Cómo reconectar con tus hijos tras gritarles - La técnica de las ligas

Cuál es el efecto de los gritos en el cerebro de los niños - Cómo ser más pacientes con los niños

Beatriz Martínez, Maestra y Periodista
Revisado por María Machado, Editora
En este artículo
  1. Cómo usar la técnica de las ligas de cabello con los niños
  2. Cómo reconectar con tus hijos después de gritarles
  3. El gran efecto de los gritos en el cerebro de los niños
  4. Cómo educar a los niños sin gritos (y con más paciencia)

Qué tristes se ponen los hijos y qué culpables nos sentimos nosotros cuando les gritamos, ¿verdad? Sabemos que no hay que hacerlo, pero muchas veces no podemos evitar dejar salir ese grito ante ciertas conductas. En esta ocasión, te damos a conocer la técnica de las ligas de cabello para reparar el daño y reconectar con los niños después de gritarles. ¡Te servirá para aprender a tener más paciencia!

Cómo usar la técnica de las ligas de cabello con los niños

Técnica de las ligas de cabello con los niños

Fue a una mamá, Kelly Holmes, a quien se le ocurrió (y lo compartió a través de su cuenta de Facebook) este truco de las gomas o ligas de cabello para intentar reparar el daño que le había causado a su hija de 4 años por haberla gritado perdiendo los nervios. Pero se dio cuenta, además, que era un excelente método para evitar que este tipo de situaciones sucedieran en el futuro.

¿Tú también quieres ponerla en práctica con tus hijos para que la calma reine en casa? Estos son los tres pasos que tienes que dar. Y si no tienes coletillas o coleteros, no pasa nada, puedes usar botones, imperdibles u otro objeto similar de pequeño tamaño para cambiar de un bolsillo a otro.

1. Colócate cinco ligas de cabello en la muñeca izquierda (o en la derecha si eres diestra).

2. Si en alguna ocasión gritas a tu hijo, cambia de mano las gamas. Si sucede esto, busca recompensas para reparar el error de gritar a tus hijos, una por cada goma de pelo que has cambiado de mano. Se trata de ofrecer al niño un momento de reconectar; por ejemplo, un cuento antes de dormir, hablar de algo agradable, dar un paseo en familia... Estos pequeños momentos le harán sentirse importante, querido y valorado que es justo lo que necesita para sanar el daño producido por los gritos.

3. Cada vez que le ofrezcas una de estas recompensas no materiales vuelve a cambiar de mano una de las gomas. El hecho de ver las ligas o coleteros en una mano u en otra, te ayudará a calmarte y recordarte a ti misma que no conseguimos nada cuando gritamos a nuestros hijos.

Cómo reconectar con tus hijos después de gritarles

Reconectar con tus hijos tras gritarles

Educar a los hijos en la inteligencia emocional supone validar sus emociones y trabajar la empatía hacia y con ellos. Efectivamente, es más fácil de decir que de hacer; padres y madres muchas veces debemos pararnos a pensar y reflexionar sobre la verdadera educación y el ejemplo que queremos para nuestros hijos.

Por eso, este tipo de métodos o técnicas como la de las ligas de cabello son un recordatorio de por qué no debemos gritar a nuestros hijos. En lugar de sentirnos culpables por no haber contenido ese grito que se empeña en salir de la garganta, tratamos de hacer algo para que los hijos se vuelvan a sentir tranquilos, seguros y sobre todo queridos.

Se trata de, una vez cometido el error de chillarles (está bien, no somos perfectos, somos humanos), buscamos reparar el daño volviendo a conectar con los niños compartiendo el tiempo de calidad. La técnica de las ligas de cabello nos ayuda a recordar que debemos reconectar con nuestros hijos y nos coloca en una posición de amor y cariño.

El gran efecto de los gritos en el cerebro de los niños

Los gritos y el cerebro de los niños

Nuestros hijos no se van a traumatizar porque los padres perdamos una vez los nervios, demos un grito o les regañemos sin llegar a perderles el respeto. Todos somos humanos y nos equivocamos. Y, como bien sabes, esto de la crianza no es tan sencillo como nos han contado, menos aún cuando a última hora del día estás tan cansada y lo único en lo que piensas es en sentarte en el sofá (mientras que tus hijos no hacen otra cosa que alborotar).

Ahora bien, según explican el neuropediatra Manuel Antonio Fernández y la pedagoga especializada en neurociencia Marta Romo, exponer a los niños a un contexto continuado de gritos tiene un efecto dañino en su desarrollo cerebral.

Cuando gritamos a nuestros hijos en su cerebro se activan zonas relacionadas con el miedo y la ansiedad a la par que se alteran los neurotransmisores relacionados con la dopamina y la serotonina. Se activa en el niño la respuesta y la necesidad de huir de esa situación que tanto malestar le causa. Su autoestima se daña y su seguridad disminuye.

Por ello, si bien todos podemos perder la paciencia en un momento determinado, debemos aprender a calmar los nervios y autocontrolarnos, para no caer en una dinámica de gritos y amenazas. Además de aprender técnicas de relajación y practicar la empatía (intenta pensar en qué puede estar haciendo que tu hijo se comporte de esa manera), es muy útil dedicar un tiempo a autoconocernos y comprender qué situaciones son las que más nos desquician. De esta forma, podremos anticiparnos a ellas y gestionar nuestras emociones.

Cómo educar a los niños sin gritos (y con más paciencia)

Educar sin gritos y reconectando con los hijos

¿Y qué más podemos hacer para guiar a los hijos en su camino de la forma más respetuosa y tranquila posible? ¡Toma buena nota de los siguientes consejos! Todos ellos te ayudarán a conectar con tus niños después de gritarles.

- Establece límites y normas acordes a la edad y nivel cognitivo de tus hijos.

- Apuesta por el diálogo, la empatía y el buen ejemplo. Para tus hijos eres un espejo en el que mirarse.

- Cada vez que sientas la necesidad de gritar a tus hijos, piensa en cómo te gustaría que te recordaran el día de mañana, ¿por tus gritos o por tu cariño y comprensión?

- No te sientas culpable si un día das un grito, no tienes que ser una madre perfecta, pero sí una madre que sabe pedir perdón a sus hijos.

- Ponte en su lugar, tú también fuiste niña y tuviste la necesidad de saltarte algunas de las normas que te ponían en casa.

- Respeta las necesidades de tus hijos y sus intereses y ten claro que los niños son niños y eso quiere decir que van a reír, gritar, alborotar, enfadarse y también darte todo su amor incondicional, ¡es algo que no tiene precio!

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