Dolores de cabeza de los niños que esconden un problema emocional

Enseñar a tus hijos a escuchar su cuerpo para que reconozcan las heridas emocionales

Ángeles Wolder, Terapeuta
En este artículo
  1. Problemas emocionales que se esconden tras dolores físicos de los niños
  2. Qué herida emocional hay tras los dolores de cabeza en niños
  3. Qué pueden hacer los padres ante un problema emocional

¿Qué problema emocional puede haber detrás de los dolores de cabeza de un niño? ¿Y de un dolor de estómago o un ataque de asma? Hay veces que nos pensamos que se trata de un virus o que algo le ha sentado mal, cuando en verdad la causa que hay detrás puede ser un problema emocional (a menudo, se trata de una herida emocional). Aprender a descubrir las necesidades de nuestros hijos, enseñarles a escuchar su cuerpo es fundamental para su bienestar emocional. ¡Te lo contamos!

Problemas emocionales que se esconden tras dolores físicos de los niños

Los dolores de cabeza y un problema emocional

Cuando nuestro hijo tose, se siente mal, dice que le duele la tripa, los padres enseguida nos preocupamos y pensamos que está enfermo o que está incubando alguna dolencia. Puede ser, sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas veces, más de las que nos creemos, estos síntomas tan comunes pueden deberse no a virus o bacterias sino a un problema emocional.

Y es que a veces, esos malestares emocionales pueden causar dolores físicos: dolores de cabeza, asma, malestar en la barriga... Debemos aprender (y enseñar a nuestros hijos) a escuchar el cuerpo para saber qué necesitamos y qué sentimos.

No es lo mismo un dolor de cabeza que una indigestión, según sea lo que presente el niño, los padres podremos averiguar de qué vivencia se trata, qué emoción es la que ha sentido para que, en lugar de enquistarse, de causar pesar, animemos a los hijos a dejar salir cómo se sienten, a compartir con nosotros, los padres, la experiencia que han tenido.

Qué herida emocional hay tras los dolores de cabeza en niños

Si un niño tiene un problema emocional

Cuando un niño o niña vive una situación intensa para él, puede presentar síntomas físicos que se parecen a las enfermedades comunes pero que para nada está causada por virus o bacterias. Vamos a ver algunos ejemplos que podrían ayudarte a comprenderlo.

- ¿Qué puede sentir un niño que tiene un ataque de tos o asma?
Un ataque de tos o de asma repentino de un niño, durante el día o a mitad de la noche, puede deberse a que el pequeño ha vivido una situación de pánico, por haberse sentido perdido, inseguro, por haber experimentado estrés en ese día o el anterior. Su cuerpo, una vez que ya está relajado, puede expresar ese punto de emoción intensa de esta forma.

- ¿Qué emociones hay detrás de un dolor de tripa, vómitos o diarrea?
Cuando el pequeño vive algo que se le 'indigesta' (por ejemplo, no tolera que su amigo le haya cogido sin permiso el juguete), puede notar dolor de tripa o, incluso, vomitar la cena o sentir la barriga revuelta.

- Heridas emocionales tras un dolor de cabeza
Si nuestro hijo nos dice que le duele la cabeza, puede deberse a que, por fin, ha conseguido solucionado un conflicto. Por ejemplo, había perdido el libro de la biblioteca y por fin lo ha encontrado o se había peleado con un amigo y ya se han perdonado. Quizás para nosotros no sea nada, pero para el pequeño es un mundo, y es que, al solucionar el dilema que tenía, se ha producido una inflamación en el tejido nervioso, en el punto dónde está ubicado el código nervioso que hace que se produzca ese dolor leve.

Qué pueden hacer los padres ante un problema emocional

Heridas emocionales de los niños y dolores de cabeza

Más de una vez (y más de dos) a lo largo de la infancia de nuestros hijos vamos a verles llorar, sentirse mal por algo, tener estrés, sentir angustia y otro tipo de emociones desagradables que se pueden denominar comunes. Muchas de ellas derivarán en un dolor físico como los que hemos contemplado antes: de cabeza, de tripa; o en otros síntomas como una tos, un ataque de asma, una diarrea o malestar general.

Lo más probable es que el dolor sea pasajero, que tal como vino se vaya, sin embargo, para evitar que a los niños 'se les haga bola', les cause más pesar de la cuenta o lo dejen dentro y les acabe por afectar cuando sean adultos (llegándose a convertir en una herida o trauma emocional), los padres tendremos en cuenta los siguientes consejos:

1. Sé un ejemplo a seguir para tus hijos en todo momento
Hablar y actuar siempre desde la calma y la tranquilidad, ser un ejemplo a seguir, un modelo de cómo se gestionan esas emociones de forma correcta es fundamental para que los niños puedan actuar de igual modo. Si nosotros, los adultos, elevamos la voz, nos ponemos nerviosos, los hijos mostrarán más síntomas físicos pues su estado emocional negativo se agrava. Sienten que sus padres no tienen el control de la situación lo que les causa aún más incertidumbre.

2. Enséñales a que hablen de sus emociones y sentimientos siempre que quieran 
Anima a tus hijos a que hablen y se expresen cómo y cuánto quieran; podemos valernos de preguntas cortas: ¿te has sentido mal cuando te han quitado el juguete? ¿Estás nervioso porque mañana vas de excursión? Cuanto más sepan poner nombre a lo que sienten, normalizar la situación, menos pesar emocional y físico les va a causar.

3. Diles que no tienen nada que temer
Cuando un niño experimenta una situación estresante, se ha sentido nervioso por algo (por ejemplo, porque ha perdido de vista a sus padres por un instante cuando estaba en el centro comercial), va a notar que pierde el control, por ello, necesita que papá y mamá le abrace, le diga que no pasa nada, que todo está bien, para que vuelva a recuperar la calma y la tranquilidad.

Puedes leer más artículos similares a Dolores de cabeza de los niños que esconden un problema emocional, en la categoría de Conducta en Guiainfantil.com.

Publicado:
Actualizado: