Cómo aprende el cerebro de los niños según la pirámide de Glasser

¿Cuáles son las fuentes de nuestro aprendizaje desde que somos niños? ¡Descúbrelo!

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. La pirámide de Glasser y el aprendizaje en niños - ¿En qué consiste?
  2. Cómo aprenden los niños según la pirámide de William Glasser
  3. Escala de la pirámide de Glasser explicada a los padres a detalle
  4. ¿Qué más nos dice la pirámide de Glasser del aprendizaje infantil?

Comprender cómo aprende el cerebro de los niños según la pirámide de Glasser ayuda a mejorar la forma en que enseñamos y acompañamos su aprendizaje. Este modelo nos explica que los niños aprenden más cuando participan activamente, experimentan y comparten lo que saben, por lo que no basta con escuchar o leer, ya que el aprendizaje más profundo ocurre cuando hacen, preguntan y enseñan de manera activa.

La pirámide de Glasser y el aprendizaje en niños - ¿En qué consiste?

Pirámide de Glasser para los niños

Sabemos que los niños aprenden rápido si se les ofrece un buen incentivo e ilusión. Y que la mejor herramienta para ellos es el juego. Pero pocas veces nos planteamos... ¿cuáles son en realidad nuestras fuentes de aprendizaje desde que somos niños? ¿De quién aprendemos? ¿Cómo aprendemos? Para esas preguntas, el psiquiatra William Glasser elaboró una teoría.

Más bien se trata de una pirámide, en donde observamos de dónde parten nuestros conocimientos de adultos, esos que forjamos desde niños. Así que la pirámide de aprendizaje de Glasser es un modelo educativo que intenta explicar cómo retenemos la información según la forma en que aprendemos y que conviene entenderla como una guía sobre la importancia del aprendizaje activo.

Este modelo se representa como una pirámide básica porque indica qué métodos de aprendizaje tienen mayor impacto en la memoria y la comprensión de los pequeños. En la parte superior de esta se sitúan las actividades más pasivas, como leer o escuchar, mientras que en su base se encuentran aquellas actividades más activas, que es practicar un hobbie o enseñar a otros.

Además, cada 23 de marzo se celebra el Día Mundial del Aprendizaje, fecha que busca recordar la importancia de aprender en la vida y de promover métodos educativos que despierten la curiosidad y la participación activa de los niños. Algunos modelos como la pirámide de Glasser ayudan a reflexionar sobre cómo mejorar estas experiencias tanto en casa como en la escuela.

Cómo aprenden los niños según la pirámide de William Glasser

Cómo es el aprendizaje según William Glasser

El aprendizaje nos acompaña toda la vida: nunca dejamos de aprender. Aunque es cierto que durante la infancia es cuando más conocimientos se adquieren, además de ser una etapa esencial en la formación de la personalidad. Entre los 3 y los 12 años, el cerebro tiene gran capacidad de plasticidad, por lo que puede formar nuevas conexiones neuronales con gran facilidad.

Por eso, William Glasser, psiquiatra estadounidense, escribió una teoría sobre las elecciones que hacemos en la vida ('La teoría de la elección'), y dejó escritos sobre sus teorías sobre el aprendizaje que se pueden explicar con una pirámide, en donde la base representa lo que más influye en la adquisición de conocimientos y la cúspide lo que aún siendo importante, influye menos.

Según Glasser, las personas aprenden mejor si participan activamente en el proceso educativo. Es decir, cuando no solo reciben información, sino que la experimentan, analizan, comentan y comparten con otras personas. Este enfoque coincide con las metodologías educativas que promueven el aprendizaje activo, el aprendizaje cooperativo y la enseñanza basada en proyectos.

Esta pirámide no solo se puede aplicar en la escuela, también sirve de guía para que las familias ayuden a sus hijos a aprender en casa. Comprender que los niños aprenden más si participan activamente permite a los padres crear experiencias educativas más significativas. Este enfoque ayuda a que los niños desarrollen habilidades como la autonomía y la capacidad de resolver problemas.

Escala de la pirámide de Glasser explicada a los padres a detalle

Escala de la pirámide de Glasser para niños

Y si nos fijamos bien en esta pirámide, nos daremos cuenta de cuáles son en realidad los 'principales responsables' de que aprendamos. Aquí, una escala que va desde la cúspide (lo menos relevante aunque sí es es importante) hasta la base (lo más importante y lo que más influye en el aprendizaje). Esta es la teoría del psiquiatra William Glasser sobre el aprendizaje: 

Aprendemos un 10 por ciento de lo que leemos

Sí, aunque la lectura tiene infinidad de beneficios sobre el desarrollo del intelecto y la creatividad, este psiquiatra asegura que en realidad no aprendemos de lo que leemos. Al menos no tanto como nos pensamos. Eso sí, sirve para desarrollar muchas otras habilidades y facetas esenciales que están íntimamente relacionadas con el aprendizaje. Eso sí: la lectura sigue siendo una herramienta fundamental para el desarrollo del lenguaje, la imaginación y la comprensión lectora en los niños.

Aprendemos un 20 por ciento de lo que oímos

El sentido del oído es esencial, pero más aún el de la escucha activa. No es lo mismo oír que escuchar. La escucha activa implica no solamente prestar atención, sino comprender y reflexionar sobre lo que se escucha. En el caso de los pequeños, esto se puede fomentar a través de conversaciones, cuentos cortos narrados, canciones o explicaciones acompañadas de ejemplos muy claros.

Aprendemos un 30 por ciento de lo que vemos

La información 'que entra por los ojos' es muy valiosa, y deja huella en nuestra memoria. Por eso en la educación infantil y sobre todo en la primaria se utilizan recursos visuales muy variados como ilustraciones, gráficos, vídeos educativos o las demostraciones prácticas que facilitan la comprensión de los contenidos.

¿Qué más nos dice la pirámide de Glasser del aprendizaje infantil?

Qué más dice la pirámide de Glasser sobre el aprendizaje

Aprendemos un 50 por ciento de lo que vemos y oímos

La unión de ambos sentidos mejoran la capacidad de aprendizaje. Si el profesor además de dar la lección de forma oral, la acompaña de imágenes, a los niños les costará mucho menos asimilar los nuevos conocimientos. Este tipo de aprendizaje multisensorial es muy utilizado en las aulas porque ayuda a los estudiantes a conectar diferentes formas de procesar la información, favoreciendo la comprensión profunda de contenidos.

Aprendemos un 70 por ciento de lo que discutimos con otros

Aprender a argumentar nos brinda una herramienta esencial en nuestro aprendizaje. Dialogar, hablar, preguntar... debatir, enumerar y razonar defendiendo una postura y escuchando la otra, nos ayuda a adquirir nuevos conocimientos y a desarrollar el pensamiento crítico, ya que aprendemos a relacionar, comparar y extraer el contenido que nos interesa. El aprendizaje social fortalece la empatía, la comunicación y la cooperación, fundamentales para el desarrollo emocional de los niños.

Aprendemos un 80 por ciento de lo que hacemos

Aprendemos de nuestros errores. Nada más cierto. Así que es esencial dejar que los niños se equivoquen. Que descubran, prueben, identifiquen, analicen... Incentiva en ellos desde pequeños la autonomía y fortalece su autoestima para que se vean tentados a investigar y adquirir nuevos conocimientos por su cuenta. Las actividades prácticas, los experimentos, los juegos educativos o los proyectos creativos permiten a los niños aprender haciendo.

Aprendemos un 95 por ciento de lo que enseñamos a otros

Las relaciones sociales son la base de nuestro aprendizaje. En realidad, aprendemos desde el momento en el que somos capaces de enseñar ese conocimiento a otra persona. Cuando los niños explican algo a sus compañeros o a sus padres, están organizando la información en su mente, reflexionando sobre lo que saben y reforzando ese aprendizaje. Por eso, muchas metodologías educativas fomentan que los alumnos expliquen o enseñen lo aprendido.

Así va cambiando la forma de aprender según la edad del niño

Formas de aprender según la edad del niño

Aunque la pirámide de Glasser explica cómo aprendemos es importante recordar que la forma en que los niños aprenden cambia según su edad y su etapa de desarrollo. Aquí, cómo es este proceso:

  • De los 0 a los 3 años, el aprendizaje se produce a través de la exploración sensorial. Los bebés y niños pequeños aprenden tocando, escuchando, observando e imitando.
  • Entre los 3 y los 6 años, el juego es la herramienta de aprendizaje por excelencia. A través de juegos simbólicos, cuentos, canciones o actividades, los niños comprenden el mundo que les rodea.
  • Entre los 6 y los 12 años, los niños desarrollan una mayor capacidad para razonar, preguntar y debatir. También resulta útil fomentar el trabajo en equipo y las actividades prácticas.
  • Durante la adolescencia, el aprendizaje se vuelve más reflexivo, ya que los jóvenes empiezan a cuestionar ideas, formar opiniones propias y desarrollar pensamiento crítico.

Diversos estudios han demostrado que el cerebro aprende cuando participa en el proceso de aprendizaje. Cuando los niños experimentan, se equivocan, reflexionan o enseñan a otros, se activan más áreas del cerebro, generando conexiones neuronales más fuertes. Comprender cómo aprenden los niños crea en casa un entorno que favorece la curiosidad y el deseo de seguir aprendiendo.

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