Cómo evitar la crisis de pareja tras el nacimiento del primer hijo

La técnica de las 4 patas para gestionar de manera correcta la llegada de un bebé

Fátima Gallardo
Fátima Gallardo Terapeuta de pareja, familia y divorcio sano

Creo que todos sabemos que la vida nos va a cambiar con la llegada de un bebé, pero ¿cómo evitar la crisis de pareja tras el nacimiento del primer hijo? Realmente nadie somos conscientes de cuánto se nos va a modificar la existencia, hasta que ya estamos inmersos en la paternidad o la maternidad. ¿Os pasó lo mismo? ¡Apuesto a que sí!

Noches sin dormir, angustia por no llegar a todo, dudas continuas de si estaremos haciendo bien las cosas, la casa patas arriba… esto es lo más habitual en muchos casos y sobre todo al principio de la llegada de un bebé a casa. Realmente los hijos llegan y lo primero que hacen es poner en jaque nuestras vidas y nuestras relaciones de pareja.

Qué hacer para evitar una crisis en la pareja por la llegada de un bebé

Evitar crisis de pareja por un bebé

A veces nos damos cuenta en la primera semana tras su nacimiento y a veces desde el mismo día de saber que estamos embarazados, que no será nada fácil conciliar la paternidad con la relación de pareja. Y sea cual sea el momento en el que estés, este distanciamiento suele llegar con inseguridad, enfado, rabia, e incluso tristeza.

Y con esta predicción, ¿qué hacemos? Se supone que estamos todos igual y quizá lo mejor es dejarse llevar… pues no, te queremos contar que, al igual que una mesa, hay 4 patas que nos van a permitir tener un sólido acercamiento a la paternidad y sentir que nuestra relación de pareja no se tambalea, acá te damos un panorama general de cuáles son:

  • Tener claro qué implica para nosotros la paternidad y qué es lo que queremos de ella.
  • La adecuada gestión de emociones.
  • Una comunicación efectiva.
  • Aprender a ceder, negociar y poner límites de forma continua.

Ahora seguro que te estás preguntando cómo conseguir estas 4 patas, así que a continuación te las vamos a ir desgranando y así puedas ponerlas en práctica desde hoy mismo.

Las 4 patas a recordar tras el nacimiento del primer hijo

1. ¿Qué es para nosotros la paternidad? Una respuesta compleja

Lo primero que debemos mencionar es que es necesario definir qué es la paternidad: conocer nuestras expectativas como padres o madres de manera independiente, como pareja de padres y como familia. Es importante también incluir la necesidad de poner sobre la mesa un replanteamiento de las tareas de cuidado del bebé y de la casa para que luego no genere malestar.

Sobre la primera pata, la de conocer qué es la paternidad o maternidad para cada uno, se refiere a conocer nuestras expectativas como padres o madres de manera individual, como equipo y como familia. Esto es algo que no solemos tener en cuenta y resulta básico, ya que convertirnos en padres o madres produce en nosotros una serie de cambios internos muy importantes y que van a marcar nuestra forma de actuar el rol de papá o mamá. Y en el caso de las mujeres un poco más, ya que su cuerpo también se ve afectado.

¿Qué es la paternidad?

En esta pata incluiría, como ya lo mencioné, la necesidad imperante de dejar bien claro el replanteamiento de las tareas del cuidado del bebé y de la casa desde el inicio, ya que esto suele convertirse en un motivo de disputa y sobre todo de distanciamiento si no lo gestionamos bien. Debemos ser lo más claros posibles en este rubro y negociar siempre.

Esta idea va muy unida a tener en cuenta la necesidad de un cuidado tanto a nivel personal como de la propia pareja. Pero esto es algo que nos resulta muy, muy difícil porque el bebé nos absorbe de tal manera que esta idea nos parece imposible. De ahí la importancia de ser un equipo con nuestra pareja y poder apoyarnos y ayudarnos en este sentido.

2. La adecuada gestión de emociones, como pareja y como padres

La segunda pata sería una adecuada gestión de emociones: bien sea por el cansancio, la falta de sueño, no tener tiempo para nada, son cosas que se hacen muy presentes con la llegada de un bebé. Y eso en el fondo nos hace estar más irascibles, con peor humor, con menos paciencia. Y por tanto suele ser un factor determinante para que terminemos contestando mal a nuestra pareja o enfadándonos por cualquier cosa… consiguiendo que nos distanciemos.

La gestión de emociones como todos sabemos, pasa por poder detectar las emociones o cómo nos sentimos en determinados momentos que nos hacen saltar. Una vez detectados, el permitirnos o entender qué es lo que estamos sintiendo y porqué nos ayudará a no estar en guerra. Y por último el poder deshacernos de ellos sin quedarnos enganchados.

La gestión de emociones como todos sabemos, conlleva algunos pasos por los que necesitamos transitar de lo contrario nuestra tendencia suele ser esconderlos o taparlos. Y claro, esto a la larga hará que salgan de nuevo a la luz. Es por ello que debemos comunicar lo que nos molesta en el momento que sucede y no esperar a que nuestra pareja adivine. ¡Se vale sentir!

Adecuada gestión de las emociones

3. Comunicación efectiva para lograr un equilibrio en la pareja por el nacimiento de un hijo

La comunicación efectiva es la tercera gran pata: y no sé si es tu caso, pero muchas veces presumimos de que nos comunicamos mucho. Pero quizá te pasa que repites la misma cosa mil veces, hablas y hablas con tu pareja pero nada cambia. Pues esto sí es comunicación pero no efectiva, la efectiva se logra cuando hay un cambio sustancial en aquello que les molesta o que está haciendo mella en su relación.

Al final una buena comunicación se basa no solo en hablar, sino también en escuchar. Y poder hacerlo en nuestro idioma y en el de nuestra pareja. Por eso es importante tomarnos nuestro tiempo y preparar las conversaciones que queremos tener. Y todo esto no solo para defendernos o para soltar nuestro malestar. Y menos aún desde la crítica, culpando o corrigiendo continuamente a nuestra pareja.

Comunicación efectiva para lograr un equilibrio en pareja

4. Aprender a ceder, negociar y poner límites para evitar una potencial crisis

La última gran pata sería aprender a ceder, negociar y poner límites: en este sentido es muy importante que estemos abiertos a estas tres opciones, ya que ni es bueno siempre ceder, ni todo es negociable y a veces el poner límites a todo, nos desconecta de nuestra pareja. Por eso es importante que tengamos la sensación de equilibrio en estar tres propuestas, que no sintamos que siempre cedemos, siempre negociamos o siempre ponemos límites.

Este apartado va muy conectado al anterior, ya que dentro de la comunicación efectiva podremos entre otras cosas ceder, negociar y poner límites para poder resolver las distintas situaciones que nos vayan surgiendo. Es verdad que si tenemos una cierta dinámica en la relación a realizar de manera mayoritaria una de estas 3 propuestas va a costar poder modificarlo, pero al final el hacerlo de manera habitual, desde un lugar donde ambos progenitores nos sintamos un equipo, va a ser mucho más sencillo.

Negociar para evitar la crisis de pareja

Este trabajo nos permitirá sentirnos más a gusto y en equilibrio en nuestra relación. Y a la larga hará que la conexión con nuestra pareja sea muy fuerte. Esperamos que esta visión los ayude como pareja y sobre todo los guíe en esta aventura como papás, no olvides compartirlo con tu pareja, ¡son un equipo! Este trabajo les permitirá sentirse más a gusto y en equilibrio en su relación. Y a la larga hará que la conexión con tu pareja sea muy fuerte.

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