El peligro de los geles hidroalcohólicos para los ojos de los niños

Consejos para evitar accidentes infantiles a causa del uso de este producto de higiene

Gloria Martín
Gloria Martín Óptica optometrista

Los geles hidroalcohólicos que estamos usando en la actualidad para desinfectarnos las manos son productos únicamente pensados para un uso tópico, es decir, que se emplea de manera externa y local sobre esta parte del cuerpo en concreto. Los pequeños hacen un uso continuo de ellos (incluidas las horas lectivas) sin que en ocasiones los padres repararemos en las consecuencias que este acción puede tener sobre su salud. Descubre el peligro de los geles hidroalcohólicos para los ojos de los niños.

El peligro de los geles hidroalcohólicos para la salud visual infantil

gelos hidroalcohólicos

En la mayoría de los envases no se avisa de mantenerlos fuera del alcance de los niños con lo que pensamos que no hay riesgo para la salud de nuestros hijos, pero estamos muy equivocados, sobre todo en lo que se refiere a la salud visual de nuestros hijos.

La córnea es un tejido transparente, formado por distintas estructuras. Las más superficiales (Epitelio) tienen la capacidad de regenerarse en horas o días, pero hay otras más profundas (Estroma y Endotelio) que ya no tienen esa capacidad. Si el alcohol penetra en esos tejidos con gran rapidez, ¡puede llegar a lesionarlos!

Si la exposición es prolongada, ya que la capacidad de reacción de un niño y contando que no va a colaborar para hacer un lavado rápido y eficaz, las quemaduras podrían llegar a las capas más profundas, dejando en su tejido cicatrices irreversibles. En la córnea se podría producir una opacidad, que restaría visión en calidad y cantidad para el resto de su vida.

Si nos viéramos en esta situación, lo primero que deberíamos hacer es un lavado abundante con agua, suero fisiológico o un baño ocular. Debemos de asegurarnos de retirar la mayor parte de alcohol cuanto antes, para que este no penetre en las capas profundas, irrigar por párpados, y lavar bien las manos para que no se sigan tocando con el producto en sus manos. Esto tenemos que repetirlo varias veces seguidas, hasta asegurarnos que ya no queda producto.

El ojo presentará un aspecto enrojecido, y si lo hemos hecho bien y hemos tenido suerte, el enrojecimiento se calmará en unos minutos. Pasados esos minutos de rigor, la córnea debería de verse transparente clara, y la conjuntiva (la parte blanca) irá estando menos enrojecida, evitando que se toquen de nuevo.

Si la exposición ha sido prolongada y las lesiones han profundizado, el aspecto no mejorará. El pequeño tendrá dolor (intenso y punzante) y la córnea tendrá muchas terminaciones nerviosa. Si llegamos a este punto, tenemos que trasladarnos a un centro con urgencias oftalmológicas para que evalúen la córnea del peque.

La evaluación se hará con fluoresceína, dejando a la vista las posibles lesiones corneales. Es importante que se ponga medicación para proteger la córnea de bacterias oportunistas, que sería el peor escenario posible en esta situación.

Cómo actuar para evitar accidentes infantiles con los geles hidroalcohólicos

accidentes infantiles con los geles hidroalcohólicos

Lejos de ponernos en la peor situación, ¿qué debemos hacer para evitar que los peques sufran accidentes con el gel hidroalcohólico?

- Siempre que tengamos la oportunidad, realizar un lavado de manos bajo agua corriente, que es la mejor forma de higiene conocida.

- Si esto no fuera posible o no estamos en casa, podemos portar una botella de agua con un poco de jabón diluido para lavarles las manos en cualquier situación, o usar toallitas higiénicas, siendo esta última la opción menos aconsejable.

- Inculcarles que no se toquen los ojos es un seguro de futuro para evitar situaciones comprometidas, pero ya sabemos que esto no es tan fácil. Los peques con gafas están menos expuestos a las salpicaduras y a poderse tocar los ojos con las manos sucias o pringadas de esta sustancia (algo bueno tenía que tener llegar gafas después de tener que sufrir el perpetuo empañamiento).

- Las mascarillas son un presente que nos acompañará por un tiempo aún indefinido. el vapor que generamos al respirar va directamente a los ojos, por lo que lo normal es que los niños estén molestos y se toquen los ojos. Si nos lavamos la cara y los ojos de forma regular, esta incomodidad disminuye.

- Para ello deberíamos usar baño ocular con ácido hialurónico, para hacer un arrastre de todas las partículas de la lágrima; y realizarlo siempre que lleguemos a casa y nos quitamos la mascarilla, de igual manera que nos lavamos la cara y las manos.

- Y para la desinfección de manos fuera de casa, usar agua y jabón o buscar desinfectantes con hipoclorito sódico y ácido hipocloroso en baja concentración.

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