La dura realidad de los colegios de niños con discapacidad en era COVID

La difícil misión de profesores y educadores que trabajan con niños con discapacidad en medio de una pandemia

Miguel Domínguez Palomares

Pese a la incertidumbre, a la pandemia, al COVID 19, la vida ha continuado su curso. Fiel a su costumbre de todos los años, los centros escolares han abierto de par en par las puertas de las aulas, también las de los colegios de los niños y niñas con necesidades educativas especiales. ¿Cómo es el día a día de los colegios de niños con discapacidad en pleno COVID? ¿Cómo se están adaptando todos, profesores, educadores y chavales, a esta nueva realidad que les ha tocado vivir?

Así es el día a día de los colegios con niños con discapacidad en medio de esta pandemia

el día a día en colegios con niños con discapacidad

Basta con darse un paseo por la puerta de cualquier centro educativo para descubrir que los alumnos — que durante meses no se han visto— evitan amontonarse en la fila para contarse lo que han hecho en vacaciones. Tampoco hay contactos. No están permitidos los abrazos y el beso se ha sustituido por un gesto furtivo en la distancia; además, cualquier atisbo de roce entre iguales es combatido con gel hidroalcohólico y distancia de seguridad.

De la noche a la mañana les hemos enseñado que es vital protegerse a uno mismo y proteger a los demás contra un virus que nos ataca. Un ejercicio abstracto, un aprendizaje global que todavía no alcanzamos a entender y en el que los niños nos demuestran ser alumnos avanzados, acatando normas y cumpliendo protocolos de seguridad que jamás habían visto.

Entre estos alumnos, está también el alumnado con necesidades educativas especiales. La mayoría de ellos no entienden conceptos complejos como pandemia, confinamiento, ni conciben el peligro de un bicho que no se ve. Y, claro, las preguntas se amontonan: ¿qué se puede hacer con estos niños? ¿Qué herramientas o estrategias utilizamos para fomentar el uso de medidas de higiénicas en clase? Las respuestas son más complejas.

Hay que tener en cuenta que muchos de ellos presentan incontinencias, alergias, dificultades motoras, respiratorias y sensoriales que les impiden el uso continuo de mascarillas o caretas (el alumnado con necesidades educativas especiales está exento de utilizar las mascarillas en el aula); además, hay niños y niñas que muestran cuadros conductuales que se pueden ver sensiblemente alterados por el uso de estos elementos o medidas.

Obviamente surge la necesidad de una atención individualizada, cercana y próxima, porque en la mayoría de los casos es la más eficiente, pero con ello cohabita la necesidad de protección y el riesgo de contagio.

La diversidad de este alumnado es muy amplia y trabajar con ellos la instauración de estos hábitos dependerá de su capacidad física, cognitiva o conductual. Siempre que las circunstancias lo permitan se trabajará con estos niños y niñas la correcta utilización de la mascarilla, el lavado de manos, desinfección de pupitre o distancia de seguridad.

Algunos cuentos como 'Los Monstruos también usan mascarillas', 'Codito y Amaia' o 'El principito ¡Volvemos al cole!', pueden ayudar a esta tarea de una forma lúdica y entretenida.

A otros alumnos hay que presentarles, anticiparles y estructurarles la información a través de imágenes más concretas o pictogramas que les ayuden a entender las medidas para preservar la salud. En este sentido la página ARASAAC (Centro Aragonés para la Comunicación Aumentativa y Alternativa) ofrece recursos gráficos y materiales adaptados  para facilitar la comunicación y la accesibilidad cognitiva a alumnos con Trastorno del Espectro Autista, discapacidad intelectual o motora.

Estas imágenes —que representan personas con mascarilla, distancia de seguridad, lavado de manos, la manera adecuada de estornudar o toser con el codo o reconocer cuando se está enfermo — son de una gran ayuda para trabajar con estos niños.

Con otros alumnos cuya capacidad intelectual se ve más afectada o presentan conductas más disruptivas hay que aplicar otro tipo de medidas. Hay alumnos que no pueden llevar mascarillas ni mantener distancias, ni seguir protocolos. En este caso serán los profesionales —expertos en educación y novatos en protocolos sanitarios— los que toman esas medidas, con la difícil misión a la vez de educar y minimizar riesgos de contagio para todos, incluidos otros alumnos con los que puedan interactuar.

La importancia de los pequeños gestos en los centros educativos de niños con discapacidad

covid y niños con discapacidad

Como decía, el alumnado con necesidades educativas especiales está exento de utilizar las mascarillas en el aula. Necesitan despejada la cara porque con sus expresiones nos cuentan mucho aunque no utilicen palabras. Las personas que convivimos con ellos podemos utilizar mascarillas transparentes, que además de útiles, borran de nuestro semblante la expresión de color azul incierto que se nos ha puesto y la transforman en una sonrisa como las de siempre.

Hay gestos, como esas sonrisas, de las que no podemos prescindir porque nos aportan luz cuando estamos perdidos en el laberinto de protocolos interminables, en el frío de una distancia o en la confusión de unas flechas pintadas en el suelo.

Puedes leer más artículos similares a La dura realidad de los colegios de niños con discapacidad en era COVID, en la categoría de Trastornos mentales en Guiainfantil.com.