Consecuencias de chuparse el dedo - ¿Deforma los dientes de los niños?

Qué problemas bucodentales puede generar la succión del dedo pulgar y cómo evitarlo

Marcela Antonacci, Periodista
Revisado por Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Chuparse el dedo - Consecuencias para la salud bucodental infantil
  2. Cómo afecta a los niños chuparse el dedo de manera constante
  3. Preguntas frecuentes de los padres acerca de que su hijo se chupe el dedo
  4. Cómo evitar que el niño se chupe el dedo y pueda deformar sus dientes

Algunos niños tienen la costumbre de chuparse el dedo, ya sea porque hace poco que dejaron el biberón, porque los chupones no son de su agrado o porque padecen de ansiedad. Un gran miedo que muchos padres tienen es que el hábito de succión del pulgar, con el tiempo, deforme los dientes al niño y traiga complicaciones en la salud bucodental. La odontóloga Inés González nos habla de las consecuencias de chuparse el dedo - ¿Deforma los dientes de los niños?

Chuparse el dedo - Consecuencias para la salud bucodental infantil

Consecuencias de que los niños se chupen el dedo

Es una preocupación habitual de los padres, que notal al principio que parece un gesto tierno, una forma de calmarse o de dormir, pero conforme el niño crece y sigue chupándose el dedo, se preguntan si ese hábito puede torcer los dientes, cambiar la mordida o deformar su paladar. La respuesta depende de tres cosas: la edad del pequeño, la intensidad con la que succiona y el tiempo que lo hace.

Desde la odontología infantil no es lo mismo chuparse el dedo de vez en cuando que hacerlo con fuerza, por muchas horas y durante varios años. La presión del dedo sobre el paladar, dientes y mandíbula puede ir modificando la forma de la boca y de acuerdo a la doctora González, introducir el dedo pulgar en la boca y apoyarlo en el paladar provoca que crezca en forma de triángulo.

Esto produce sobrecrecimiento del maxilar difiriendo la colocación de lo que serán los dientes permanentes, es decir, los que crecen después de los dientes de leche. Cabe destacar que los incisivos superiores tienden a crecer hacia adelante debido a que acompañan el movimiento que el niño hace con el dedo. Así, pueden aparecer los conocidos 'dientes chuecos por chuparse el dedo'.

También los dientes inferiores son desplazados, se presenta la mordida abierta anterior, el paladar es más estrecho, hay dificultad para cerrar bien la boca o alteraciones en la forma de morder. Esto, con el paso del tiempo, provocará que el paladar se comprima y se modifique el hueso por lo que los dientes tendrán una ubicación diferente a la que estamos acostumbrados a ver.

Cómo afecta a los niños chuparse el dedo de manera constante

Cómo afecta a los niños chuparse el dedo

El primer problema es que puede afectar al habla, a la respiración oral, a la forma de tragar y a la autoestima del niño si otros pequeños hacen comentarios acerca de sus dientes o sobre el hábito en sí. Chuparse el dedo constantemente le traerá al niño malformaciones en el hueso del maxilar al mismo tiempo que también le va a traer todo tipo de problemas bucodentales.

Probablemente, sea necesario que se emplee ortodoncia, ortopedia e incluso requiera de algún tipo de cirugía maxilofacial. Eso sí, no todos los niños que se chupan el dedo lo necesitarán: si el hábito se abandona a tiempo, la boca mejora de forma espontánea pero si la succión continúa cuando empiezan a salir los dientes permanentes, las alteraciones pueden ser más difíciles de corregir.

Por lo general, cuando el pequeño tiene este hábito, se producen mordidas abiertas y lo que se denomina como clase 2 maxilares que ocurre cuando el maxilar superior es más grande que el inferior o que la mandíbula. Esto provoca una mayor cantidad de caries, pues los dientes están más expuestos al medioambiente y la boca se seca mucho más rápido.

Además de los problemas dentales, el dedo puede irritarse, agrietarse, formarse callos, heridas o infecciones en la piel. Si el niño se chupa el dedo con las manos sucias, también aumenta el contacto con gérmenes, lo que puede provocar infecciones gastrointestinales. No se ha demostrado que haya cambios en la estructura de los dedos pulgares, pero sí hay alteraciones en la piel.

Preguntas frecuentes de los padres acerca de que su hijo se chupe el dedo

Preguntas frecuentes sobre niños que se chupan el dedo

Aquí, las 4 preguntas más frecuentes que se hacen los padres respecto al tema:

1. ¿Chuparse el dedo es perjudicial para la salud de mi hijo?
En bebés y niños pequeños más bien es una conducta normal de autoconsuelo pero que se vuelve preocupante cuando es muy frecuente, intensa, prolongada o se extiende más allá de los 3 o 4 años de edad, en especial si ya se observan cambios en los dientes, la mordida o el paladar.

2. ¿Hasta qué edad debo permitir que mi hijo se chupe el dedo?
Muchos pequeños dejan el hábito por sí solos entre los 2 y 4 años. Sin embargo, lo ideal es empezar a acompañar el abandono de una forma suave antes de que salgan los dientes permanentes. Si a los 4 años sigue chupándose el dedo frecuentemente, es mejor consultar con el odontopediatra.

3. ¿Es reversible la deformación de los dientes por chuparse el dedo?
Eso depende de la edad, la intensidad del hábito y el tipo de cambio en el niño. Si deja de chuparse el dedo rápidamente, algunas alteraciones leves pueden ir mejorando. Pero si el hábito ha sido intenso y prolongado, puede llegar a necesitar ortodoncia, ortopedia maxilar y seguimiento especializado.

4. ¿Cuándo debo preocuparme por este hábito?
Si tu hijo se chupa el dedo muchas horas al día, si lo hace con mucha fuerza, si tiene más de 4 años, si los dientes de arriba ya se ven hacia adelante, si no puede cerrar por completo la boca, si ronca al dormir, respira por la boca, habla raro o presenta heridas en el dedo, hay que acudir a consulta.

Cómo evitar que el niño se chupe el dedo y pueda deformar sus dientes

Cómo evitar que el niño se chupe el dedo

Como primera medida, es importante detectar el hábito y acudir con un especialista que nos indique los pasos a seguir para ayudar a que el pequeño deje de chuparse el dedo constantemente. De esta manera, se podrá corregir a tiempo cualquier malformación que pueda surgir en un futuro. Pero, además de llevarlo al odontólogo, hay cosas que también podemos hacer desde casa.

Primero, hay que prestar atención al desencadenante del hábito. Es decir que, si el pequeño se chupa el dedo debido a un problema de estrés emocional o porque se siente abrumado por ciertas situaciones, es importante que trates de reconocer este problema y consolarlo de alguna forma. Puede ser dándole un juguete de peluche o abrazándolo si notas que se siente frustrado.

De esta manera, le harás saber que hay otras maneras de atravesar la frustración o la ansiedad sin que esto involucre el acto de chuparse el dedo. Si el niño lo hace para dormir, crea una rutina relajante y elógialo cada vez que pase tiempo sin chuparse el dedo. Recuerda que deshacerse de este hábito puede llevar mucho tiempo por lo que las metas no deben ser muy largas.

Por ejemplo, el primer día haz que evite hacerlo una hora antes de dormir. Con el transcurso del tiempo, podrás alargar el periodo hasta llegar a un día completo. En el caso de que tenga este hábito y que lo haga sin pensar, recuérdale sutilmente que deje de hacerlo. Nunca lo regañes ni le pongas un castigo, pues esto será contraproducente y el hábito empeorará con el tiempo.

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