Cómo enseñar a los niños a no ser manipulables al tomar decisiones

Consejos para fomentar que tus hijos tengan criterio y no se dejen influenciar por otros

Adriana Méndez
Adriana Méndez Psicóloga y escritora
Revisado por Belén de Toro Mingo, Psicóloga infantil, el

Cada día tomamos muchas decisiones; elecciones sencillas como qué zapatos ponernos hoy y otras más complicadas como dónde queremos vivir o qué queremos estudiar. Los padres queremos preparar a nuestros hijos a tomar estas decisiones con criterio y haciendo gala de tener pensamiento crítico. Y, por supuesto, queremos enseñar a los niños a no ser manipulables y a aprender de sus propios errores. Pero, ¿cómo lo conseguimos?

Cómo evitar que tus hijos sean niños manipulables

Que los niños no sean manipulables

La única forma de evitar que los niños sean personas influenciables es que, desde pequeños se les eduque para que tengan su propia opinión y aunque es bastante complejo, se puede hacer de forma sutil. Un primer paso podría ser dejar que tu hijo tome decisiones sencillas a lo largo del día.

Sin embargo, hay que hacer un paréntesis aquí pues, es importante tomar en cuenta que los niños no son personas con una madurez mental necesaria para esta tarea, por lo que hay decisiones que necesitan de una guía parental para poder ser tomadas.

Podemos ver un claro ejemplo de esto cuando los niños deciden qué quieren merendar. Si preguntas a tu hijo o hija qué quiere comer a media tarde, es posible que su respuesta sea un bollo o dulce (nunca, o rara vez, frutas). Por ello, y para fomentar buenos hábitos alimenticios, es mejor ofrecerle unas opciones limitadas entre las que puede elegir. Por ejemplo, le podemos decir: 'Hijo, ¿qué quieres de merendar? Tenemos una naranja, una tortita de manzana o un yogur natural' (en lugar de únicamente decirle: '¿qué quieres de merendar?').

Enseñar a los niños a tomar decisiones con criterio

Enseñar a los niños a tomar decisiones

Siguiendo con el ejemplo anterior, se le ofrece al niño una variedad de opciones en frutas que elija para merendar o por ejemplo, una serie de actividades entretenidas para hacer después de cumplir con sus tareas escolares. De esta manera ayudamos que los niños construyan una perspectiva y comiencen a tener criterio, donde pueden construir su personalidad y ser fieles a sus gustos.

Ocurre lo mismo con la vestimenta y es que, ¿por qué un niño no puede elegir lo que se va a poner? Para esto, le ofrecemos una perspectiva del código de vestir que requiera la ocasión para sí poder elegir la ropa que quiera, por ejemplo para ir a la escuela. En la cotidianidad se puede ser flexible en la elección del color de la ropa, el calzado, el abrigo, etc. dependiendo del abanico de opciones que brindan los padres.

De manera que en el futuro, estos niños se puedan convertir en personas independientes y productivas para la sociedad, ya que pueden elegir en qué área de desarrollo especializarse según las cosas que más les gustan y son habilidosos.

Nunca juzgues las elecciones de tus hijos (aunque no sean buenas)

Pensamiento crítico de los niños

Sin embargo, a la hora de trabajar para que los niños no sean manipulables, es importante no juzgar las decisiones que tomen. Esto es esencial, porque el lenguaje que se emplea para expresarnos sobre los comportamientos, elecciones personales, gustos, etc. de los hijos, se convertirá en el lenguaje que ellos usen contra sí mismos en el futuro.

Y cuando hablamos de juzgar las decisiones de nuestros hijos nos referimos a usar frases como las siguientes: 'qué mal eliges', 'qué feo te va eso', 'esos colores no combinan', 'eres muy cursi', 'no sabes elegir bien nada'... Todas ellas son muestras de que no estamos reconocimiento ni validando a los niños. Resulta mucho más útil que les ofrezcamos una opinión o crítica constructiva que les ayude a reflexionar y a tener su propio criterio.

Otro elemento a considerar es eliminar por completo el autoritarismo del vocabulario paterno (por ejemplo, 'vamos a hacer esta actividad porque yo lo digo') o no ofrecer una explicación a algo que los niños ameriten ('esto se hace así porque sí').

Por eso si buscamos que nuestros niños no sean manipulables y tengan la capacidad para tomar decisiones con criterio, debemos evitar que se sientan juzgados con sus opciones. En caso contrario, podrían llegar desarrollar miedo al elegir con autonomía.

[Leer +: Enseñar a los niños a reconocer las malas influencias]

¿Qué sucede cuando los niños hacen malas elecciones?

El hecho de dejar que los niños tengan voz en sus elecciones no los exime de equivocarse. Igual que nos ocurre a los adultos, nuestros hijos pueden errar cuando hacen una elección. Sin embargo, hay que hacerles ver que estos errores son un valioso aprendizaje para mejorar en la próxima oportunidad.

Además, los padres debemos enseñar a los más a pequeños a buscar soluciones o alternativas para que sus malas decisiones no tengan las peores consecuencias. En este sentido, debemos favorecer que tengan pensamiento crítico, así como un buen criterio para reaccionar con mesura y prudencia.

Así, la finalidad es ayudarlos a tener su propio criterio, poder tomar buenas decisiones (o aprender de sus propios errores), respetarlas y reforzarlas.

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