El mono Micolás se pierde. Fábula para niños sobre los peligros

Fábula para enseñar a los niños a no alejarse de los padres

María O´Donnell
María O´Donnell Escritora de cuentos

Uno de los mayores sustos que podemos tener los padres es que el niño desaparezca de nuestra vista. Por eso inculcarle la importancia de no alejarse de nosotros, o de avisarnos cuando va a ir algún sitio, es primordial.

Enseñarle a no irse con extraños y a tener precaución con los desconocidos puede ayudale en muchos momentos de su vida.

Con la fábula de El mono Micolás se pierde podremos enseñar a los niños las consecuencias que pueden tener alejarse de los padres sin avisar.

Fábula para niños. Enseñar a no alejarse de los padres

El mono Micolás. Fábula para niños

El mono Micolás estaba muy feliz.  Acababa de llegar con sus padres a la Jungla de los Macacos. Era un parque temático especialmente pensado para monos. Tenía todo tipo de atracciones: palmeras enormes para trepar, tiro al coco, lianas con las que columpiarse desde lo alto, un enorme tobogán de bambú…¡había de todo!

El problema es que el parque era inmenso y las distancias entre los juegos, muy grandes. Los padres de Mico temían que el monito pudiera perderse.

- Te acompañaremos - dijo la madre.

- No, mamá, de verdad, puedo ir solo.

- Entonces, hagamos un pacto: Tu padre y yo esperaremos en el árbol de caucho y cada vez que quieras cambiar de diversión, vienes y nos cuentas dónde vas, así nos quedaremos tranquilos.

Micolás asintió y salió corriendo hacia la primera actividad: la pared de escalada. Se divirtió mucho llegando hasta arriba del todo, pero en vez de decir a sus padres que se disponía a ir a las lianas, fue directamente. Estuvo columpiándose ahí un buen rato y haciendo piruetas. 

Después, le pareció ver a sus amigos, los trillizos, en la fila del tobogán de bambú y quiso ir con ellos. Olvidándose del trato, se adentró en el parque, sin que los padres lo supieran.

Al cabo de un rato, el monito se dio cuenta de que se había desorientado y de que no sabía el camino para volver al árbol de caucho, ni al tobogán.

- ¡Me he perdido! - pensó asustado - y ahora ¿qué puedo hacer?.. 

Estaba tratando de buscar una solución, cuando empezó a llover intensamente.

-¡ Oh, no! ¡Lo que faltaba! ¡en menudo lío me he metido! – dijo en voz alta, mientras buscaba alguna pista que le llevara a un sitio conocido.

Cuando Micolás pasó por unas cabañas de madera, un simio con mal aspecto, le ofreció refugiarse de la lluvia, pero el monito recordó que no tenía que hablar con desconocidos y salió corriendo muy angustiado.

Por suerte, al cabo de unos metros, Mico se encontró con el guarda del parque y él lo acompañó al árbol de caucho donde esperaban muy preocupados sus padres. El monito les abrazó con cariño, prometiendo no volverse a alejar sin avisarles. 

Moraleja: Nunca te alejes sin avisar, o el peligro puede acechar.

Descubre si tu hijo ha entendido la fábula

Averigua si tu hijo ha entendido el mensaje de esta fábula para niños haciéndole unas sencillas preguntas sobre el cuento.

La comprensión lectora es uno de los primeros pasos al amor por la lectura.

- ¿Dónde fue el monito Micolás?

- ¿Qué le pidieron sus padres que hiciera?

- ¿Por qué piensas que se alejó el monito sin avisar a sus padres?

- ¿Qué le pasó?

- ¿Crees que podría pasarte a ti?