Cuando los niños dan clase en la naturaleza. Educación al aire libre

Que tu hijo no sufra el conocido como el trastorno o síndrome por déficit de naturaleza

Eva Hernández
Eva Hernández Psicopedagoga y maestra

¿Qué pasaría si sacáramos las clases al parque? ¿Y si enseñáramos a leer a los alumnos en el campo? ¿Y si diéramos la clase de educación física en la montaña? Son muchísimos los beneficios de que los niños den clase en la naturaleza, disfrutando del contacto con el entorno natural. Hablamos sobre cómo la enseñanza o educación al aire libre puede paliar los efectos del trastorno por déficit de naturaleza que muchos niños y adultos sufrimos hoy en día.

Muchos niños y adultos sufren el trastorno por déficit de naturaleza

El trastorno por déficit de naturaleza para los niños

Los niños y niñas de la sociedad actual, en especial los urbanitas, vienen acusando una importante falta de contacto con el entorno natural. Hoy en día los menores viven demasiadas horas encerrados entre cuatro paredes (en casa o en el colegio) y, por desgracia, son muchos los que pasan la gran parte de esas horas delante de una pantalla, ya sea para asistir a las clases online, para hacer deberes y buscar información o por diversión y entretenimiento.

A la larga esto puede llegar a acarrear una serie de consecuencias negativas que afectarían al desarrollo de los menores y que en 2008 Richard Louv agrupó en lo que vino a denominar el 'trastorno por déficit de naturaleza'. Según el trabajo de investigación 'Causas y consecuencias del síndrome de déficit de naturaleza' de Isabel Rodríguez para la Universidad Internacional de La Rioja, esta expresión alude a que los seres humanos (sobre todo los niños) cada vez pasamos menos tiempo al aire libre, lo que da lugar a distintos efectos, entre los que se encuentran los problemas conductuales.

Algunas de las consecuencias de este trastorno serían problemas tan importantes como obesidad, enfermedades cardiovasculares, falta de vitamina D, irritabilidad, déficit de atención, hiperactividad y, la más generalizada y grave, depresión.

Necesitamos tener contacto con la naturaleza y el entorno natural

Cuando los niños dan clases en la naturaleza

Las personas precisamos del contacto con la naturaleza ya que, por muy evolucionadas que creamos estar, somos un eslabón más de la cadena del ecosistema y tenemos un fuerte vínculo con el medio natural. No podemos negar que estar al aire libre nos gusta, nos produce alegría, paz, felicidad... Y eso es por algo.

Explorar libremente, descubrir, saltar, trepar a los árboles, respirar aire puro, correr por el campo, caminar por un bosque, deleitarse con el paisaje, recoger frutos, palos o piedras, ver y observar a los animales, escuchar los sonidos de la naturaleza, disfrutar de los olores, bañarse en un río o en el mar, descansar sobre la hierba o a la sombra de un árbol, jugar con la arena... Son algunas de las actividades que ayudan a desconectar, tanto a los niños y las niñas como a los adultos, del ritmo frenético de la vida cotidiana, especialmente en las ciudades, y a reestablecer esa conexión con el entorno que tan necesaria y vital resulta para el ser humano.

Beneficios de la educación al aire libre o de dar clases en la naturaleza

La educación al aire libre para los niños

La naturaleza puede formar parte de nuestro ocio, pero también la podemos incorporar o acercar al currículo lectivo de los niños. De hecho, para paliar los efectos del trastorno por déficit de naturaleza, algunos centros escolares punteros e innovadores incluyen como herramienta, o incluso como eje metodológico, el contacto directo con la naturaleza.

Países como Finlandia, Noruega o Suecia no en vano llevan a cabo enseñanzas en las que el medio ambiente y el contacto con la naturaleza son el eje de todo su sistema educativo. Uno de ellos, Finlandia, se encuentra entre los cinco países del mundo con mayor éxito escolar según el último informe PISA (y según sus informes desde hace muchos años).

Quizá parte de sus claves para el triunfo resida en esta forma de entender la enseñanza: la educación en conexión con el entorno natural. O más bien debería decir esta forma de entender la vida, puesto que los finlandeses no están en constante comunión con la naturaleza y al aire libre todo lo que pueden solo en las escuelas, sino en su vida en general. Ni el frío, la nieve o la oscuridad invernal son impedimento para ello.

En cualquier caso, sea como sea, con la información que hay sobre la mesa no es de extrañar que muchos países se estén planteando a día de hoy ampliar el contacto de los niños con la naturaleza, cambiar su forma de relacionarse con el entorno y, por ende, de aprender. Lejos de lo que en un principio se pueda pensar, pasar más horas al aire libre no es solamente un entretenimiento, sino que conlleva enormes beneficios para los alumnos y alumnas, no solo a nivel educativo, sino también de salud y bienestar.

Por qué apostar por la enseñanza al aire libre de los niños

Apostar por la educación al aire libre de los niños

Vamos a ver algunos de estos principales beneficios de la enseñanza al aire libre para los niños. Para empezar, la luz directa del sol, que aunque esté nublado nos está afectando, fortalece el sistema inmunológico, mejora la capacidad de atención, el estado de ánimo y la calidad del sueño. Pero, además:

1. Genera energía y vitalidad.

2. Reduce las alergias y el asma.

3. Aumenta la motivación de todos los alumnos y alumnas. Se ha demostrado que gran número de estudiantes que fracasan con un plan de estudios al uso, progresan ostensiblemente en entornos al aire libre.

4. Reduce la obesidad infantil, ya que poder correr, saltar, trepar, etc., mantiene a los niños en forma.

5. Favorece el desarrollo físico general y algunas habilidades motrices tales como la agilidad o el equilibrio, entre otras.

6. Mejora la autonomía y la capacidad de toma de decisiones.

7. Favorece la resolución de problemas.

8. Mejora las habilidades sociales.

9. Fomenta el trabajo en equipo y la cooperación.

10. Promueve el pensamiento crítico, ya que invita a la observación, la atención y la reflexión.

11. Ayuda a desconectar de las pantallas, los videojuegos y la tecnología, que tan nociva puede resultar para el desarrollo integral de los pequeños.

12. Mejora la memoria y la capacidad de concentración.

13. Agudiza los sentidos y optimiza la capacidad perceptiva.

14. Desarrolla la creatividad, la imaginación y la intuición.

15. Promueve valores de cuidado y respeto por la naturaleza, los animales, las plantas y el medio ambiente en general.

16. Si nos centramos en la situación de pandemia por coronavirus, la educación al aire libre posibilita el cumplimiento de las medidas anti-covid, lo que a su vez reduce las posibilidades de contagio. Al contar con suficientes elementos naturales motivadores se puede reducir la utilización de otros materiales y juguetes, sobre todo con los alumnos y alumnas de infantil, por lo que existen menos fuentes de contaminación.

Con todos estos datos, ¿aún os quedan dudas para apostar por la enseñanza en contacto con la naturaleza?

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