6 beneficios de que los niños crean en la magia y que hace que todo valga la pena

Por qué debemos alimentar la ilusión de los niños

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Ninguna cara brilla más que la de un niño cuando descubre el poder de la magia la noche de Navidad momentos antes de escuchar a los renos pasar por la ventana de su casa o el día 6 de enero al despertarse y ver en el salón, junto al portal del Belén, cajas de regalos; por no hablar de la sorpresa que les supone encontrar una moneda debajo de su almohada puesta ahí por el ratoncito Pérez. Y en esa dulce fascinación es como estoy criando a mis hijas, porque no hay nada como la inocencia infantil y, porque como dicen algunos expertos, los beneficios de que los niños crean en la magia van desde sentirse más empoderados hasta convertirse en adultos más creativos. ¿Será verdad? ¡Yo así lo creo!

Cómo mantener la magia en los niños y por qué

 6 beneficios de que los niños crean en la magia

Cuando los padres alientan o facilitan las creencias mágicas de sus hijos, ayudan a expandir la imaginación de los pequeños y crean en ellos experiencias memorables que durarán mucho tiempo después de que dejen de creer, incluso hay algunas ventajas que se trasladan a la edad adulta. Con esto no quiero decir que haya que mentir directamente a los niños (cada cual tiene su forma de educarles), pero sí permitirles creer en la magia. 

Está claro que según vayan haciéndose mayores, sus creencias mágicas disminuirán, generalmente alrededor de los 9 años, pero podemos hacer cosas para que los niños mantengan viva la chispa de la imaginación el mayor tiempo posible porque eso pueda suponer un beneficio de por vida para su desarrollo en la sociedad. Algo tan simple como pedirle una estrella un deseo o tirar una moneda en un pozo mágico puede ser una experiencia única para ellos

Los niños se sienten empoderados

Algunos de los beneficios de que los niños y niñas crean en la magia es que se sienten empoderados. Pueden ser, por ejemplo, si lo desean como Elsa o Anna, protagonistas de Frozen, o como Harry Potter en Hogwarts. Tienen el poder dentro de ellos para crear sus mundos e influir en los resultados.

Aunque algunos niños se sentirán decepcionados cuando la magia que pensaban que era real resulte ser solo una ilusión, creer en la magia puede crear la sensación de empoderamiento. Así, un niño que trepa a un árbol porque cree que es Spiderman puede caerse y romperse la muñeca, pero el poder de creer en la magia también puede servir para crear resultados positivos. Por ejemplo, un niño pequeño que espera la llegada de Papá Noel quiere ser bueno para así recibir regalos en Navidad y no carbón o, lo peor, nada.

Su creatividad puede multiplicarse

imaginación y magia

Todos los niños pueden ser imaginativos. Por supuesto, algunos niños tienen mayores niveles de innovación y creatividad, pero todos pueden ser idealista. La creencia en la magia o la capacidad de crear algo de la nada es fundamental para el ser humano y, aunque la creencia en la magia no determinará cómo de creativo es o será el niño, sí que es una vía para expresar su creatividad o imaginación.

Crean recuerdos y tradiciones

Aunque hay tradiciones universales, en cada casa la llegada de Santa Claus, el Hada de los Dientes o Melchor, Gaspar y Baltasar se celebra de distinta manera. Unos ponen comida, otros bebida, algunos dejan una carta de agradecimiento... Estos pequeños rituales contribuyen a coleccionar buenos recuerdos en el cerebro del niño y a establecer costumbres que van pasando de padres a hijos y a nietos. 

Además, nos devuelven la alegría que experimentamos en aquellos momentos especiales y nos dan una sensación de seguridad al saber que podemos contar con esas tradiciones año tras año. La capacidad de un niño de creer en lo increíble es parte de su inocencia, pureza y apertura, algo de lo que todo adulto puede beneficiarse. 

Desarrollan su capacidad de juego

Otra de las cosa buenas que tiene la magia es que desarrolla en el niño una mentalidad lúdica, es decir, a aprender a través del juego y, también, le dota de una mayor energía para hacer frente a los problemas futuros. ¿A que te encantaría poder meter esta energía lúdica en una botella y conservarla para siempre? Sin duda, se trata de un beneficio que no tiene precio.

Estrechan vínculos con sus hermanos y primos 

hermanos y magia

A medida que los niños crecen, creerán en la magia menos. A no ser que se pueda alargar, por ejemplo, a través de los hermanos o primos más pequeños, que aún están sumergidos en este fantástico mundo. Permite a tu hijo mayor que haga de ratoncito Pérez y deje su moneda debajo de la almohada después de que el pequeño haya perdido su primer diente y observa cómo entre ellos se produce una gran conexión mientras la magia es la gran protagonista de este momento. 

Pueden ser adultos más felices 

Uno de los principales objetivos como padres y madres es ayudar a nuestros hijos a convertirse en adultos felices y con gran capacidad de adaptación a las distintas circunstancias que puedan aparecer. Creer en la magia permite que los niños tengan una mentalidad flexible, curiosa y sepan asombrarse por cualquier cosa. Estos atributos se vinculan positivamente con una persona abierta y creativa, y si los niños son capaces de mantener estas cualidades a medida que maduran serán plenamente felices. 

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