El deseo de Jalid. Cuentos para niños

La historia de un niño que deseaba lo que era de su Derecho. Un niño que el único deseo era ser escuchado por su padre

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Jalid es un niño de solo cinco años, que quiere mucho a su padre y a su corta edad conoce las dificultades de la vida. Este cuento habla de un niño que sabía que no era una persona adulta y que tenía necesidades como cualquier otro niño de su edad. A la infancia no se le han reconocido sus derechos hasta el siglo pasado, tampoco a los niños y las niñas se les han tratado como a tales sino como a 'personas adultas en miniatura sin derecho a ser escuchadas'. Me llamo Jalid. Nací en Toledo en el año 1436.

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El cuento El Deseo de Jalid

A Toledo la llaman 'la Ciudad de las Tres Culturas' porque viven judíos, castellanos y árabes. A mí eso me gusta mucho porque puedes estar horas y horas viendo a gente pasar con ropas diferentes; transportando comidas diferentes y hablando lenguajes diferentes. Nadie choca con nadie y si se cruzan sus caminos, se regalan sonrisas que valen más que mil palabras.

Yo soy bastante feliz, no puedo quejarme por la vida que tengo. Desde la ventana de mi cuarto se ve el puente de Alcántara; en la mesa de mi casa siempre hay cous cous; hasta he aprendido a leer y escribir. Pero a veces pasan cosas que no entiendo y que me gustarían que cambiasen. En una ciudad como Toledo lo veo menos, pero en cuanto sales de Toledo por la Puerta del Sol...

Mi padre es alfarero. Vende sus vasijas, platos y otros cacharros por los pueblos de la Mancha. Yo le acompaño y le ayudo. A veces mientras vamos por los caminos, me siento en la parte de atrás del carro y miro. Miro a la gente que pasa y veo todo lo que pasa. Veo a personas de mi edad caminando con los pies desnudos, cargando sacos más grandes que ellas.

Veo a mujeres muy jóvenes llevando un recién nacido en sus brazos. Veo a mucha gente trabajar en los campos de sol a sol. No se quejan, nadie se queja. Cuando llegamos al mercado veo a hombres y mujeres comprando acompañados por sus hijas e hijos. Se nota que los quieren, pero me llama la atención que ni las niñas ni los niños eligen las frutas, pero sí cargan con la compra, pero sí limpian a los animales, pero no me miran a los ojos. Tampoco me hablan y no puedo adivinar lo que piensan.

El mejor regalo para un niño: la atención de sus padres

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Al caer la tarde, cuando se termina el mercado, regresamos a casa y sino esperamos en el pueblo a que llegue el día siguiente. A mí me gusta quedarme en los pueblos porque así puedo descubrir cosas maravillosas en las mercancías de los demás vendedores, en las calles e incluso puedo conocer a gente nueva.

Y es que el mayor tesoro que he descubierto es la amistad con otros niños y niñas que como yo viajan, ven y además, hablan. Podemos pasarnos toda la noche contándonos cosas que escapan al ojo de las personas adultas y es que los niños y niñas somos como los gatos en la noche. Lo vemos todo. Una noche de luna llena, alguien dijo:

- Y eso qué cuentas, ¿lo has hablado con tu padre?

Se hizo el silencio y todos nos dimos cuenta de que no hablábamos con las personas adultas. Nunca nos habíamos planteado que existía la posibilidad de que nos escuchasen. Hoy cumplo nueve años. Mientras vamos en el carro camino de casa, pienso en el recibimiento que me harán.

Sé que mi madre habrá preparado mi comida favorita; que mi abuelo me habrá construido un juguete; que mi hermana mayor me contará mi relato preferido. Lo que no sé es si mi padre me hará el regalo que más deseo:

- Papá, me gustaría contarte una cosa.

- Habla Jalid, te escucho.

Lo ha hecho. Mi padre, sin saber que es el mejor regalo que me puede hacer, me ha regalado su escucha. Gracias papá por tratarme como a un niño con voz.

FIN

Este cuento ha sido extraído de Rayuela, una web dedicada a los derechos de la infancia – www.rayuela.org

Preguntas de comprensión lectora para los niños

Si quieres saber si tu hijo ha entendido bien este cuento, de qué se trata y qué ha aprendido él o ella con esta lectura, hazle estas preguntas:

1. ¿En qué ciudad vive Jalid?

2. ¿Cómo es la ciudad?

3. ¿Qué hace el padre de Jalid?

4. ¿Qué cosas no entiende Jalid de lo que ve por la ciudad?

5. ¿Qué le gustaría cambiar Jalid en el día a día de la ciudad?

6. ¿Qué deseo tiene Jalid?

7. ¿Jalid consigue realizar su deseo?

8. ¿Qué has aprendido con este cuento?

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