Cómo puede lidiar con las burlas el niño que tiene un defecto físico

Niños que reciben burlas de sus compañeros por tener algún defecto físico

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Cuando nos hablan de niño siempre tenemos en mente la imagen de un niño completamente sano, pero la realidad es que existen muchos casos en los que los niños nacen con algún defecto físico.

Estas alteraciones físicas suelen ser muy visibles por lo que es más frecuente que repercuta en el área psicosocial del niño. Es decir, sea un hándicap a la hora de relacionarse con su entorno y reciba motes o apodos despectivos. Te contamos cómo ayudar al niño cuando tiene un defecto físico.

Del defecto físico al apodo en la infancia

Burlas a niños que tienen un defecto físico

Los defectos físicos al ser tan visibles suelen ser el blanco de burlas de los compañeros de clase y causar en los pequeños traumas difíciles de superar. Estos niños son más propensos a sufrir bullying por parte de sus compañeros. En la etapa escolar el menor adquiere la conciencia para compararse con los demás compañeros con los que está en contacto.

De estas comparaciones que se hacen los unos con otros aparecen los apodos. Los apodos se basan en etiquetas negativas sobre el aspecto físico de los niños de los sufren, generándoles problemas de identidad y afectando a su autoestima. Sobre todo, cuando son discriminatorios, son ofensivos y en los casos que son degradantes. Como, por ejemplo: “el cojo”, “el orejas”, “el narizotas”, etc.

Es importante saber que los sobrenombres que provienen de estos defectos físicos influyen en la química de las conexiones nerviosas del cerebro y pueden llegar a condicionar la conducta del niño afectado.

Niños que tienen defectos físicos: cómo ayudarles

No siempre un defecto físico generará traumas en el niño. Dependerá del entorno en el que haya crecido y se haya desarrollado. Es decir, si los padres expresan rabia y abatimiento, esos serán los sentimientos que adoptarán los hijos. Pero, si en cambio, aceptan estos defectos y lo hacen con fortaleza, ayudarán al pequeño a afrontar la situación sin complejos, ni traumas.

Para conseguir un entorno beneficioso para el niño es conveniente tener en cuenta una serie de pautas por parte de los padres:

- Ser ejemplo. Los niños aprenden por modelado. Así los padres han de ser modelos de seguridad, y no mostrarse acomplejados ante sus hijos.

- Enseñar al niño a ser asertivo. Para que sea capaz de decir cómo se siente, y qué es lo que quiere.

- Escuchar con atención al niño. Es clave que el niño se sienta escuchado y arropado por sus padres, para ir poco a poco afrontando el problema. El niño debe sentirse comprendido.

- Potenciar las virtudes del niño. Ir haciéndole ver al niño las cosas buenas que puede tener su defecto. Trabajar con el niño para que encuentre sus puntos fuertes y que los valore.

- En su justa medida. No dar una importancia que no tiene y hacerle ver que su vida no gira en torno al defecto.

- Trabajar la autoestima. El niño tiene que ver que es capaz de resolver sus propios problemas y para ellos hay que ir dándole autonomía.

- Enseñar habilidades sociales al niño. Para que sepa actuar cuando otros niños se meten con su defecto físico.