El niño y los clavos. Cuento con valores para niños

Cuento infantil sobre las consecuencias de nuestras acciones

Estefanía Esteban

¿Tu hijo tiene problemas para controlar su ira y tiene frecuentes rabietas? ¿Es demasiado agresivo con otros niños? ¡Este cuento es fantástico para él! Con el cuento animado de 'El niño y los clavos', los niños conseguirán entender por qué deben controlar sus impulsos. Y es que todas las acciones tienen unas consecuencias, y a pesar de pedir perdón, nuestros actos pueden dejar cicatrices imposibles de borrar. Esta es la moraleja que este cuento transmite a los niños y sobre la que podéis reflexionar en familia.

El niño y los clavos - Cuento corto sobre la ira y el enfado

cuento corto sobre la ira y el enfado. El niño y los clavos

En un pequeño pueblo vivía un niño que tenía muy mal carácter y un poquito de malhumor. El niño se pasaba todo el día enfadado y enojado con todo el mundo: sus padres, sus amigos, sus compañeros del colegio...

Preocupado por esta situación y esta conducta del pequeño, un día su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo:

- Cada vez que te sientas muy enfadado, clava uno de estos clavos en la verja que hay detrás de casa.

El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca, al día siguiente solo 20 y... ¡el tercer día solo tuvo que clavar 6 clavos!

Cada día el niño tenía que clavar menos, señal de que estaba consiguiendo controlar su mal genio y su malhumor. Cuando llegó la fecha en el que el niño no tuvo que clavar ningún clavo en la verja, su padre le felicitó y le dijo:

- Ahora vuelve a la verja y saca un clavo cada vez que te sientas bien.

El niño, que se sentía mucho mejor, logró quitar todos los clavos en poco tiempo. Al terminar de arrancarlos todos, el padre reconoció el duro trabajo de su hijo y, de nuevo, le felicito:

- ¡Felicidades! Veo que has quitado todos los clavos, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. ¡Jamás será la misma!

El padre le explicó al niño que cuando él decía algo malo a los demás, por más que se disculpara, siempre quedaban cicatrices. Y fue así cómo el niño entendió que cada vez que se enfadase, debía contenerse antes de, por ejemplo, insultar a alguien.

A partir de ese día el niño pasó a ser una persona amable, sonriente y alegre, que siempre respetaba a los demás y les ayudaba.

Actividades de comprensión lectora sobre el cuento de 'El niño y los clavos'

comprensión lectora actividades

Y después de escuchar este cuento infantil es el momento de descubrir si el niño ha comprendido la historia, se ha quedado con el mensaje que queríamos transmitirle y si ha estado atento a todas las partes de la lectura del mismo. Para ello, le puedes proponer que realice las siguientes actividades de comprensión lectora basadas en este relato.

1. Preguntas divertidas
¡Vamos a empezar con algo sencillo! ¿Será capaz tu retoño de contestar correctamente a estas preguntas divertidas de comprensión lectora? ¡Seguro que sí!

- ¿Cómo estaba todo el día el protagonista de esta historia: contento o enfadado?
- ¿Qué contenía la bolsa que le dio su padre?
- ¿Qué tenía que hacer con esos clavos?
- ¿Logró el niño controlar su mal genio?
- ¿Qué rasgos definen al niño al final de este relato?

2. El niño y los clavos (segunda parte)
A continuación te sugerimos una actividad que deje a los niños volar su imaginación y su creatividad. ¿Qué crees que le pasará a este niño cuando haya transcurrido un año? Pídeles a tus hijos que escriban o dibujen cómo se imaginan en su cabeza que sería la vida de este niño al cabo de 12 meses.

3. El cuento loco
¿Te imaginas que pasaría si el teclado del ordenador se hubiera vuelto loco y el cuento se hubiese desordenado? ¡Un caos! Échanos una mano para poner en orden esta bonita historia.

- El niño entendió que cada vez que se enfadase, debía contenerse.
- El padre reconoció el duro trabajo de su hijo y, de nuevo, le felicito.
- Un día su padre le dio una bolsa de clavos.
- El niño pasó a ser una persona amable, sonriente y alegre.

Recuerda adaptar estas actividades a la edad, nivel y maduración de tu hijo para que así le resulten más divertidas y sea más participativo.

6 consejos para ayudar a los niños a controlar sus impulsos

controlar los impulsos de los niños

Cuando del enfado pasamos a la rabia o la ira, el niño se dispara y puede resultar muy difícil para los padres controlar sus impulsos. Toma nota de los siguientes consejos que te pueden ayudar a lidiar en este tipo de situaciones.
 
1. La ira es una emoción muy explosiva, por eso los padres deben mostrarse empáticos con sus hijos en un momento de enfado; ponerse a su lado para que el niño sienta que no está solo y que puede contar con sus papás.

2. El lenguaje positivo puede ser nuestro gran aliado. Decirles frases como 'Me doy cuenta de que estás muy enfadado' les puede ayudar a reaccionar y a rebajar esa emoción.

3. Mostrarle las consecuencias de sus actos. Los padres deben explicarles a los niños que su enfado no puede derivar en gritos, insultos o agresiones a los demás o a ellos mismos. La violencia física no debe estar permitida en ningún caso.
 
4. En ocasiones, los padres tendrán que retenerles físicamente para que ese enfado no vaya más.
 
5. Podemos ayudarles a descargar esa adrenalina a través de actividades en movimiento, como el canto, el baile, el teatro, el deporte... Y es que a través del sudor (también de la orina, de ahí que se recomiende también beber mucha agua) se puede eliminar toda esa energía negativa.
 
6. Otra opción es que esa ira no llegue a explosionar, detectando señales corporales que nos alerten de que el niño está enfadado, y realizando ejercicios de respiración o de imaginación.
 

Cuentos cortos que hablan a los niños sobre la rabia, la ira y el enfado

Puedes seguir trabajando esta emoción 'negativa' con los niños en casa a través de la lectura de más cuentos. ¡Aquí tienes una amplia selección!

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