Los 3 tipos de violencia psicológica que destruyen a los niños

Los tipos de violencia psicológica que más afectan a los niños

Se habla mucho del cachete, y de lo dañino que puede llegar a ser en la educación de los niños. La violencia física hace daño, y no resuelve nada. Pero... ¿y la otra violencia? Si, esa violencia que se llega de forma casi imperceptible y anida y se expande de forma silenciosa en nuestros hijos. Esa violencia terriblemente cruel y destructiva, que llega a través de los gritos, de la humillación o de la indiferencia. Es la violencia psicológica. 

Estos son los 3 tipos de violencia psicológica que destruyen a los niños, una violencia silenciosa y terriblemente cruel. Aprende a controlarte y para no utilizarla nunca con tus hijos.

Estos son los 3 tipos de violencia psicológica que destruyen a los niños poco a poco

Las 3 formas de violencia psicológica más agresivas

De entre todos los daños que se pueden causar a una persona, probablemente los más dolorosos y destructivos son aquellos que no se ven. Los que van formándose poco a poco, los que van creciendo como una espiral y se alimentan de detalles, momentos, heridas que en un principio parecen efímeras y  que terminan dejando una cicatriz irreparable. De entre todas las violencias posibles, la violencia psicológica es tal vez la más dañina. Destruye la autoestima de la persona, su integridad. Destruye a la persona. 

Por desgracia, los niños no se libran de este tipo de violencia, que puede llegar desde su propio entorno o desde un entorno externo, como es el caso del bullying, cuando se da en el colegio. 

Aquí tienes los 3 tipos de violencia psicológica más destructivas para los niños:

1. La humillación. Cuando alguien humilla a un niño delante de otros (o en privado), bombardea su autoestima de tal forma, que el niño se siente realmente miserable. La humillación, cuando se hace además de forma reiterada, puede anular por completo la autoestima del niño. Pero, ¿sabes cómo se ejerce la humillación? Mediante la crítica constante, los insultos, las acusaciones falsas o inventadas, los comentarios despectivos... Es la violencia favorita de los niños que ejercen bullying sobre otro. Basan sus ataques en la humillación, en los comentarios despectivos en público. Buscan aniquilar la autoestima de su víctima. Si quieres evitar que tu hijo se sienta terriblemente humillado:

- Piensa muy bien antes de acusarle de algo, asegúrate de que eres justo en tu acusación.

- No hagas comentarios despectivos sobre él.

- No le compares con otros.

- No le critiques constantemente por algo que no hace bien.

2. El lavado de cerebro. Suena duro. Seguramente te venga a la cabeza el 'modus operandi' de las sectas y los partidos totalitarios. Pero el lavado de cerebro no es exclusivo de grupos políticos o religiosos. Se puede dar entre los niños en su propia casa. Se da en los casos en los que los propios padres del niño (o puede ser otro adulto) pone en duda la salud psicológica del pequeño. Son los adultos los que piensan que el niño tiene un problema mental o de comportamiento, aunque no sea cierto, y le tratan como tal. Lo que consiguen en este caso es generar ansiedad y confusión en el niño. Padres, por ejemplo, que piensan que su hijo es hiperactivo cuando no lo es, y le tratan como tal, cuando su hijo solo es nervioso. Consiguen que él mismo termine creyendo que tiene ese problema.

3. El aislamiento. La fase más extrema de la sobreprotección pasa por el control absoluto del niño. Son padres que escogen qué puede y no hacer su hijo en todo momento. Cuándo puede ver a sus amigos y cuándo no puede verles, cuándo puede ver a sus familiares. Tienden a prohibir a sus hijos el contacto con otros niños e incluso con su familia. De esta forma, el niño depende en exclusiva de sus padres. Con esto, los padres anulan la autonomía y libertad del niño y le 'encierran' en su hogar, creando para él un mundo paralelo al de la realidad. 

Estos son sin duda casos extremos de violencia psicológica, pero existen muchos otros. No olvidemos lo destructivo que puede ser un grito, o como una palabra o una simple mirada pueden hacer mucho más daño que una bofetada. Cuidemos las palabras, nuestros gestos, nuestros momentos de ira. Cuidemos nuestros impulsos porque las heridas curan, pero la cicatriz permanece. 

Algunas formas de violencia psicológica cotidiana hacia los niños

Muchas veces, la violencia psicológica se ejerce por los padres de forma sutil, casi imperceptible. Ellos no son conscientes del daño que están provocando en sus hijos. Aquí tienes algunos ejemplos muy comunes de violencia psicológica de los padres hacia los hijos:

1. Cuando un padre o una madre prefiere seguir viendo la televisión o jugando con su movil antes de atender al bebé que llora. 

2. No dar ninguna importancia al problema de su hijo. Utilizar frases recurrentes como: 'No me distraigas con tonterías, eso no tiene ninguna importancia'. 

3. Comparaciones constantes con hermanos y familiares. 'A ver si sacas buenas notas, como tu hermano'... '¿Por qué no puedes portarte bien, como tu primo?'.

4. Cuando un padre o una madre acusa constantemente a un hijo de algo (aunque no lo haya hecho), porque 'suele ser él'...