Cómo puedo evitar que intimiden a mi hijo

Autoestima, asertividad y empatía son vacunas contra el acoso

Sara TarrésPsicóloga Infantil

A todos los padres nos preocupa que nuestro hijo o hija se convierta en el blanco de algún abusón, ya sea en el cole o en algún otro lugar. Nos preocupa que no sepa defenderse o que no tenga las herramientas necesarias para protegerse de los ataques emocionales o físicos de este tipo de niños.

Qué hacer para que no intimiden a mi hijo

Cómo conseguir que no acosen a mi hijo

1. Autoestima: La prevención es clave en este tipo de situaciones y si hay algo que podemos hacer por nuestros hijos contra las agresiones o intimidaciones de otros niños antes de que lleguen a suceder es “vacunarles” contra ellas. Una de las vacunas con mayor factor de protección se llama autoestima y ésta se crea y fortalece en un entorno familiar cálido, seguro y estable, libre de violencia familiar donde los estilos parentales autoritarios o sobreprotectores no tienen cabida. 

La autoestima es la capacidad de quererse, valorarse y respetarse a uno mismo, aceptándose tal y como uno es. Una buena autoestima está íntimamente relacionada con el desarrollo de un buen autoconcepto y de unas adecuadas habilidades sociales. Factores clave para relacionarse de forma apropiada con uno mismo y con los demás, lo que convierte al niño en una persona asertiva y no agresiva ni pasiva. 

El fortalecimiento de la autoestima capacita a los niños para defenderse, para autoafirmarse y por tanto para librarse de su acosador. Cuando el niño cuenta con una buena autoestima es más capaz de desactivar el acoso de su agresor. 

Para poder fortalecer la autoestima de nuestros hijos es necesario evitar ser demasiado rígido o autoritario con ellos, huyendo en todo momento cualquier tipo de violencia física o verbal. Cuando los padres muestran conductas como las anteriormente descritas más probable es que los niños se muestren tímidos, retraídos, inseguros, rebeldes o agresivos. Los primeros tendrán mayor probabilidad de convertirse en víctimas mientras que los segundos tendrán mayor probabilidad de convertirse en agresores o acosadores. 

Cuando la potencial víctima de acoso posee una buena autoestima menos puntos débiles tendrá. Por tanto, es fundamental que desde la familia se proporcionen experiencias sanas y amorosas que permitan el desarrollo de una sana autoestima y un autoconcepto positivo que permitan el desarrollo del pensamiento crítico en  cualquier momento de dificultad.

2. Asertividad y empatía: son otras dos vacunas contra el acoso que debemos fomentar tanto desde la familia como desde la escuela. Un entorno libre de bullying es posible si educamos a nuestros hijos y alumnos a ponerse en el lugar de los demás, entendiendo su sufrimiento. Un entorno libre de acoso es posible si les enseñamos a manifestar sus opiniones respetando los derechos de los demás, a negociar o a pedir ayuda cuando les haga falta.

Para evitar que intimiden a nuestros hijos es necesario vacunarles con autoestima, empatía y asertividad.