedarnos sentados esperando que las cosas ocurran (porque somos tan optimistas que confiamos en que finalmente todo llegue). Debemos educar a nuestros hijos en el esfuerzo y la perseverancia.

- Que el buen humor llene vuestra casa. Los padres debemos trabajar para que el sentido del humor esté muy presente en el día a día de la familia. ¡Su efecto es muy motivador!

- Amor, amor y más amor. Para que los niños se sientan queridos y crezcan con una sonrisa en la boca... ¡necesitan recibir mucho amor!

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