El sinsentido de castigar sin recreo a los niños con TDAH (o a cualquiera)

Los castigos deben ser educativos y beneficiosos para los niños - Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad

Melina Núñez Martín
Melina Núñez Martín Psicóloga general sanitaria

A día de hoy, el Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad (TDAH) es uno de los más conocidos con relación a la infancia, tanto a nivel social como entre la comunidad educativa. Aunque cada vez se sabe más sobre sus necesidades, no siempre se tienen en cuenta a la hora de establecer consecuencias para los niños. En esta ocasión, nos dirigimos a los maestros para reflexionar sobre por qué castigar sin recreo a los niños con TDAH es un sinsentido (y, en realidad, este tipo de castigo no ayuda a ningún niño).

Si nos paramos a evaluar el aprendizaje que los castigos aportan a nivel pedagógico y psicológico, quizás nos entrarían las dudas sobre su efectividad, tanto en casa como en las aulas.

Castigar sin recreo y otras sanciones infantiles en la escuela

Castigos escolares para los niños con TDAh

¿Cuáles suelen ser los castigos más típicos (o los que más se repiten) que en aulas o escuelas, incluso para los niños con TDAH? Seguro que te suenan a tu infancia: quedarse sin recreo por 'haberse portado mal'; castigado a copiar una frase 10, 20 o, incluso, 100 veces; o, lo que ya es demasiado, quedarse sin recreo copiando una frase o palabra repetidamente.

En el caso de castigar a los niños sin recreo, estamos estableciendo, tal y como se llama en psicología, un coste de respuesta o castigo negativo. Hacemos que los niños pierdan un privilegio; si lo que más les gusta es el recreo, ese día pierden ese privilegio, eso que tanto disfrutan.

En el segundo caso, copiar varias veces una frase o una misma palabra sería un castigo, en términos de psicología, lo llamamos castigo positivo, pues tiene que escribir durante un tiempo y es algo que implica esfuerzo. Además, este no suele gustar porque es repetitivo y aburrido.

Y en el tercer caso (que los niños se queden sin jugar en el patio para quedarse en el salón de clases copiando la misma frase muchas veces), sería combinar ambos castigos con el fin de establecer unas consecuencias más severas.

¿Qué aportan los castigos a los niños con TDAH?

No castigar sin recreo a los niños con TDAH

Sin embargo, parémonos a reflexionar: ¿qué aportan a nivel educativo dichos castigos en la escuela? ¿Verdaderamente educan? ¿Hacen pensar a los niños sobre esas conductas que hemos considerado poco apropiadas?

En términos generales, podemos decir que estos castigos permiten que los niños aprenden que nuestros comportamientos tienen consecuencias. Sin embargo, a nivel pedagógico, los castigos no aportan ningún aprendizaje.

Es más, ¿qué aportan estos castigos a una niña o un niño con TDAH? Aquí viene lo importante de esta cuestión. Si en términos generales ya hemos visto que no generan un aprendizaje adaptativo y adecuado de su mala conducta, en los niños con TDAH las consecuencias son más perjudiciales.

Aunque parezca increíble, trabajamos en la consulta psicológica con niños con TDAH que soportan este tipo de castigos continuamente. De hecho, a continuación te dejo una imagen real de un niño con TDAH que nos muestra lo que ha tenido que hacer durante el recreo por no saberse el temario cuando la maestra le había preguntado en clase. Tuvo que quedarse sin recreo copiando el temario, que no supo exponer oralmente, varias veces.

El ejemplo de un castigo de un niño con TDAH

Es un sinsentido castigar a los niños con TDAH en el colegio

Sabemos que una de las mayores dificultades para los niños con TDAH es que les cuesta mantener su atención sostenida. En este sentido, es aconsejable hacer descansos o darles momentos de escape para que puedan retomar su atención, o bien permitirles el movimiento para regular su hiperactividad...

Entonces, ¿por qué se castiga a los niños con TDAH sin recreo? ¿Qué beneficios aporta a un niño con déficit de atención o con hiperactividad castigarle sin recreo evitando ese momento de desconexión y movimiento? Y si encima, mandamos que se quede copiando una misma frase durante el recreo, que se supone que es su momento de desconexión y descanso, ¿crees que en la siguiente clase va a ser capaz de mantener su atención?

Los castigos deben conllevar un aprendizaje y deben ser acordes a la conducta que queremos mejorar. Muchas veces el problema radica en que improvisamos los castigos sin pararnos a reflexionar qué queremos conseguir con ellos.

Por ello, antes de establecer consecuencias improvisadas, recomendamos que se reflexione en qué posibles consecuencias (tanto castigos como premios) puedes establecer cuando suceda cada comportamiento.

Es preferible que los niños (también los niños con TDAH) puedan conocer esas consecuencias para que puedan regular su comportamiento, que puedan anticiparlas y que las normas del aula estén en un lugar visible del aula para que les ayude a recordarlas. Por ejemplo, 'Si traigo hecha la tarea todos los días de la semana, el viernes podré elegir un juego o material para jugar al finalizar la clase'.

Y por supuesto, basémonos en la ciencia. Los estudios han demostrado que los premios siempre son más efectivos que los castigos. Por lo que, dentro del aula, deben fomentarse los premios y los castigos establecerse solo en situaciones muy puntuales.

Entonces, ¿cómo podemos poner límites y normas en el aula?

Los niños con TDAH en la escuela

Si decimos que debemos limitar los premios y los castigos en el aula, debemos buscar otras herramientas para que los maestros puedan establecer límites y normas entre sus alumnos. En este sentido, debemos tener en cuenta las siguientes pautas.

- Los premios y los castigos deben respetar los momentos de movimiento y desconexión
Es decir, evitamos penalizar al niño quitándole actividades físicas como el deporte, asignaturas como Educación Física o el recreo. Es más, es preferible poner una consecuencia que incluya movimiento.

- Evitamos aumentar la carga de trabajo tanto dentro como fuera del aula
Sabemos que los niños que presentan TDAH, dedican largas horas durante la tarde para hacer tareas y estudiar perdiendo tiempo de su ocio y descanso. Por lo que, es importante no castigar mandando más tarea para casa cuando se les ha olvidado o como consecuencia de un mal comportamiento.

- Debemos dar prioridad a los premios y reforzar la conducta inmediatamente después de su ejecución
Las niñas y los niños con TDAH tienden a ser impulsivos y muestran dificultades para demorar las recompensas. Cuando las consecuencias son contingentes a la conducta, fomentaremos su motivación y captaremos su atención con mayor facilidad. No obstante, también es importante trabajar los refuerzos demorados en conductas menos relevantes de ser modificadas con el fin de trabajar el autocontrol y la espera.

Con todo ello, podemos ver que las diferencias con respecto a otros niños no son demasiadas. Sin embargo, eso no significa que no sean importantes. No poner en marcha estas pautas a la hora de establecer consecuencias en niñas o niños con TDAH puede afectar a su autoestima, motivación así como a su rendimiento académico.

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