Cuál es la mejor edad para hablar con los niños de sexo

Consejos para contestar preguntas de sexo de los niños 

Paula Cajide
Paula Cajide Psicóloga-sexóloga

¿Cuál es la mejor edad para hablar con los niños de sexo? Esta es una pregunta que casi todos los padres y madres se hacen en algún momento y que les preocupa mucho, incluso, algunas personas se preguntan si deberían tener la “charla sobre sexo” o mejor no hablarlo porque “eso forma parte de la intimidad de nuestros hijos e hijas”.

Cuándo hablar de sexo con los niños

Cuándo hablar de sexo con los niños

Para responder a esta pregunta de "¿cuál es la mejor edad para hablar con los niños de sexo?", antes tenemos que aclarar qué entendemos por sexo.

Por lo que se ve en medios de comunicación o escuchamos a familiares y amigos, gran parte de la gente entiende que el “sexo” son relaciones íntimas donde hay estimulación genital, excitación, generalmente orgasmo y penetración.

Si esta es nuestra idea de “sexo”, lógicamente no tiene mucho sentido hablarle a nuestro pequeño de 3 años sobre el tema, lo previsible sería hacerlo cuando creamos que nuestro hijo o hija tiene pareja y/o quiere tener relaciones sexuales.

Pero claro, ahí está el problema: si nunca hemos hablado de sexo con nuestros hijos y éstos han aprendido que es un tema tabú, posiblemente no seamos los primeros en enterarnos que quiere tener una relación sexual, de aquí la duda y la inseguridad de muchos padres y madres.

Cómo hablar sobre sexualidad con los niños 

Lo ideal es ir desde el principio, es decir, desde que empezamos a relacionarnos con nuestros pequeños, allanando el camino… ¿Esto qué significa? Significa que antes de hablar de genitales, de penetración de orgasmo y de prevención de riesgos, tenemos que empezar a hablar de cuerpos, de placer, de respeto, de caricias...

Hasta los 3 años los niños van conociendo todas las partes de su cuerpo, como decíamos en el post “cómo hablar con los niños sobre las partes íntimas de su cuerpo”, es importante en este período que aprendan también los nombres de sus genitales, que vean que sus padres no las ignoran como si fuese algo prohibido que no se ve, no se nombra y no se habla. Es ya en estas edades donde empiezan a darse cuenta de “si se puede o no hablar de sexualidad con papá y mamá”.

Entre los 3 y los 6 años todos los niños y niñas, en mayor o menor medida, sienten interés por la sexualidad, tanto propia como del otro. Pueden tocar su cuerpo, estimular sus genitales y sentir curiosidad por otros cuerpos diferentes al suyo.

Es también en esta edad donde empiezan a hacer ciertas preguntas, generalmente más relacionadas con la reproducción (“¿de dónde vienen los niños? ¿yo por dónde salí?”), pero también pueden hacer preguntas más relacionadas con la orientación sexual (“¿por qué esos dos hombres se están dando un beso?”) o muestran su curiosidad sobre una relación sexual y lo preguntan claramente porque lo han oído en algún sitio (“cómo hacen el amor los mayores?, ¿yo puedo hacer el amor?).

Consejos para contestar preguntas de sexo de los niños 

A partir de los 6 años, sus preguntas se irán haciendo más complejas. A continuación, te voy a dar unas claves para afrontar las posibles preguntas que nuestros hijos nos puedan hacer:

- Responde: Este punto parece una obviedad, pero generalmente es más importante que nuestro hijo vea que ante una duda nosotros le respondemos que la propia respuesta en sí. Vamos generando la idea de que “ante una duda, del tipo que sea, puedo contar con papá o mamá”.

- Sé claro. Si te vas mucho por las ramas, es posible que tu hijo o hija te deje hablando sola. No es problema, significa que su curiosidad ha quedado resuelta.

- Ser sincero. Puede que una pregunta lleve a otra y a otra, por eso es importante que mostremos voluntad de responder y si algo no lo sabemos podemos decirle que no lo sabemos, pero que lo buscaremos y cuando lo sepamos se lo diremos.

- Mantenernos naturales. Intentar no reírnos de la pregunta, podemos hacer que se sientan avergonzados.

- Honestidad siempre. Es importante ser honestos: no respondas con cuentos o mentiras.

- Empatizar. Si vemos que la pregunta conlleva cierta vergüenza por parte de nuestro hijo o hija, es importante agradecerle que haya confiado en ti.

Si seguimos estas sencillas claves, es muy probable que nunca tengamos que plantearnos el sentarnos con nuestro hijo o hija para “hablar de sexo”, ya que serán ellos los que, cuando lo necesiten, acudan a nosotros.