La tortuga que no sabía esperar. Cuentos para niños con autismo

Cuento para trabajar las esperas en niños con autismo

Alejandro Écija
Alejandro Écija Maestro en audición y lenguaje

 A menudo, a los niños con autismo les cuesta saber esperar frente a situaciones que son para ellos muy motivadoras o simplemente que están dentro de su rutina.

Entrar al baño, ir a comer, esperar el autobús… cualquier tarea puede volverse una odisea cuando se trata esperar. Por eso, hoy os traigo un cuento que trata sobre las estrategias que más se usan y sus beneficios para trabajar la espera en niños con autismo. Algunas de ellas también te servirán para trabajar con otras edades, tengan o no discapacidad; ya que, al fin y al cabo, a todos nos cuesta esperar. 

Este cuento está orientado especialmente para explicarle a los niños en el aula, en casa o en otros ambientes, ya seas madre o profesor, que a algunos compañeros con autismo les cuestan las esperas.

Al final del cuento encontrarás unas sencillas preguntas para hacer a los niños y así trabajar las esperas en niños con autismo.

Cuento para trabajar las esperas en los niños con autismo

La tortuga que no sabía esperar. Cuento para niños con autismo

La tortuga que no sabía esperar tenía siempre a todo el mundo corriendo. Fiuuum, zaaas – hacía la tortuga a toda velocidad mientras pasaba por encima de las cosas.

Un día cuando más calmada parecía, mamá tortuga le dijo que irían al doctor para que les dijese que estaba pasando ¡la situación era insostenible!

En realidad, se estaba haciendo tan insostenible, que mientras esperaba en el hospital a que llegara su turno, la tortuga que no sabía esperar, lloró tanto que los grillos se callaron, gritó tanto que las luciérnagas se asustaron y dejaron de brillar, y pataleó tanto en el suelo que hasta el rinoceronte metió la cabeza debajo de tierra como la avestruz.

- ¡Oh dios mío, mamá tortuga! – dijo el señor doctor Hamster– No creo que se haya dado cuenta pero usted no tiene una tortuga cualquiera como hija. Usted tiene una tortuga lepus granatensis.

- ¿Una tortuga lepus granatensis? - dijo la madre como si fuera a perder la cabeza - ¡Hay madre mía, mi pobrecita hija! ¿Qué va a ser de ella?

- ¡No se preocupe mamá tortuga! – dijo el señor doctor mientras roía unos cuantos cacahuetes y se los echaba a los mofletes de un solo impulso – A su hija no le ocurre nada, solamente que al ser una tortuga lepus granatensis o más comúnmente conocida como tortuga liebre, no sabrá esperar. A su hija lo que le ocurre es que simplemente no sabe esperar.

- ¡No me diga! ¡Vaya susto me ha dado, pensé que estaba enferma!

El doctor explicó a mamá tortuga que su hija no estaba enferma; le dijo que simplemente debía encontrar la manera de que su hija supiera comportarse en cada momento y tuviera un poco más de paciencia. Fue entonces cuando le recetó la siguiente fórmula que mamá tortuga preparó con mucha ilusión y esfuerzo cada día.

- ¿De qué formula crees que se trata? 

- ¿Cómo crees que terminaría este cuento?

- ¿Cuál crees que es la diferencia entre estar enfermo y necesitar ayuda?

Una vez que hayas debatido con tu hijo (o contigo mismo) el posible final del cuento tomando como punto de partida las anteriores preguntas, puedes pasar a leer la receta del Doctor Hámster.

Receta del Doctor Hamster 

1- Sé paciente, explica las cosas de forma sencilla, con pocas palabras y apoyándote con gestos y dibujos y/o pictogramas. Las personas con autismo te lo agradecerán puesto que adaptándole el contenido a nivel visual nos aseguramos que sean capaces de entenderlo.

2- Explica de forma sencilla cuánto tendrá que esperar (si conoce las horas podrás hacerlo con un reloj, o bien contándole).

3- Si no te es posible anticiparle cuánto tendrá que esperar puedes llevar un par de juguetes, libros u objetos que sean de su interés y que le ayuden a sentirse relajado (para la espera en una consulta médica por ejemplo es una idea estupenda).

4- Trabaja a través de estímulos sonoros. Pon una alarma y dile “cuando suene la alarma” se acaba esperar; después, vamos a….