Beneficios de la meditación para los niños - Claves para su desarrollo integral
Te decimos cómo enseñar a los niños a meditar con algunos ejercicios caseros y relajantes
- Cómo funciona la meditación para regular las emociones de los niños
- ¿Cómo puedes enseñar a meditar a los niños de manera correcta?
- 13 beneficios que aporta la meditación al desarrollo integral de tu hijo
- Para qué les sirve a los niños meditar - Mayor calma y concentración
Meditar es enfocar la atención en algo concreto, ya sea un pensamiento, un objeto, la propia conciencia o el propio cuerpo, por lo que practicar la meditación con niños implica realizar multitud de actividades en las que ellos están enfocando su atención en su respiración, en algo que están viendo o haciendo con el objeto de, en primer lugar, calmar la mente. Aquí, los beneficios de la meditación para los niños y las claves para su desarrollo integral.
Cómo funciona la meditación para regular las emociones de los niños

Además de calmar la mente, la meditación tiene efectos cognitivos importantes como la mejora de la concentración, la memoria de trabajo y la capacidad de tomar decisiones con calma. A nivel mental y académico, los niños que meditan suelen estar más presentes en clase, se distraen menos y pueden aprovechar mejor las explicaciones y el estudio.
En el ámbito emocional, la meditación les ayuda a identificar lo que sienten y a regularse sin explotar, mientras que socialmente favorece la empatía, el respeto y la escucha hacia los demás. En ese sentido, Susan Kaiser Greenland, una de las pioneras en la práctica de la meditación con niños en occidente, explica un episodio que sucedió con su hijo.
El pequeño llega llorando a la cocina, sin poder explicar lo que le ocurre. Ella, viendo que no tiene sentido preguntarle lo que le ocurre, decide mostrarle una bola de nieve, de esas que se agitan y uno se queda observando cómo va cayendo la nieve hacia la base. Le muestra esto una y otra vez, hasta que su hijo se calma y es entonces cuando es capaz de contar lo que le ocurre.
Este ejemplo muestra cómo funciona la meditación en la infancia: primero calmamos el 'torbellino' interno y luego aparece la claridad. Al prestar atención a un solo estímulo, el niño aprende a salir del piloto automático y con el tiempo desarrolla habilidades como la autoconsciencia, la autorregulación, la paciencia, la capacidad de esperar su turno y la tolerancia a la frustración.
¿Cómo puedes enseñar a meditar a los niños de manera correcta?

Meditar con los niños no se limita a estar sentados como un monje en el suelo, es mucho más, se trata de...:
- Observar cómo cae la nieve de una bola de nieve
- Dar un paseo observando lo que hay a nuestro alrededor
- Mirar fijamente una hoguera
- Contar respiraciones mientras contamos piedrecitas
- Sentarse con las manos en la tripa, en silencio, observando cómo sube y baja la tripa
- Permanecer quietos, en silencio, sabiendo que no hay que hacer nada más que respirar.
En todas estas propuestas la respiración es la gran protagonista y cuando el niño pone sus manos en la tripa y nota cómo sube y baja, aprende una de las herramientas más potentes de la meditación: usar el aire que entra y sale como 'ancla' para calmarse. El secreto es respirar lento y profundo porque activa el sistema nervioso parasimpático, baja el ritmo cardíaco y reduce la tensión.
De esta forma, enseñar a respirar conscientemente al pequeño es una de las mejores inversiones para su salud mental. Por eso, las sesiones de mindfulness infantil suelen ser breves (10-20 minutos aproximadamente), además de dinámicas y muy respetuosas con el ritmo de cada niño y no se les exige quedarse quietos largo rato, sino que se combinan actividades.
Dichas acciones pueden ser cuentos cortos, juegos, movimientos suaves, ejercicios de respiración, visualizaciones o prácticas de atención plena con los sentidos. Las clases empiezan con una 'campanita' y siguen con uno o dos ejercicios guiados, terminando con compartir cómo se sintieron, enfocándonos en ofrecer un espacio donde puedan entrenar la calma y la escucha interior.
13 beneficios que aporta la meditación al desarrollo integral de tu hijo

A continuación, te decimos los beneficios que obtiene un niño que practica la meditación:
- Será más responsable, tanto de sus cosas materiales como de sus emociones, de su vida y de su felicidad
- Se querrá más y por lo tanto, sabrá valorarse a sí mismo
- Se podrá concentrar mejor al ser capaz de enfocar su atención hacia lo que desea, sin caer en los despistes
- Tendrá menos ansiedad y menos estrés
- Dormirá mejor
- Será menos impulsivo y aprenderá a parar, observar y luego actuar
- Tendrá más autoestima, más seguridad y autoconfianza
- Incrementará su rendimiento académico
- Mostrará más empatía y gratitud, y mejorará sus relaciones sociales
- Beneficiará su sistema inmunológico
- Aumenta su capacidad de enfrentarse a las frustraciones y a las dificultades, ya que desarrollará más tolerancia de lo que ocurre
- Será feliz y sentará las bases de una madurez más sólida
- Aumentará su creatividad y la toma de decisiones conscientes
Para qué les sirve a los niños meditar - Mayor calma y concentración

Dice el Dalai Lama, que si le enseñáramos meditación a cada niño de ocho años, eliminaríamos la violencia en una sola generación. Sólo por esta razón merecería la pena intentarlo. Pero, ¿por qué es tan potente la meditación?
- Calma
El primer e inmediato efecto de la meditación en los niños es calmarse, tranquilizarse. Los niños, como los adultos, cuando están calmados, es cuando pueden enfocar su atención en lo que sea que vaya a ocurrir. - Mayor concentración
De manera que una vez que se llega a la calma, el siguiente paso es el enfoque de la atención en aquello que deseo. Esto puede ser gestionar una emoción, hacer un ejercicio, atender a una explicación, ver una película, jugar con mamá y papá, planificar una acción, comprender a un amigo que tiene un problema, decir que no a algo que puede ser peligroso… - Atención
La meditación ayuda a 'estirar' el músculo de la atención, y de este modo uno es más consciente de lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo; de lo que desea, y de lo que no desea. De lo que siente y de lo que no siente. Y de lo que desean, sienten o hacen los otros. - Refuerzo
Además de estos efectos, la meditación refuerza habilidades cognitivas (atención sostenida, memoria, flexibilidad mental), emocionales (poner nombre a lo que sienten, calmarse sin gritar, expresar necesidades), sociales (escuchar, esperar turnos, empatizar) y académicas (estar más presente en clase, organizarse mejor, manejar la ansiedad de exámenes).
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Bibliografía
- INFOSAL (Infancia, Formación y Salud). (n.D.) Guía de Mindfulness para niños. INFOSAL (Infancia, Formación y Salud) (ed.) España, pp. 1-16 Disponible en https://infosal.es/wp-content/uploads/2017/05/Guia-Mindfulness-para-Ni%C3%B1os.pdf