11 frases para calmar a un niño furioso... ¡que funcionan!

Aprende a frenar los berrinches de tu hijo con estas frases

Estefanía Esteban

Muchos niños pasan por una terrible fase de berrinches. Otros, simplemente tiene mal genio y a menudo destapan la caja de la ira. Y como aún son pequeños, no saben manejarla de forma correcta. Y es que la ira es una de esas emociones liberadoras y a la vez dañinas, escurridiza y veloz, que arrasa, despierta y golpea. 

El gran problema de muchos padres es que se bloquean, o intentan resolver el problema con más violencia. Y el torbellino de ira se extiende más. Problema no. resuelto. ¿Quieres saber de verdad cómo puedes ayudar a tu hijo a frenar esa emoción? Apunta estas 11 frases para calmar a un niño furioso... y comprueba si funcionan. 

Prueba anti-rabietas: 11 frases para calmar a un niño furioso... ¡que funcionan!

Frases para calmar a niños furiosos

Habrás oído de todo sobre fórmulas secretas para frenar un berrinche a tiempo. O tácticas y más tácticas para luchar contra ellos. Habrás apuntado trucos fascinantes para frenar la ira. Pero a menudo se nos olvida lo más importante: la comunicación. Las palabras que se emplean son a menudo más importantes, porque una palabra puede ser, en el momento indicado, como un antídoto, como una caricia o como una luz.

Las palabras pueden ser mágicas. También el tono en el que se pronuncian. Cuando estás enfadado y alguien te dedica unas palabras de aliento o palabras de solidaridad, de acompañamiento, ¿no te cambia la cara? Intenta hacer lo mismo con tu hijo cuando esté enfadado. Te damos ideas. Apunta estas 11 frases para calmar a un niño furioso... y comprueba si funcionan: 

1. 'Los mayores también nos enfadamos mucho, pero tenemos otra forma de expresarlo'. Empatiza con tu hijo. Él se siente muy enfadado por algo y tiene derecho a desahogarse, pero no de esa forma, no así. En lugar de decirle frases del tipo: '¡Los mayores no hacen eso!'. '¡Pareces un bebé con ese berrinche!', opta por frases que le hagan entender que la ira es un sentimiento natural que también tienen los adultos pero que tiene que aprender a expresar la rabia de otra forma, con un dibujo, un ejercicio de respiración... ¡tienes muchas posibles técnicas!

2. 'Puedes enfadarte con tu hermano, pero no está bien hacerle daño'. Cuando un niño pega a su hermano o a otro niño, solemos apartarle con brusquedad, regañarle e incluso 'darle un azote'. ¿Qué entenderá? Que su enfado, que él expresó de forma violenta, se castiga con más ira (la de nuestro enfado). No encuentra escape a su enfado, no entenderá qué hacer en caso de que vuelva a pasarle. Lo que en ese caso debemos hacer es decirle: 'No puedes hacer eso. Entiendo que estés enfadado porque hay algo que te molestó, pero no debes hacerle daño, porque nunca debemos lastimar a los demás'. No tengas miedo a usar el No. Es más: necesitas usar el No. De esta forma tu hijo entenderá que esa forma de expresar la ira no es la correcta, aunque sí es lógico que sienta enfado. 

3. '¿Por qué tiras tus juguetes? ¿Te enojaste con ellos?¿No quieres jugar con ellos?'. Muchos niños, cuando se enfadan, comienzan a tirar todo lo que tienen a su alcance. En un ataque de furia, terminan por arrojar al suelo todo lo que pueden. Lo más normal es que te enfades mucho y grites a tu hijo: '¡No tires las cosas al suelo!'. Esto lo único que hace es empeorar la situación. Tu hijo no entiende por qué está tan enfadado y tira las cosas sin querer hacerlo. Necesita que alguien le frene haciéndole pensar en lo que está haciendo. Lo mejor es que cambies tu grito por un '¿Por qué estás tirando las cosas al suelo? ¿Estás enfadado con ellos?' Eso hará que tu hijo piense en que en realidad, no está enfadado con sus juguetes, y que podría jugar con ellos en lugar de tirarlos. 

4. 'Vamos a buscar una solución juntos para que te salga bien'. Cuando tu hijo se frustra porque no consigue hacer algo que deseaba hacer, puede terminar llorando por frustración. La frustración le conduce a la ira y la ira al berrinche. Si en ese momento le dices cosas como '¡No te esforzaste lo suficiente!' o 'Pues inténtalo de nuevo y deja de llorar!', pensará que no valoras su esfuerzo y que además llorar está mal cuando se sienta mal. No. Deja que se frustre. Es bueno para él. Y ayúdale a entender que siempre podrá conseguirlo, que confías en él. En ese momento lo que tu hijo necesita son palabras de aliento y confianza: 'Claro que lo vas a conseguir, vamos a intentarlo de nuevo'. Si te involucras y le prestas ayuda, tu hijo renovará sus fuerzas y además ganará en confianza en sí mismo.

5. 'Vamos a calmarnos los dos'. ¿No te ha ocurrido a ti que estando en un lugar con más gente tu hijo se ha puesto a gritar y patalear y tu ira, unida a esa situación tan bochornosa, ha aumentado? En ese momento sientes tanta furia como tu hijo, así que muchas veces terminarás gritando un: '¡Ya está bien, fuera de aquí!', al tiempo que agarras con fuerza de un brazo a tu hijo para apartarlo de todas las miradas... En realidad, lo que tu hijo necesita es sentirse comprendido. Si le sorprendes con un: 'Vale, te entiendo, y yo también estoy enfadada, así que vamos a calmarnos los dos', sentirá que no está solo, y que puedes ayudarle. 

6. '¿Y si comenzamos a ordenar tu habitación por esta esquina?'. Muchas veces los niños se frustran porque ven 'imposibles' las tareas que les encargamos. Cuando les pedimos limpiar todo su cuarto, recoger todo el salón... para ellos de pronto es un mundo y se sienten sobrepasados. Por eso, en lugar de amenazarles con un: 'No vas a salir de tu cuarto hasta que esté todo recogido', podemos presentarle la tarea de forma más 'accesible' para ellos. De esta forma conseguirás anticiparte a su rabieta y frenarla. Usa frases como: 'Hay que organizar todo esto... ¿qué tal si empiezas por esa esquina de allí?'.

7. '¿Cómo podemos hacer para que la comida te guste más?'. No se trata de cocinar a su gusto y hacer siempre lo que él quiera. Cuando un niño no quiere comer un plato determinado, lo peor que podemos hacer es obligarle, porque eso no hará más que enrabietarle más. Frases como : '¡Cómete eso ahora mismo!' o 'Si no te acabas todo, te lo tomarás de cena', no hacen más que enfadarle más. Si en cambio le pides que busque una solución, con una frase como: 'Dime cómo podría gustarte más', estarás invitando a tu hijo a buscar una solución razonable para los dos, de forma que él terminará comiéndose lo que preparaste pero con algún ligero cambio.

8. '¿Y qué te falta para estar preparado para irnos?'. En el caso de esos niños que no quieren salir de casa y hasta patalean para conseguir que te quedes... Lo mejor es dejarles sin argumentos, con frases como: 'Dime qué te hace falta para salir'. Puedes ofrecerle opciones: '¿Tu muñeco favorito?' '¿Así ya estás listo?'. Evita por el contrario recurrir a frases impositivas como: 'O sales ahora mismo o te castigo'. Es una amenaza que no soluciona en nada el problema. 

9. 'Si me lo repites en un tono normal, te entenderé'. Cuando un niño proyecta su ira mediante gritos, consiguen crisparnos los nervios. Evita gritar con frases como: '¡No grites!'. No tiene sentido gritar a quien está gritando para que deje de gritar, ¿no crees? En este caso, puedes optar por un: 'Si me gritas, no puedo entenderlo. '¿Me lo repites, por favor? Pero despacio y más bajito...'

10. 'Tal vez no me escuchaste. ¿Te lo repito y tú lo repites para ver si lo entendiste?'. Cuando un niño parece que 'no quiere oír', y le tienes que repetir muchas veces las cosas, es normal que pierdas la paciencia y termines gritando: '¡¿Pero cuántas veces te lo tengo que repetir?!'. En lugar de esto, busca implicar a tu hijo. Es su responsabilidad escuchar. Prueba con un: 'Voy a repetirlo despacio y quiero que lo repitas conmigo para asegurarnos de que lo escuchaste y lo entendiste bien'. 

11. 'Estás muy enfadado, muy enojado. ¿Y si te doy un abrazo 'espantaenfados'?'. Cuando un niño está enfadado y no sabe por qué, termina estallando en un berrinche que le supera por completo. Lo que está pidiendo en ese momento es alguien que le diga qué le sucede. Puedes caer en el error de regañarle y gritarle un: '¡Estás insoportable!'. '¡No hay quien te aguante!'. O intentar solucionarlo de forma más razonable ofreciéndole una solución a su ira: un fuerte abrazo. 'Ven, creo que tengo la solución a tu súper enfado: ¡un gran abrazo!

Existen muchas formas de aplacar la ira. Pero la violencia y los gritos nunca son una buena opción. Sí lo es el cariño, la comprensión, los abrazos, los besos. El amor. Tu hijo te está pidiendo (a gritos, pero te lo está pidiendo), empatía, y de cierta manera, ayuda para entender qué le está pasando. Ayúdale con frases inspiradoras, ofreciéndole responsabilidad, incitándole a buscar soluciones, a profundizar en qué causó su enfado... Con tu ayuda, conseguirá superarlo.