El guay en el bosque. Serie de cuentos cortos para niños

Cuentos infantiles sobre la felicidad

Marisa Alonso Santamaría

¿Conoces los cuentos de los guays? En Guiainfantil.com te invitamos a leer otro cuento corto para niños de la serie de relatos de los guays, unos duendecillos que viven en el país de Halacer y que son capaces de hacer cosas mágicas, pero sobre todas las cosas, lo que siempre intentan es ser felices.

Te invitamos a leer un nuevo cuento de los guays, El guay en el bosque, y después puedes seguir divirtiéndote con otras de sus aventuras. 

Serie de cuentos cortos para niños sobre los guays del país de Halacer

serie de cuentos infantiles

Hoy el guay en tan solo unos segundos, se ha transportado desde el mundo de Halacer a un hermoso bosque del planeta Tierra.

Las cigüeñas, en sus nidos, han sido las primeras en darle la bienvenida estirando su largo cuello y extendiendo sus grandes alas desde lo alto de los pinos.

Unos ratoncillos están correteando por la verde pradera y, enseguida, ha empezado a saltar con ellos muy contento.

Muy cerca, hay un lago de aguas limpias y transparentes y se ha entretenido un rato reflejándose en la superficie haciendo multitud de muecas. Después, ha volado hasta el nacimiento de unas cataratas y se ha tirado al agua de pie porque, si hay algo que no le gusta a un guay, es sumergirse en el agua de cabeza, a pesar de pasar mucho tiempo en esa postura. Aunque sabéis que no es un pez, se lo ha pasado muy bien nadando con las percas, truchas y salmones.

Al rato, ha salido del agua y se ha suspendido en el aire boca abajo, como sabéis que suele hacer para dejarse hacer cosquillas por la brisa y los rayos del sol. De pronto, estando en esta posición, justo delante de sus narices, ha aparecido un murciélago despistado que, como él, se ha puesto boca abajo y lo miraba curioso. El guay, al verlo, ha empezado a emitir su característico chillido mientras su nariz se ponía muy colorada y a dar muchas volteretas en el aire para que volara con él.

En la orilla del lago se están bañando los cangrejos, gansos, patos y garzas y, de nuevo, junto a los visones, castores y tortugas han jugado todos juntos. Al guay se le ha empezado a hinchar mucho la nariz.

A lo largo de la tarde, los conejos, culebrillas, lagartos, liebres, osos, lobos, multitud de pajarillos y una numerosa familia de mariposas azules, al escuchar tanto bullicio, se han acercado y se han unido felices al juego.

Después de correr, saltar, volar, nadar y jugar por el bosque con ellos, se ha despedido de todos los animales prometiéndoles volver.

Y al caer la noche y venir la luna, el guay se duerme como acostumbra, suspendido en el aire boca abajo, con la nariz colorada y muy feliz.

Otros capítulos de los cuentos infantiles del guay